Crítica de discos

Una velada en casa de Lecuona

(por Joaquim Zueras Navarro)

Ernesto Lecuona : A la antigua. Pilar Moráguez soprano, Arabel Moráguez piano. Compositores: Ernesto Lecuona, Eliseo Grenet, Gonzalo Roig, Ignacio Cervantes, Eduardo Sánchez de Fuentes, Manuel Saumell, Luis Casas Romero. Columna Música Ref. 1CM12
Ernesto Lecuona : A la antigua

Sabemos que en casa de Lecuona se celebraban veladas a las que acudían sus amigos más allegados junto con algunos invitados, con aportaciones siempre interesantes. Al piano se interpretaba la amplia gama de formas musicales cubanas y no era extraño que algún cantante mostrara sus dotes con algún fragmento del teatro musical o con alguna canción inspirada. Podríamos decir que este CD rememora con acierto el ambiente de esas agradables reuniones.

Ernesto Lecuona (1895-1963) está aquí representado por cinco obras: tres canciones, la estilizada Mi vida eres tú, el Canto Indio con sus sinuosos cromatismos melódicos y la intimista Dame de tus rosas, más dos danzas, la delicada A la antigua y la afrocubana Danza de los ñañigos.

Eliseo Grenet (1893-1950) mezcla rasgos distintivos del repertorio líricocon lo más auténtico del repertorio popular. Es el autor de piezas que Bola de Nieve divulgaría con su estilo  inigualable, como Mamá Inés, Espabílate y la canción de cuna Drume negrita.

La zarzuela española prendió con gran fuerza en la isla y compositores cubanos como Gonzalo Roig (1890-1970) crearon nuevas obras. En el disco encontramos la airosa romanza Salida de Cecilia, de la zarzuela Cecilia Valdes y la Romanza de la azucena, de la zarzuela El clarín.

Manuel Saumell (1817-1870) es considerado el padre del nacionalismo musical cubano, porque adaptó los rasgos más significativos del romanticismo europeo, adecuándolos a los elementos de la música cubana del XIX, esto último con más moderación que Cervantes: En él pesan más ciertos ecos de Schubert que el lenguaje autóctono. Alejo Carpentier, en su libro “La Música en Cuba” lo describe así: “Saumell estaba  en todos los lugares en donde pudiera sonar un instrumento. Sudando, resoplando, corría de La Filarmónica al Liceo (...) tocaba indistintamente en bailes y conciertos”. Dos ejemplos son las contradanzas Los ojos de Pepa y La Tedezco.

Si podemos considerar a Saumell el padre de las danzas cubanas, Ignacio Cervantes (1847-1905) es el poeta por excelencia, alcanzando niveles de una imaginación y sensibilidad sorprendentes. Contó con una sólida formación profesional; en el Conservatorio de París estudió con Marmontel y Alkan, obteniendo entre otros un primer premio en el Concurso de Piano de 1866. Escribe Alberto Joya: “Aunque la gracia es la tónica en las danzas de Cervantes, si estas obras se escuchan con atención, resulta fascinante descubrir que, en el fondo, tienen un oculto sedimento de melancolía. En casi todas hay como una queja diluida, como una sonrisa triste, como la añoranza de alguna fe perdida o de algún bien soñado”. Basta escuchar Los tres golpes y la encantadora Adiós a Cuba para confirmar tal opinión.

Las canciones para voz y piano de Eduardo Sánchez de Fuentes (1874-1944) evidencian la capacidad melodica de este músico, así como su criollismo y refinamiento compositivo, como La volanta y la famosa , que incluso hoy, en Cataluña, se encuentra en repertorio de los más prestigiosos intérpretes de habaneras.

La vida de Luis Casas Romero (1882-1950) fue un tanto azarosa. A los 13 años intepretaba  difíciles obras de concierto para flauta y a los 14 fue nombrado Miembro de Mérito de la Sociedad Popular de Santa Cecilia,  formando parte de la orquesta de la misma. Durante toda esta etapa, Casas Romero suscitó la admiración de muchos melómanos por su virtuosismo. En 1895 “el niño flautista” toma la decisión de lanzarse a los campos de Cuba, para luchar contra el colonialismo, interrumpiendo sus estudios y su carrera artística. Durante la guerra fue nombrado Corneta de Orden, resultando gravemente herido en la pierna derecha. Empobrecido el país por la contienda, tuvo que trabajar como impresor, dedicarse a dar clases de música y tocar en bailes y fiestas. Quizás fue en esta época cuando compuso el conmovedor bolero Si llego a besarte. Establecido en la Habana, en 1904 debutó en el Teatro Martí como primer flautista y colaboró con muchas orquestas de la capital. En distintos momentos de su vida fue profesor de flauta, teoría, solfeo, armonía y composición. Desde 1913 fue nombrado subdirector de la Banda del Estado Mayor del Ejército y en 1933 director.

En este amplio abanico de formas, la soprano Pilar Moráguez aborda cada pieza con el estilo requerido. El pianista Arabel Moráguez, con su  elegante acompañamiento, envuelve la voz con expresivos matices, interpretando además las piezas para piano solo con brillantez. Ambos tienen en su currículum numerosos premios y distinciones.

Los compositores cubanos Ernesto Lecuona, Ignacio Cervantes y Manuel Saumell en OpusMusica:

Sobre Ernesto Lecuona

Las danzas cubanas

Escribir a Joaquim Zueras Navarro