Crítica de discos
El piano bien temperado
(Por Vinteuil)
-Hindemith: Ludus tonalis. Suite 1922. Boris Berezovsky (piano). WarnerClassics 2564 63412-2
-Dimitri Shostakovich: 24 Preludios y Fugas, op. 87. Konstantin Schebakov, piano. Naxos 8.554745-46 (2 CD's)
-Dmitri Shostakovich: 24 preludios y Fugas op. 87. Keith Jarreth. ECM New Series 1469/70 (2 CD's)
Los dos libros de El clave bien temperado de Johann Sebastian Bach que contienen cada uno veinticuatro preludios y fugas compuestos en todas las tonalidades constituyen una exploración del sistema temperado, sistema que era bastante reciente en la época del compositor. Esta obra maestra constituye uno de los pilares de la literatura para teclado y a su influencia no han escapado dos compositores del siglo XX como Paul Hindemith (1895-1963) y Dmitri Shostakovich (1906-1975), quienes compusieron sendos monumentos pianísticos basados en la genial obra bachiana.
Paul Hindemith en su exilio americano compone en 1942 su Ludus Tonalis, con el subtítulo "Ejercicios de técnica pianística contrapuntísticos y tonales", ambicioso proyecto de lograr un equivalente en el estilo de la música del siglo XX a "El clave bien temperado" de Bach. Ludus Tonalis está compuesto por veinticinco piezas, que entre preludios, interludios, postludios y fugas alcanzan aproximadamente una hora de duración. En un ejercicio de inventiva fascinante, el compositor pone en práctica sus estudios teóricos desarrollados sobre la "tonalidad ampliada" y logra una de las cumbres del piano del siglo XX de la que existen pocas grabaciones. El hipervirtuoso pianista ruso Boris Berezovsky, conocido por sus grabaciones para Warner de los Estudios de ejecución transcendenal de Liszt o los Estudios de Chopin "dificultados" aún más si cabe por Godowsky, nos brinda una magistral versión de este "testamento pianístico" de Hindemith, del que extrae su enorme caudal de riqueza musical. Este excelente CD se completa con la célebre Suite 1922 en la que Hindemith se adentra en el music-hall o en el rag-time percutido, sin que falten momentos poéticos ("Nachtstück"), a la vez que recurre sin complejos a la politonalidad y la atonalidad.
En 1950 tras asistir en Lepzig a los conciertos conmemorativos del Bicentenario de la muerte de Bach, Dmitri Shostakovich comenzó a componer su monumental ciclo de Preludios y Fugas pianísticos en homenaje a El clave bien temperado de Bach. Tatiana Nikolaieva fue la pianista que los estrenó los días 23 y 28 de diciembre de 1951 en Leningrado. Shostakovich además de compositor fue un excelente pianista que obtuvo un diploma de honor en el Concurso Chopin de Varsovia en 1927. En esta obra destina al piano toda su genialidad compositiva, obteniendo un resultado asombroso por la originalidad en el tratamiento del género y por la riqueza de invención, que hacen de sus 24 Preludios y Fugas op. 87 una de las cumbres del repertorio pianístico del siglo XX. Música instrumental en estado puro, la emoción de lo esencial, una especie de "Bach cubista", esta obra maestra - contrapunto a su serie de sinfonías y cuartetos- es sin duda la mejor música pianística de Shostakovich.
El sello Naxos nos permite acceder a esta obra a precio económico en dos CD's interpretados por ese titán del piano moderno que es Konstantin Scherbakov. Difícilmente puede uno imaginarse esta obra de endiablada ejecución en mejores manos que las de este pianista ruso, afincado en Suiza, especializado en el repertorio pianístico poco interpretado así como de un virtuosismo altamente exigente, parte del cual consiste en obras consideradas hasta ahora intocables. El ciclo completo de 24 Preludios y Fugas está interpretado por Konstantin Scherbakov con un dominio apabullante al más alto nivel imaginable, pero como muestra de lo que este pianista es capaz de hacer baste citar su asombrosa interpretación de la fuga nº 15: un ordenador perfectamente programado para ejecutar la fuga nº 15 no podría ser más perfecto que la interpretación del ruso. La excelente toma de sonido contribuye a que el oyente no pierda un solo detalle de la impecable labor de este extraordinario pianista.
Otra interesantísima contribución a la interpretación de este ciclo es la protagonizada por ese sorprendente "todoterreno" del piano que es Keith Jarreth. Pese a que quizás sea más célebre por su faceta jazzística, no hay que olvidar que Keith Jarreth ha grabado también las Suites para teclado de Haendel, las Suites francesas de Bach las Variaciones Goldberg y los dos libros de El Clave Bien Temperado de Bach. Con motivo del reciente centenario de Dmitri Shostakovich, el sello ECM reedita ahora en una caja doble que incluye un libreto de 44 páginas esta grabación del 87 realizada por Keith Jarreth en1991. El propio pianista relata que en la época de su primer encuentro con estos 24 Preludios y Fugas de Shostakovich estaba tan atrapado por la música que no se sentía capaz de tocar otra obra, lo cual queda patente en la identificación lograda con su magnífica interpretación. En comparación a la versión comentada anteriormente, Keith Jarret otorga mayor énfasis a la expresividad emanada del sonido y a la búsqueda de diferentes gamas de color instrumental, mientras que Konstantin Scherbakov centra su lectura en la perfección de la ejecución instrumental, la rigurosidad del planteamiento y la objetividad expresiva. Las obras geniales no agotan su escucha en una única versión y demandan que los grandes intérpretes arrojen nueva luz y personalidad sobre ellas.

