Ópera

'Il più bel nome' y 'Macbeth'

(Por Ovidi Cobacho Closa)

Presentamos a continuación dos reseñas de Ovidi Cobacho Closa (Historiador de Arte e Historia y Ciencia de la Música) de sendos espectáculos operísticos que han tenido lugar en el Teatre Bartrina de Reus y en el Teatre La Faràndula de Sabadell. Se trata de "Il più bel nome", ópera con música de Antonio Caldara sobre libreto de Pietro Pariati, en una producción de Dramaq, y "Macbeth", ópera con música de Giuseppe Verdi sobre un libreto de F. M. Piave, en una producción de los Amics de l’Òpera de Sabadell.

Exhumación de la primera ópera
representada en Catalunya

IL PIÙ BEL NOME; ópera en un acto (originariamente representada en tres) con música de Antonio Caldara sobre libreto de Pietro Pariati. Maite Pérez (Venus), Mireia Bonet (Juno), Mercè Baiget (Hércules), Montserrat Bertral (Paris), Josep Fort (Hado) ; Cor Ciutat de Tarragona y Jove Orquestra de Cambra de la Ribera d’Ebre (JOCRE). Dirección musical: David Magrané. Dirección escénica: Josep Maria Mestres. Producción: Dramaq. Reus, Teatre Bartrina, 24-II-2007.
Il più bel nome

Fuera de la actividad lírica de los grandes escenarios metropolitanos, ha tenido lugar en Catalunya la recuperación de un título operístico absolutamente olvidado y de gran connotación histórica: la primera ópera italiana que fue representada en Catalunya, Il più bel nome de Antonio Caldara. Esta ópera, estrenada el 2 de agosto de 1708 en el salón de la Llotja de Barcelona, fue una obra de encargo al también injustamente olvidado compositor Antonio Caldara, en motivo del enlace celebrado en Barcelona entre el archiduque Carlos de Austria y Elisabet de Brunsvic-Wolfenbüttel, en pleno conflicto de la Guerra de Sucesión. Una obra, por lo tanto, de circunstancias, que fue olvidada después de su primera y única ejecución y que ahora, gracias a esta loable iniciativa, ha sido recuperada del archivo de la Universidad de Bruselas y llevada nuevamente a escena.

La edición de la partitura ha corrido a cargo de David Magrané, director musical de su reposición escénica, y nos ha permitido degustar la muy admirable riqueza musical de sus pentagramas. Sin duda, las escasas grabaciones y algunas recuperaciones fragmentarias de la obra de Caldara (como el reciente trabajo discográfico, Opera Proibita, de la mezzo Cecilia Bartoli) ya nos venían revelando la estimable calidad de la música de este maestro del barroco italiano, pero la recuperación de esta obra escénica pone de relieve la deliciosa inspiración melódica y calidad instrumental de este compositor que urge ser restablecido.

El reparto vocal de la obra cuenta con cinco personajes solistas, tres sopranos, contralto y tenor, con particellas comprometidas que alcanzan en más de un caso cinco arias. El papel del coro, mucho más modesto, sirve para dar relieve a las escenas inicial y final de la obra, así como al aria de entrada de Juno. El argumento, de corte mitológico al estilo de la época, se centra en la discusión entre las divinidades Venus y Juno, y sus respectivos adeptos, Paris y Hércules, para tomar partido en favor de las excelencias de la Belleza o de la Virtud. Una disputa que será aplacada por un Hado al revelarles el nombre de una divinidad que aúna ambos principios, y que no es otra que Elisa, la nueva soberana que reina en las tierras del Ebro. Una trama argumental de escasa entidad dramática pero que sirve de excusa a Caldara para desplegar una suerte de recursos musicales que logran entretejer una partitura de inspiradísima elaboración. Basta solo escuchar la deliciosa aria de Juno “Quella liria innamorata”, con sutiles comentarios de los violines en sordina, o las arias de Paris “Quel pastorello” y “Nel mio cor scritto vedrai”, con flautas y trompetas obligadas, respectivamente, para hacerse una idea de la inusual riqueza de la orquestación que el compositor pone al servicio de unas melodías espontáneas y sumamente expresivas.

La representación que tuvo lugar el pasado 24 de febrero en el teatro Bartrina de Reus avala el esfuerzo de esta recuperación histórica. En ella, destacó la labor musical de la joven formación instrumental de la JOCRE que abordó la partitura con esmerada prestación e intención estilística, bajo la dirección atenta y fluida de David Magrané. En el reparto vocal, de aportación más irregular, destacó la interpretación de Montserrat Bertral en el rol de Paris, luciendo una voz de contralto de grato e inusual timbre en algunas de las páginas más brillantes de la partitura con instrumentos obligatti. Josep Fort (el Hado) demostró intuición y sentido estilístico en los recitativos y una notable autoridad escénica. El resto del reparto, Maite Pérez (Venus), Mireia Bonet (Juno) y Mercè Baiget (Hércules), no fue más allá de una ajustada aunque esforzada interpretación. La dirección escénica de Josep Maria Mestres procuró sacar el mejor partido de los recursos que le ofrecía la sala con unos mínimos elementos de atrezo, situando parte de la acción y de los instrumentos solistas en los palcos laterales y el pasillo de la platea, cosa que dotó de cierta fluidez al discurso dramático aunque provocara algún que otro desajuste musical. El Cor Ciutat de Tarragona estuvo dentro de los parámetros de la corrección, redondeando la labor del equipo artístico que ha permitido recuperar del olvido una merecida y simbólica partitura.

Un Macbeth de voces imponentes

MACBETH; Ópera en cuatro actos, música de G. Verdi sobre libreto de F. M. Piave. Carlos Almaguer (Macbeth), Maribel Ortega (Lady Macbeth), Elia Todisco (Banquo), Carles Cosías (MacDuff), Albert Deprius (Malcom), Ana Belén Gómez (Dama de compañía), Josep Pieres (Médico); Cor Amics de l’Òpera de Sabadell y Orquestra Simfònica del Vallès. Dirección musical: Elio Orciuolo. Dirección escénica: Carles Ortiz. Sabadell, Teatre La Faràndula, 28-II-2007.

Nuevo reto alcanzado por los Amics de l’Òpera de Sabadell en su primera producción del imponente título del Macbeth verdiano. Ópera ambiciosa, con una presencia cada vez mayor en todos los escenarios, requiere una exigencia musical importante tanto en el foso como en los roles protagonistas, que para esta ocasión supo encontrar en las voces de la pareja protagonista.

Ya desde la primera escena se impuso la poderosa voz del Macbeth de Carlos Almaguer, de gran potencia y generoso timbre, a lo que se sumó una notable presencia escénica. No quedo atrás en su cometido la joven soprano Maribel Ortega como Lady Macbeth, poseedora de un privilegiado instrumento de carácter dramático e impactantes agudos, logrando una exitosa interpretación en un papel que, con mayor madurez, le podrá reportar grandes triunfos en un futuro. Sólido y de gran autoridad escénica estuvo, a su vez, Elia Todisco en el rol de Baquo, así como el MacDuff de Carlos Cosías que hizo valer la belleza de su registro agudo en su única aria del cuarto acto. El resto de comprimarios rindieron todos a nivel más que correcto, y el coro, a pesar de algún pasaje titubeante, logró también una satisfactoria intervención.

La dirección musical de Elio Orciuolo acertó en subrayar los acentos dramáticos y sombríos de la exigente partitura, aunque la prestación de la orquesta del Vallès estuvo en esta ocasión por debajo de su rendimiento habitual. La dirección escénica de Carles Ortiz supo sacar un buen partido del movimiento de los solistas y el coro – especialmente lucido en las escenas de las brujas-, apoyándose en una simple y muy eficaz escenografía de Jordi Galobart, articulada a partir de una plataforma circular en el centro del escenario que servía a su vez de caldero, cetro gigante o entarimado. Al final de la función, generosos aplausos y merecida ovación a las voces principales.

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