Crítica de discos
Zarzuela
(Por José Prieto Marugán)
Autor–Obra: Zarzuela. Carlos Álvarez. (Obras de Moreno Torroba, Guridi, Guerrero, Alonso, Chapí, Arrieta y Soutullo y Vert). Intérpretes: Carlos Álvarez, barítono. Orquesta Sinfónica y Coro de RTVE. Director: Juan José Ocón. Sello–Refer: RTVE MUSICA 65269 OSyC–035. CD. Durac. 53’03”. Grabación: Teatro Monumental, Madrid (4 enero 2006).
Autor–Obra: Dúos de Zarzuela. Ana María Sánchez y María José Montiel. (Obras de Fernández Caballero, Barbieri, Usandizaga, Penella, Serrano, Luna, Vives, Chapí, Bretón, Alonso, Guerrero, Sorozábal y Serrano). Intérpretes: Ana María Sánchez, soprano. María José Montiel, mezzosoprano. Orquesta Sinfónica y Coro de RTVE. Director: Enrique García Asensio. Sello–Refer: RTVE MUSICA 65266 OSyC–037. CD. Durac. 61’10”. Grabación: Teatro Monumental, Madrid (24–28 julio 2006).
Dos grabaciones de zarzuela, realizadas por la misma entidad con una diferencia de poco más de seis meses, es prueba de que este género tiene un público fiel, creciente e interesado. Como se ve por la cabecera de este comentario se trata de recitales, no de obras completas.
El primer de ellos es la grabación en directo de la Gala de Reyes del pasado año, protagonizada por el barítono malagueño Carlos Álvarez, cantante más dedicado a la ópera que a la zarzuela, a pesar de haber participado en las grabaciones de Bohemios (con María Bayo y Ros Marbá) y Doña Francisquita (con Plácido Domingo y dirigidos por Miguel Rosa).
El disco contiene un repertorio muy conocido, de éxito seguro, aunque peligroso precisamente por su popularidad; cuando todo el mundo conoce las obras y “sabe” cómo deben ser interpretadas, el riesgo que corre un cantante es elevado. Claro que también es más sencillo arrancar el aplauso a un público predispuesto.
De todos modos, la voz poderosa, llena y excelentemente administrada del malagueño, brilla en el número final de Luisa Fernanda, es delicada y redonda en la romanza de Santi de El caserío, y pone en tensión al auditorio con el imponente “Canto a Murcia” de La parranda, del maestro Alonso. Álvarez es capaz, también, de dejar en el disco el dramatismo del “monólogo de Simón”, de La tempestad, o la tristeza del “Tango” de Roque (“Dichoso aquél que tiene”), de Marina. La grabación se completa con el “tango–milonga”, de Los gavilanes, la canción del sembrador, de La rosa del azafrán, la romanza de Germán de La del Soto del Parral, y un número menos frecuente, el pasacalle y jota de La linda tapada, cantado por Íñigo y el coro. Por cierto, que la intervención del coro, preparado por su director Mariano Alfonso, proporciona una gran cobertura a los números en que interviene. Por último, como el disco procede de un concierto en vivo, la orquesta interpreta dos preludios también muy conocidos, el del segundo acto de El caserío, y el de El tambor de granaderos.
Carlos Álvarez en OpusMusica
El segundo CD, protagonizado por dos magníficas cantantes: la soprano Ana María Sánchez y la mezzosoprano María José Montiel, ofrece un repertorio menos frecuente, extraordinariamente atractivo y con alguna página desconocida, caso de El domingo de Ramos, de Bretón y La veda del amor, de Vives. Antes de nada hemos de agradecer este detalle por ofrecer algo nuevo, que pone sobre la mesa el interés de ambas cantantes por la zarzuela, aunque su presencia sea más frecuente en recitales, discos y Dvd’s que en la escena.
De los quince cortes, dos son interpretados por cada una de las cantantes respectivamente: “Me dices que ya no me quieres”, de Las golondrinas y “Una rosa en su tallo”, de Don Manolito, por Ana María Sánchez y “De España vengo”, de El niño judío y “Yo he nacido muy chiquita” de El dúo de La Africana, por María José Montiel. Los once cortes restantes corresponden a dúos de Los sobrinos del Capitán Grant, El barberillo de Lavapiés, Don Gil de Alcalá, Las hilanderas, La veda del amor, La viejecita, La tempestad, El Domingo de Ramos, La calesera, Los gavilanes y El mal de amores. A través de programa tan atractivo podemos disfrutar de la chispa de la obra de Barbieri, de la sensual y acariciadora habanera de Don Gil, del dramatismo de La viejecita, del muy elaborado dúo de La tempestad, del aristocrático diálogo de Maravillas y Elena, de La calesera, del difícil y comprometido encuentro entre Adriana y Rosaura, en Los gavilanes, y de los aires morunos del dúo ente Amapola y Mariquilla de El mal de amores.
Mención aparte merece la llamada “leyenda de la gondolera”, de la no muy conocida obra de José Serrano Las hilanderas; el dúo de Malvina y Guillermina, de La veda del amor, página que Vives resuelve en aire, ritmo y ambiente de opereta; y el denso y no demasiado efectivo dúo entre Rafael y Cándida de El Domingo de Ramos, partitura de Tomás Bretón, alejada del Bretón de La verbena.
Tanto la Sánchez como la Montiel, juntas o separadas, dan muestras de un excelente estado vocal, con seguridad en los agudos, con fuerza y peso en los graves, ofreciendo, además, una interpretación en la línea de lo que, a nuestro juicio, ha de ser la zarzuela. Aunque la participación de una gran orquesta y un coro numeroso dan a este disco una cierta sensación “sinfónica”, grandiosa, podemos recomendarlo sin reserva, porque es una de esas grabaciones que no deben faltar en la discoteca de todo zarzuelero que se precie.
Ambos discos se presentan con comentarios, breves pero acertados, de Concha Gómez Marco y con los textos que se cantan, además de las biografías de los intérpretes. Si se nos permite, recomendaríamos la inclusión de estas notas en inglés, porque discos como éstos son de claro éxito fuera de nuestras fronteras.

