Nuestra Zarzuela

El gaitero de Gijón

(Por José Prieto Marugán)

El Gaitero de Gijón
El gaitero de Gijón. Zarzuela en tres actos, en verso. Libro de Guillermo Fernández-Shaw y Rafael Fernández-Shaw. Música de Jesús Romo. Estreno: 4 de marzo de 1953, en el Teatro Campoamor, de Oviedo. Acción: Alrededores de Gijón, por los años 1848.

Personajes principales e intérpretes principales:

Cova, hija de Nolón (Pilarín Andrés).

Pacha, novia de Nolón (Sefi (Sofía)Villeta).

Tía Xuana, abuela de Xuaco (Teresa Sánchez).

Telva, novia de Fabián (Adela Dolader).

Xuaco, personaje ficticio, novio de Cova.

Nolón, el gaitero, padre de Cova (Marcos Redondo).

Fabián, amigo de Xuaco (Mariano Ibars).

Mingo, vaqueiro de alzada (Pedro Segura).

Pin, el tamborilero (Juan Martín).

Argumento

Acto I. Todo está preparado para celebrar la boda entre Xuaco y Cova, que se ha oficiado por poderes, ya que el hombre está en La Habana y le ha representado en la ceremonia Fabián, amigo de la infancia. Todos están alegres, menos la vieja Xuana que piensa que cuando Cova vaya a reunirse con su marido, que es su nieto, no volverá a la aldea. En un aparte, Nolón habla con Pacha y comenta la oportunidad de la boda de su hija.

Aparece Mingo, al que todos consideran un brujo, con unos regalos para la novia que le envió Xuaco hace unos meses. Alonso y otros tratan de que Mingo se marche porque le tienen miedo, pero Nolón le invita al banquete. Mingo, se retira, aunque promete volver a la comida y Nolón aprovecha para dar a los presentes una noticia: nunca quiso que otra mujer estuviera en su casa mientras Cova viviera en ella; sólo le preocupó dar a su hija la mejor vida posible. Cova, que ha advertido ciertas miradas, se dirige a Pacha y le pide que cuide de su padre. Pacha, que hasta ahora no ha hablado nada, se deshace en palabras de agradecimiento y Nolón, contento, pide su gaita y, dirigiéndose a ella, expresa su emoción y su contento.

La alegría es interrumpida por la reaparición de Mingo, que trae una carta que le entregaron en el puerto de un barco procedente de La Habana. En la misiva viene la noticia: Xuaco murió de unas fiebres…

Acto II. Romería en las cercanías de Gijón. Pacha comenta a Pin que se ha dado cuenta de que le gusta Cova. Pacha lo que trata es de encontrar novio para Cova. Aparece Mingo y Pacha también intenta con él su plan, pero ni uno ni otro se interesan por la muchacha. La hija del  gaitero entra en escena y dialoga con Pacha, quien lamenta no poder casarse por lo ocurrido.

Fabián tiene cierto interés por Cova y termina declarándose sin reserva alguna cuando se encuentra con la mujer que insiste en guardar la memoria de quien hubiera sido su esposo. A la escena se incorporan Nolón y Pacha. Fabián, no puede sostener más la tensión y anuncia su propósito de abandonar Asturias, porque no puede conseguir el amor de Cova, ni la felicidad de Nolón y Pacha, ni engañar a la novia que quiso sinceramente, a Telva. Cova, por su parte, dice estar dispuesta a casarse con Fabián, aunque no le quiere, si con eso su padre puede ser feliz.

Ajenos a todo, los romeros, cantan alegres. Nolón duda, se pregunta qué debe hacer y confía sus dudas a su gaita para terminar decidiendo que su obligación es seguir cuidando de Cova: por encima del corazón está el deber.

Acto III. El decorado es el mismo del primer acto, la ya conocida mesa del banquete de bodas. Nolón se ha casado con Pacha gracias al interés de Cova. Cova declara que el verdadero responsable ha sido Mingo, quien afirma que se le apareció Xuaco ofreciéndole la solución al problema: Cova se retirará, como monja, al hospicio de Oviedo a cuidar del hijo del que nunca llegó a ser su marido, de esta manera su padre quedaba libre para casarse con la mujer que quiere.

Comentario

Es éste uno de los últimos ejemplos de un género que, en la época en que se estrenó, comenzaba un período de grave decadencia, quizá definitivo.

Es una zarzuela en la línea tradicional, que algunos han calificado erróneamente de costumbrista; sucede en Asturias porque así lo quisieron sus autores. Que haya referencias, en el texto y en la música, a esa región no quiere decir que lo que en ella se cuenta sea una “costumbre” asturiana.

Como solía ser habitual, los autores, libretistas y músicos, publicaron una autocrítica en la que confesaban haber escrito la obra a instancias de unos amigos, que se la pidieron como exaltación a la región asturiana. De ese comentario entresacamos el siguiente párrafos:

“Nos inspiramos, después de meditado estudio, en  una de las más famosas poesías del ilustre poeta y prócer de las letras españolas, el insigne asturiano don Ramón de Campoamor, El gaitero de Gijón, figura que en nuestro concepto abrazaba todo el amor, la fe y el carácter de los hijos del altar de la Patria; con él queríamos representar extensamente a todos los asturianos, y con él cantar el alma de Asturias, de toda Asturias, de todos sus pueblos y rincones, de sus mares y montañas, de sus campos y ciudades, de sus hombres y, especialmente, de sus mujeres.

Manuel Mairlot Salinas, en La Voz de Asturias, comentó su impresión tras el estreno con sosegado entusiasmo:

Los señores Fernández–Shaw han tenido buen cuidado de no abusar del sabor local, escribiendo para El gaitero de Gijón un libreto donde con verso fácil y sin salirse de los moldes clásicos, se reproducen costumbres, se pintan caracteres sencillos, adornando una fábula hábilmente desarrollada y en la que sin deformar el chiste se hallan perfectamente dosificadas las situaciones de fino humor costumbrista y los acentos dramáticos del sentimiento popular.

El éxito en Asturias hizo que El gaitero hiciera las maletas, como tantas veces lo han hecho los asturianos, y tomara el camino hacia la capital de España, donde se conoció el 24 de marzo de 1953, en el Teatro Madrid.

La música de esta zarzuela, una de las últimas del género es interesante, y entre sus quince números pueden estacarse, el canto de Mingo, Cova y coro (“A las Asturias de Oviedo”),  el dúo de Fabián y Nolón (“¡Soy asturiano!”), ambos en el primer acto. En el segundo  llamó la atención el terceto cómico de Pacha, Mingo y Pin (“¡Non llores, que el tu llanto!”), el dúo de Fabián y Cova (“¿Dónde he llegado con mis palabras?”) y la romanza de Nolón (“Encrucijada de pensamientos”). En el tercero, es atractiva la intervención de Nolón  (“Yo, paisanos, ¡soy de Mieres del Camino!”), acompañado por el coro.

Una curiosidad sobre esta zarzuela es la aparición, en el segundo acto, de un ferrocarril y de dos números musicales con él relacionados. La razón es que la acción de la obra se ha llevado a los años en que se construyó el ferrocarril carbonero Langreo–Gijón, el tercero en España, después del de Barcelona–Marató y el de Madrid–Aranjuez.

 

Escribir a José Prieto Marugán