Crítica de discos

Sobre la música sacra de Gounod

(por Joaquim Zueras Navarro)

Musica sacra. Charles Gounod. I Vocalisti, director: Hans-Joachim Lustig. Carus-Verlag. 83.161
Musica sacra. Charles Gounod

Durante su estancia en Roma (1840 a 1842), Charles Gounod quedó vivamente impresionado por la música de Palestrina. Sus composiciones religiosas son una constante durante toda su vida. Queda mucho por grabar si tenemos en cuenta que compuso unas veinte misas y cerca de cien motetes y cánticos religiosos, por lo tanto es difícil emitir un juicio general al respecto.

Podríamos dividir la obra sacra de Gounod en dos partes:

 En la primera se encontrarían aquellas obras de envergadura para coro y orquesta, entre las que destaca la triología sacra Mors et vita por su amplitud, majestuosidad, estética y espiritualidad. En cambio, su Misa solemne en honor de Santa Cecilia, pese a su popularidad, es de una grandiosidad teatral que en algunos fragmentos parece algo vacua. En fin, así es la música de Gounod: a menudo parece tocar el cielo y otras veces, las menos, abrir la puerta a cierta trivialidad tal vez consciente. (Sobre este aspecto, Saint-Saëns escribió que un día fue a ver a Gounod y le preguntó en qué se ocupaba; Gounod respondió: “He compuesto unos cuartetos, pero son muy malos y no te los enseñaré”. Aquellos cuartetos desaparecieron hasta ser localizados en 1993. En 1997, el sello Audivis Valois los grabó y, la verdad, quien los oiga no diría que están a la altura de quien compuso Fausto).

En la segunda parte englobaríamos las composiciones sacras para voces con o sin acompañamiento de órgano, tan sencillas como inspiradas. Estas obras fueron muy apreciadas por coros y parroquias y conocieron muchas reediciones. Gounod contribuía así a un cierto renacimiento de la música sacra francesa basado en un mayor recogimiento e intimismo,  muy en la línea de lo que finalmente recomendaría Pío X en el Motu Proprio de 1903.

Gounod al órgano del saón de su casa

El sello Carus-Verlag recoge varias de estas obras: Las siete palabras de Cristo en la Cruz es una sobria y refinada composición en estilo neopalestriniano, para  cuatro voces sin acompañamiento, compuesta en 1855 y dedicada al arzobispo de París Mn. Sibour, que murió en 1957 asesinado por un sacerdote desequilibrado –el padre Verger- y no durante los sucesos de la Comuna como afirman algunos historiadores. El CD también incluye la Misa breve nº7 para las capillas y la Misa breve nº5 para los seminarios, a cuatro y tres voces y órgano respectivamente. El delicado Noël, también conocido como Cántico de las religiosas, siempre lírico en sus alternancias entre la soprano solista y el coro. Béthleem es otro villancico a cuatro voces, de carácter pastoral, en el que el órgano juega un importante papel. An evening service agrupa un Magnicat y un Nunc Dimittis que nos remiten al fecundo periodo londinense de Gounod (1870-1874), ambos de una escritura estrictamente vertical, tal vez buscando la complacencia del gusto anglosajón por los himnos de Iglesia. Finalmente, un Pater Noster que comienza en imitación para seguir con pasajes más bien homofónicos y que concluye con una pequeña fuga. La interpretación, tanto de los solistas como el coro “I Vocalisti”, es sobresaliente, así como la toma de sonido. Todo un acontecimiento, sobre todo para los seguidores de Gounod y los amantes de la música sacra.

Escribir a Joaquim Zueras Navarro