Crítica de discos

J. P. E. Hartmann y Niels W. Gade:
Obras para órgano

(por Joaquim Zueras Navarro)

Título: J. P. E. Hartmann y Niels W. Gade. Obras para órgano. Compositores: J. P. E. Hartmann y Niels W. Gade. Intérprete: Hans Fagius. Sello DACAPO. Ref. 8.226026
J. P. E. Hartmann y Niels W. Gade: Obras para órgano

La V Academia Internacional de Órgano, que organiza la Real Academia de Bellas Artes de Granada, se desarrolló entre los días 9 al 17 de septiembre del 2006. Las lecciones magistrales impartidas por el profesor sueco Hans Fagius tuvieron lugar los días 16 y 17 en la Iglesia del Salvador y  se centraron en la obra de J.S. Bach. Los alumnos se mostraron muy satisfechos por el alto nivel de conocimientos y cualidades pedagógicas del profesor Hans Fagius, quien  puso a disposición de los participantes unos CD´s interpretados por él. Así fue como a través de un amigo me llegó este disco, que también me ha servido para descubrir el interesante sello DACAPO.

Hasta mediados del siglo XIX los compositores que marcaron la pauta musical en Dinamarca procedían de Alemania; entre ellos cabe destacar a J.A.P. Schulz (1747-1800), que trabajó sobre todo para difundir las canciones populares, F.L.A. Kunzen (1761-1817), C.E.F. Weyse (1774-1842) y F.D.R. Kuhlau (1786-1832). Dinamarca tendría que esperar a la siguiente generación, que incluye a J.P.E. Hartmann (1805-1900) y Niels W. Gade (1817-1890), para contar con una serie de compositores de nacionalidad propia. Con ellos se asentaron las bases de lo que sería el auténtico tono danés, una evolución de la labor de sus predecesores alemanes. A este periodo se le llama Primera Edad de Oro.

Hartmann gozó de una reputación privilegiada. Además de ser autor de varias obras para orquesta y música para teatro, contribuyó a enriquecer el repertorio del cancionero danés y las obras para piano. No fue menor el reconocimiento de Gade. Tras una estancia en el extranjero en la que entró en contacto con figuras como Felix Mendelssohn, Gade participó en las actividades del Círculo Musical (fundado en 1836) con el objeto de difundir y ampliar el conocimiento de la música clásica. En el conservatorio de Copenhague colaboró en la formación de las futuras generaciones, entre las que se encuentran figuras como Carl Nielsen (1865-1931).

Pero, además, se da la circunstancia de que ambos ejercieron como excelentes organistas, Hartmann en la catedral de Copenague y Gade en Holmens Kirke. Este CD muestra las más significativas obras para órgano de ambos compositores. ¿Podemos hablar de romanticismo danés  a este repertorio del s.XIX? Un tema complejo: La sombra de Bach es alargada en la Europa protestante, haciendo en parte realidad aquella máxima de Max Reger (1873-1916) de que “Bach será siempre el principio y el fin de toda música”; pero no dejan de detectarse algunas influencias de Mendelssohn, algunos cromatismos, ciertas modulaciones... Obras que no tienen ese intimismo y calidez del órgano romántico francés, pero están llenas de gravedad, hondura y  sostenidas por un impecable e ingenioso contrapunto. De Hartmann son las dos Fantasías, una Sonata, dos obras para la Cuaresma y la Pascua respectivamente, y dos Marchas Fúnebres, una de ellas reforzada por una corneta, tres trombones, una tuba y un gong. A Gade pertenecen las Tres piezas para órgano, Tres Preludios de Coral magistralmente rearmonizados y una Paráfrasis sobre el Preludio del Coral “Love der Herre” para órgano, trompeta y trombón.

Hans Fagius estudió órgano en el Real Colegio de Música de Estocolmo, continuando sus estudios con Maurice Duruflé en París, habiendo sido premiado en diversas competiciones internacionales. Ha dado conciertos en toda Europa,  Estados Unidos y Australia. Intérprete de numerosas grabaciones, como la integral para órgano de Bach en el sello BIS. Ha sido profesor de la Real Academia de Música de Copenague y de Estocolmo. No es extraño pues que su interpretación en este CD sea óptima. El instrumento es un órgano Marcussen de 1861, que se encuentra en la iglesia de Haga en Gotheburg, Suecia. Es un instrumento de tres teclados manuales y pedalero; el único instrumento de estas características de la citada firma que se conserva. Sus registros son ricos en mixturas y el sonido del órgano es bastante recio y profuso en armónicos, en contraste con los instrumentos franceses y otros próximos a la tradición de Cavaillé-Coll, tan afianzada en el romanticismo, que tienen un sonido más pastoso, aterciopelado y rico en fondos. La toma sonora es muy limpia y refuerza esta sensación. La elección de instrumento es un acierto por ser contemporáneo a las obras que se ejecutan y por su buen estado de conservación, ofreciéndonos una visión fiel de un repertorio poco habitual.

Escribir a Joaquim Zueras Navarro