Recital de piano en Madrid

Ivo Pogorelich

(Por Sol Bordas)

Ciclo de Grandes Intérpretes de la Fundación Scherzo. Intérprete: Ivo Pogorelich, piano. Obras de Beethoven, Brahms, Scriabin y Rachmaninov. Lugar: Auditorio Nacional, Madrid. Fecha: 20-3-2007.
Ivo Pogorelich

El 20 de marzo pasado actuó en Madrid Ivo Pogorelich en el Auditorio Nacional en el Ciclo de Grandes Interpretes organizado por la Fundación Scherzo. La última vez que lo hizo fue en 1998.

El programa elegido estaba compuesto por obras del repertorio clásico y romántico : Beethoven, Brahms, Scriabin, Rachmaninov. La sorprendente sonoridad resultante me lleva a las siguientes consideraciones sobre la lectura que Pogorelich hace de las partituras.

Sumergido en el entramado armónico de las obras y con profundo conocimiento de la estructura, tensiones y densidades de las mismas, Ivo decide qué resaltar, cuándo y cómo, con parsimonia y convencimiento. No escuchamos melodías con acompañamiento, ritmos, contrastes, motivos diferenciados, voces. Lo que escuchamos son sonidos expuestos y tratados individualmente dentro del conjunto, un tratamiento similar al que requieren las obras del serialismo integral. Cada nota o grupo de notas se ofrece con su altura, timbre, matiz y ataque diferenciado. La técnica de Ivo permite escuchar todo incluso en las dinámicas pianisimo en que roza el umbral de audición. Los tempi elegidos a menudo exageradamente dilatados permiten escuchar sonidos que en una interpretación 'correctamente convencional' pasarían desapercibidos. Ni una sola de las voces es tratada como algo secundario, todas tienen una función estructural y un sentido en sí mismas.

 La escucha de las interpretaciones de Pogorelich me lleva a relacionarle con la teoría de la Deconstrucción y los también sorprendentes resultados de la moderna arquitectura y toda su influencia en el mundo del arte, la cultura y la literatura.

'El Deconstructivismo “despedaza” la forma desde dentro de la misma, alterando su esencia. La obra ( arquitectónica ) se deforma en función de los procedimientos deconstruccionistas para luego asignar la función. Gracias a este modelo se liberan las emociones y se desprenden de los elementos significantes. Añade más tarde que el centro está en todos lados'. ( Jaques Derrida )

Derrida busca comprobar desde todas las aristas semánticas que no es posible establecer un significado válido definitivo de los textos. Si abordamos los textos musicales con las herramientas de la hermenéutica: lectura, comprensión, análisis e interpretación, todo parece indicar que Ivo Pogorelich lee, comprende, analiza y deconstruye las partituras para darles una interpretación construida por él. La recreación en su sentido mas literal.

Escuchamos por ejemplo la melodía en fa sostenido menor del Intermezzo Op. 118 de Brahms oculta con una dinámica hiperpianisimo tras los potentes trazos de la misma frase ampliada en el registro central. Uno está acostumbrado a escuchar la melodía en primer plano. El agobio del oyente que tiene que esforzarse por oírla y que queda sorprendido por la presencia de sonidos secundarios que toman un protagonismo inusitado, no creo que haga disminuir la emotividad del fragmento sino que es forzada desde otro ángulo.

Una mirada posterior a la partitura indica que todo lo escrito se ha respetado y que la elección de dinámicas y tempos está dentro de las indicaciones del autor. Pero  cuánto de forte es un forte? ¿cuánto de lento es un adagio? ¿cuánto de rubato, cuánto se debe resaltar un motivo a melodía?

La sonoridad resultante de las interpretaciones que I. Pogorelich hace de la música clásico-romántica es similar a la sonoridad de la música posterior a Messiaen, o mejor dicho a partir de su estudio sobre el ritmo ( 1949)  primera experiencia del serialismo integral que desemboca en toda la producción de Boulez y Stokhausen: “ el centro está en todas partes”.

La siguiente reflexión derivada de esta es que si toda la música producida por este sistema ( serialismo integral) tuviera un soporte armónico tonal con todas las disonancias que admite, quizá el resultado no hubiera sido tan hostil al oído, que al fin y al cabo es el que percibe la música, y que en esta etapa histórica parece compuesta solo para el intelecto.

Por eso, las versiones de Ivo Pogorelich parecen mezclar las posibilidades sonoras reales de los textos ( gracias a su portentoso dominio técnico del piano) con su mundo ideal/ irreal de los estilos y los autores. Nada es convencional, a veces resulta desesperante, exige del oyente una atención sin descanso.

Por otro lado su puesta en escena es de una austeridad que raya en la antipatía, sin ninguna concesión al público, ningún gesto que incite a una emotividad que no esté suscitada por la escucha  a ojos cerrados.

Ivo Pogorelich remueve cosas, altera la apacible afición al arte de tocar el piano, desespera. Pero su implacable decisión de hacer lo que hace con la convicción y libertad con que lo hace, es un alivio al aburrimiento y un revolcón a la rutina tranquilizadora de 'las cosas como siempre han sido', mentira histórica de un mundo en permanente transformación.

Fotografías cortesía de la Fundación Scherzo
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