Bach en Terrassa

La Pasión según San Mateo en Terrassa

(Por Ovidi Cobacho Closa)

La Pasión según San Mateo en Terrassa
LA PASIÓN SEGÚN SANT MATEO (BWW 244); Oratorio a partir del Evangelio de San Mateo con libreto de Christian Friedrich Henrice (Picander) y música de Johann Sebastian Bach. Lluís Vilamajó (Evangelista), Xavier Mendoza (Jesús), Marta Mathéu (soprano), Marisa Roca (Mezzosoprano), Josep Benet (Tenor), Enric Martínez (Baríton); Cor Lieder Càmera, Cor Infantil Sant Esteve, Orquestra Barroca Catalana. Dirección musical: Manel Valdivieso. Terrassa, Auditori Centre Cultural Caixa Terrassa, 29- III-2007.

En los últimos tiempos, la descentralización de la producción artística y cultural en Catalunya – concentrada tradicionalmente en el área metropolitana de Barcelona- viene siendo una realidad cada vez más efectiva, gracias al empeño y la entrega de entidades culturales de diversas zonas de la geografía catalana. Un ejemplo de ello lo es la programación artística y musical que impulsa el Centre Cultural Caixa Terrassa de la localidad egarense del Vallès Occidental, dentro de la cual pudimos escuchar, el pasado mes de marzo, una nueva y deliciosa producción de la magna obra bachiana, La pasión según San Mateo.

Nada vamos a añadir a lo dicho acerca de esta monumental y universal partitura, quinta esencia de las creaciones musicales dedicadas al drama de la pasión de Cristo y máxima expresión de aquello que Francisco Umbral pone en boca de Rafael Alberti al referirse al espíritu del arte barroco como “la profundidad hacia fuera”. Una obra colosal que nos retrae a aquel viernes de dolor y a aquel preludio dominical de esperanza, a la carne que se dice que sabe a ceniza y al espíritu que se dice que sabe a fuego; a las cercanías de nuestros destinos particulares, de nuestra propia esencia existencial, siempre sabática. Y todo ello gracias a un sublime y complejo ejercicio de creatividad compositiva plasmado en la arquitectura musical de unos pentagramas que implican siempre un enorme desafío a nivel interpretativo –tanto por la exigencia como por el elevado número de efectivos que requiere -  y que hace aún más loable la iniciativa y el satisfactorio resultado de esta reciente producción.

Manel Valdivieso

El primer gran protagonismo de la partitura corre a cargo del doble coro mixto, responsable de algunas de las páginas estructuralmente más complejas (como el diálogo polifónico del primer número) y de los deliciosos conjuntos corales, un reto resuelto con suma eficacia y pulcritud por el Cor Lieder Càmera, secundado en la primera parte por la  también excelente prestación del coro de voces blancas Sant Esteve. Entre los solistas vocales, destacó el Evangelista de Lluís Vilamajó, exquisito en todas sus intervenciones y dotado de un atinado sentido estilístico del recitativo. Xavier Mendoza como Jesús tuvo también unas notables intervenciones y demostró un buen sentido retórico. Entre el cuarteto de cantantes, la soprano Marta Mathéu lució una voz de timbre grato y línea elegante, y fue ganando en intención e intensidad a medida que avanzaba la función. La mezzo Marisa Roca, a pesar de poseer un amplio registro, tuvo que forzar los graves al límite en alguna de sus arias, logrando sin embargo algunas páginas deliciosas como el aria “Erbarme dicht, Mein Gott”. Los cantantes solistas masculinos, Josep Benet y Enric Martínez, tenor y barítono, respectivamente, alcanzaron también una correcta y ajustada interpretación.

Una labor nada fácil, servida aquí con buena dosis de rigor y dignidad.

La ejecución  instrumental, dividida en dos orquestas, en constante diálogo con las voces y numerosos pasajes de instrumentos obligados, corrió a cargo de la Orquestra Barroca Catalana con un resultado satisfactorio aunque no exento de algunas irregularidades. Destacó la impecable ejecución del traverso solista (Marina Comas) en el aria “Aus Liebe” y la excelente prestación de la viola de gamba (Sergi Casademenut) en “Geduld” y “Komm, süsses Kreuz”, así como también el concertino solista de la orquesta I, Hiro Kurosaki. Menos afortunada fue la labor del oboe solista de esta orquesta, desafinado en algunos pasajes y siempre faltado de matiz. La dirección del maestro Manel Valdivieso, a pesar de un tempo algo ligero en el coro inicial, fue en todo momento ajustada y precisa, de generosa intención dramática y sugerente sentido de las dinámicas, obteniendo siempre un sonido bien ensamblado y un fluido diálogo entre las distintas voces y secciones. Una labor nada fácil, servida aquí con buena dosis de rigor y dignidad.

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