Crítica de discos
Bach revisitado
(Por Ana María del Valle Collado)
J. S. Bach: Sonatas y partitas para violín solo. Intérprete: John Holloway (violín barroco). Sello: ECM New Series, 1909/10.
Tras las sonatas de Veracini grabadas para ECM, John Holloway -profesor de violín barroco en la Guildhall School of Music and Drama de Londres y abanderado de la música antigua en Gran Bretaña- se acerca ahora a la música de Bach en una grabación para el mismo sello. En esta ocasión Holloway aborda nada menos que las sonatas y partitas para violín solo del compositor alemán desde una perspectiva contemporánea, alejada de las muchas interpretaciones que hasta el momento se han realizado desde un punto de vista del repertorio moderno.
Antes de 1720, fecha de composición de las sonatas y partitas de Bach, ya existía un importante repertorio de música para violín sin acompañamiento. Autores como Biber (Passacaglia, c1676), von Westhoff (suite para violín ‘sans basse’, 1683, y seis partitas 1696) o Pisendel (sonata sin acompañamiento, ?1716) ya habían abordado el género con mayor o menor éxito. Sin embargo, nada puede igualar a las sonatas y partitas para violín solo (BWV 1001-6) de Bach tanto por su estructura como por su exploración de los recursos técnicos y expresivos del instrumento.
Las exigencias técnicas de la música de Bach, que han llegado a convertirse en norma en todas sus composiciones, reflejan también su dominio como intérprete, no olvidemos la famosa crítica de su contemporáneo Scheibe: “Como él juzga en función de sus propios dedos, sus obras son extremadamente difíciles de interpretar, ya que demanda de los cantantes e instrumentistas que sepan hacer con sus gargantas e instrumentos lo que él es capaz de hacer en el teclado. Pero esto es imposible”.
Holloway sabe que las sonatas y partitas de Bach son un maravilloso compendio técnico para el violín barroco y, en este sentido, ha sabido cumplir las exigencias técnicas -un denso contrapunto y una refinada armonía emparejados con ritmos distintivos- y, a la vez, sacarle toda la expresividad necesaria a su violín Gagliano de 1760. De hecho, destaca como uno de sus mayores pasos en su camino hacia la interpretación de Bach la decisión de tocar sus obras con un violín y arco barrocos: “ El violín barroco abre nuevas perspectivas, no solo en los encuentros con los grandes violinistas-compositores del siglo XVII –Schmelzer y Biber, Uccellini y Corelli por ejemplo- sino también la experiencia reveladora de llegar a la música de Bach desde su pasado, no solo desde su futuro”. Decisión muy coherente si pensamos que el violín y arco barrocos, contemporáneos de Bach, son, por lo tanto, para los que éste escribió y poseen los recursos estilísticos que la obra demanda. En este sentido, resulta curioso que, ante las carencias del violín “moderno” para interpretar este tipo de repertorio para el que no fue escrito y una concepción errónea de la polifonía de Bach, Emil Telmányi y Albert Schweitzer promovieron en los años cincuenta la construcción de un arco Vega (VEsterGAard o “Bach”), sin precedente en el barroco, cuya curvatura permitía hacer sonar las cuatro cuerdas a la vez, controlando la tensión de las cerdas con el pulgar. El uso de este arco no tuvo mucho éxito, como era de esperar.
En un intento de rememorar y ser fiel a la acústica original de la sala del castillo de Cöthen donde trabajaba Bach en los tiempos de la composición de estas sonatas y partitas, la presente grabación se ha realizado en el monasterio de St.Gerold, como otras muchas grabaciones del sello ECM en Austria. Esto no deja de conferirle un sonido con excesiva reverberación, quizá demasiado “húmedo”, a la grabación que hace que en cierta medida se pierda la intimidad y dulzura de sonido propias de las cuerdas de tripa de un instrumento barroco; aunque esto siempre irá en gustos.
Sin duda una grabación que se une a las numerosas de las sonatas y partitas de Bach realizadas hasta la fecha pero que merece destacarse por sus intenciones de rigurosidad y “sinceridad” históricas y por la interpretación veraz y afortunada de Holloway.

