Música y poesía
Scarlatti en la poesía contemporánea
(Por Hertha Gallego de Torres)
Briggflatts y otros poemas, Basil Bunting, Editorial Lumen, ISBN: 978-84-264-1432-8
Basil Bunting es un gran poeta inglés, nacido en 1900 en Northumberland, al norte de Inglaterra, y fallecido en 1985 en su misma tierra natal, después de recorrerse medio mundo. Incansable viajero, en su fascinante vida tuvo ocasión de vivir el París de las vanguardias, fue discípulo de Ezra Pound en Rapallo (Italia), residió en Canarias y California, vivió incluso en Irán como diplomático y agente de los servicios secretos británicos…Mientras tanto, iba componiendo una obra poética difícil y maravillosa, repleta de alusiones musicales, que culminó con la publicación en 1966 de Brigflatts, lo que supuso su reconocimiento como uno de los grandes poetas del siglo pasado en lengua inglesa.
Los lectores españoles disponemos últimamente de una bella edición bilingüe en Lumen, con selección, traducción y prólogo de Aurelio Major, para acercarnos a la obra de Bunting, escrita para ser leída en voz alta. Como él mismo decía: “Con mañas aprendidas de otros y un oído abierto a las analogías melódicas he puesto las palabras como un músico puntúa su partitura, no para leerlas en silencio, sino para trazar en el aire un patrón de sonido que acaso a veces, espero, resulte placentero. Los chicos y chicas desvergonzados quizá los disfruten. Este libro es suyo”.
El propio poeta solía leer Brigflatts con el acompañamiento de las sonatas de Scarlatti e incluso existe una famosa grabación que así lo recoge. En concreto, este poema está basado en la sonata en si menor L. 33 (Kirkpatrick 87) de resonancias melancólicas y suaves. Los versos dicen así “Es hora de examinar cómo Domenico Scarlatti/ condensó tanta música en tan pocos compases / sin giros intrincados o cadencias congestionadas, / nunca un alarde o un mira; y las estrellas y los lagos / le hacen eco y el soto tamborilea su cadencia, / las cumbres nevadas se elevan con la luz de la luna / y del crepúsculo y el sol sale en tierra conocida.”
No es de extrañar la elección de Domenico Scarlatti por parte de un poeta inglés. Según el estudio clásico de Kirkpatrick, las primeras ediciones impresas en el siglo XVIII de las sonatas fueron en Londres en 1739, a lo que siguieron otras en la misma ciudad en 1754 y 1756. Y esto, cuando no había ediciones en ningún otro sitio. De esta recepción se desprende el interés que siempre hubo en Inglaterra por la obra del genial preceptor de María Bárbara de Braganza y sus obras, maravillosos antídotos contra la aflicción.
Pero, además de Scarlatti, hay otras referencias musicales en estos versos oscuros y sonoros. “Osa/ abrirse paso, ágil y alerta, por el laberinto de Schoenberg” canta Bunting ; “las cuerdas mayores retumban junto / al pedestal del arpa, el corno es majestuoso, / las flautas vacilan en el viento y restallan” sigue esplendoroso el poema, mientras se suceden las estaciones.
Hay mucha belleza por descubrir y un sentido mágico de la naturaleza, que no excluye la presencia de Dios, en este libro. La traducción es un aliciente más para acercarnos a la obra de un escritor que titula otra de sus producciones “Sonatas”: “La mar no se renueva, ni olvida, / ni da una muerte distinta, / es silenciosa como el silencio de una nota sostenida”.
La música callada, la soledad sonora. Siempre idénticos temas. Eterna la poesía.

