Ópera en Sabadell
La Cenicienta rossiniana en Sabadell
(Por Ovidi Cobacho Closa)
La Cenerentola; Ópera en dos actos, con libreto de Jacopo Ferretti i música de Gioacchino Rossini. Natalia Gavrilan (Angelina), Hans Ever (Don Ramiro), Lluís Martínez (Dandini), Toni Marsol (Don Margnifico), Elisa Vélez (Clorinda), Susana Santiago (Tisbe), Josep Pieres (Alidoro); Cor Amics de l’Òpera de Sabadell i Orquestra Simfònica del Vallès. Dirección musical: Daniel Martínez. Dirección escénica: Pau Monterde. Producción: Associació Amics de l’Òpera de Sabadell. Sabadell, Teatro La Faràndula, 2 – V- 2007.
Como colofón de temporada, els Amics de l’Òpera de Sabadell estrenaron el pasado 2 de mayo una producción de la última gran ópera bufa de Rossini, inspirada en el célebre cuento Cendrillon de Perrault: La Cenerentola. Esta deliciosa ópera cómica de Rossini, reivindicada ya en los inicios del siglo XX por intérpretes como la extraordinaria Conchita Supervía, ha vivido una presencia escénica cada vez mayor en las últimas décadas, una recuperación justamente merecida. En esta producción se ha optado por incluir el aria de Clorinda (“Sventurata! Mi credea!) y la original de Alidoro (“Vasto teatro è il mondo”) del compositor Luca Agolini (apodado Luchetto Lo Zoppo), en lugar de la que escribiera posteriormente Rossini (1821) para este último personaje.
La interpretación contó con un reparto de solistas jóvenes muy equilibrado
La interpretación contó con un reparto de solistas jóvenes muy equilibrado. En el papel de Angelina (“la Cenerentola”) destacó la mezzosoprano Natalia Gavrilan, luciendo una voz flexible y ágil (solamente faltada de algo de solidez en algunos graves) que le permitió afrontar con garantías algunas de sus intervenciones más comprometidas y salir victoriosa de su exigentísima página final “Nacqui all’affanno…Non più mesta”. Cumplió, también, con grato timbre y elegante línea el tenor Hans Ever en el papel de Don Ramiro, a pesar de que su prestación escénica fuera excesivamente parca. Pletórico vocalmente y radiante de comicidad estuvo Toni Marsol en el rol de Don Magnífico, secundando su labor el Dandini de Lluís Martínez, en el otro papel de bajo bufo de la partitura. Las hermanastras Clorinda y Tisbe fueron resueltas con gracia y soltura escénica por Elisa Vélez y Susana Santiago, respectivamente; con especial brillo de la primera que además pudo contar con el número solista que le escribiera Agolini. Cerró el reparto un sólido Alidoro interpretado por un clásico de la escena sabadellense, Josep Pieres.
La orquestra del Vallès rindió a un buen nivel bajo la batuta de Daniel Martínez y el coro masculino, aunque algo desajustado en la sección de los tenores, cumplió con eficacia. La dirección escénica, con algunos detalles que recordaban la producción del festival de Salzburgo de 1988, fue ágil en los movimientos y logró sacar un buen partido de la comicidad y los caracteres de la obra. El vestuario (Eva Selma), vistoso y muy divertido, y la iluminación (Nani Valls), siempre cuidadosa.

