Editorial
Radio Clásica
Para entender la actual situación de Radio Clásica (la popular Radio 2) hay que remontarse a los tiempos de la muerte de Franco, cuando toda publicidad televisiva era de RTVE y el Ente tenía, por tanto, superávit financiero. Entonces en RNE existían el Primer Programa (lo que después fue Radio 1), el Segundo Programa (que pasaría a ser Radio 2, y que había sido creado en 1965-66 por Enrique Franco, dedicado a la música clásica) y, algo que se olvida con cierta frecuencia, el Tercer Programa, una emisora que lastimosamente se perdió, dedicada íntegramente a la cultura, que programaba conferencias, actos culturales, transmisiones de obras de teatro en vivo, música contemporánea… y que después, por esos azares de la vida y, curiosamente, en la democracia, pasaría a ser Radio 3, dedicada a la música pop. Además estaba la serie de emisoras que constituían la red de RadioCadena provincial.
Después de Franco, en los primeros años de la transición, se crearon más emisoras, comenzaron a aparecer las radios y televisiones autonómicas, con el consiguiente aumento de la competencia. Más adelante llegan las privadas. Simultáneamente a este proceso, RadioCadena provincial se anexiona a RTVE, lo que significa que toda la infraestructura de trabajadores de todas las especialidades pasaron a RTVE. Una gran cantidad de técnicos (“tomas de sonido”, administrativos, etc…) vienen a Radio 2, además de a las otras entidades de la casa. La competencia y el aumento desmesurado de técnicos originan que en unos años se pase del superávit al déficit, siendo cada vez más difícil amortizar el gasto en una empresa, RTVE, sobredimensionada, donde no entran las mismas cantidades que solían.
El gobierno de Zapatero se propuso desde el inicio de la legislatura acometer el problema económico de RTVE desde el inicio. Se creó un Comité de Sabios, se le cambió el nombre (ahora es Corporación RTVE) y se propuso reducir costo recortando personal por medio del ERE, un expediente de jubilaciones anticipadas pactadas con los Sindicatos. Efectivamente, esto se ha cumplido, pero plantea un problema y es que, a la hora de cubrir los antiguos puestos que se han ido, para Radio Clásica, por ejemplo, no sirve cualquier trabajador de RNE (al revés sí funciona la ecuación). Se necesita gente especializada que, en locución, sepa transmitir un concierto clásico, reducir notas al programa en dicha transmisión , saber cuándo entra un director, cómo se pronuncia Dvorak o Wagner, etc…Y programadores, gente que conozca el medio, etc…
El problema de haber reducido puestos en Radio Clásica, y de quién los cubrirá en el futuro es clave, ya que ésta es la única emisora que transmite para toda España música de estas características. Es la única que no está “repetida”: Como Radio 1 podríamos encontrar la SER, la COPE, ONDA CERO….Radio 3 emite pop, que se puede encontrar en otras emisoras; así podríamos seguir; pero el producto que emite Radio Clásica no se puede encontrar en ninguna otra parte del dial, a la excepción de Catalunya Radio que cubre el área catalana.
Los técnicos de sonido que había en cada ciudad española y que trabajaban para Radio Clásica han desaparecido con la prejubilación. Urge encontrarles un recambio y crear la necesidad de que esta música siga apareciendo; Radio Clásica tiene que seguir siendo la ventana de la actualidad musical. ¿Quién ha de grabar? Quien sepa manejar los nuevos sistemas de grabación por ordenador y generando ilusión entre los jóvenes técnicos que se incorporen. Hay que tener en cuenta el enriquecimiento que supone para el archivo sonoro de un país una emisora de estas características, ya que las grabaciones se guardan (sea directo o no). Si el promedio de obras por concierto es de cuatro y se retransmiten ochocientos conciertos aproximadamente al año, sólo en España (como ha venido sucediendo hasta el año 2006) hay 32.000 documentos que han estado entrando en el archivo sonoro cada año. Entre estos, por supuesto, muchas “Quintas sinfonías” de gran repertorio, pero también muchas obras de nuestros compositores clásicos y de la creación de ahora mismo. Y no sólo esto: intérpretes a sólo o a dúo, formaciones de cámara, orquestas todas las españolas (ONE, Filarmónica de Canarias, Orquesta de Radiotelevisión, Orquesta Sinfónica de Barcelona y Nacional de Cataluña, Orquesta de la Comunidad de Madrid, Orquesta de Cámara Reina Sofía, Orquesta de Castilla y León, OSPA…no seguimos porque sería interminable), directores, etc…Esto, sin contar con la nómina de colaboradores de Radio Clásica, que por sí sola traza un panorama de la cultura –y no sólo musical- española: Luis Carlos Gago – (por su programa han pasado ¡tantos! escritores) , José Luis García del Busto, Ramón Barce, Luis de Pablo, Carlos Cruz de Castro, el mismísimo Montsalvatge…
Tomemos un año al azar, 2002: Se emitieron 784 conciertos desde España , e internacionales, (UER), 517. En total: 1301. Desglosado, esto significó 31 óperas de producción propia, 39 de producción internacional, 48 conciertos de jazz, 146 de música contemporánea, 39 de bandas de música…Es una riqueza que no debemos perder, que no nos podemos permitir abandonar a su suerte. Luchemos por mantenerla. Nos lo merecemos y nuestro país también.

