Crítica de discos
En el salón del palacio
(Por Hertha Gallego de Torres)
Sonatas para violonchelo y bajo, Luigi Boccherini, Domenico Porreti, intérpretes: Iagoba Fanlo (violonchelo), Alberto Martínez Molina (clave), ARSIS 4208, 2007.
Luigi Boccherini es uno de esos compositores que han ido ganando en estima con el tiempo, en un país, como éste en que vivimos, proclive al olvido y a cierta desgana, a veces inexplicable. El “Año Boccherini” en 2005 fue, sin embargo, convenientemente festejado, tanto en su Italia natal como en España, donde tenemos todo el derecho a considerarle un compositor también “nuestro”. Interesantes iniciativas han surgido después, como ésta que comentamos hoy, que aúnan el placer musical con el rigor musicológico y nos ofrecen nuevas delicias, o las antiguas en otros contextos. Cuando a esto se suma una bella edición, nos encontramos con un objeto sonoro que merece la pena tener entre las manos.
El disco de Iagoba Fanlo (violonchelo) y Alberto Martínez Molina (clave) nos ofrece sonatas para violonchelo y bajo de Luigi Boccherini (1743-1805) y Domenico Porreti (1709-1783), respectivamente yerno y suegro, eso sí, este último post-mortem, ya que Boccherini casó con la hija menor de Porreti, María Pilar Joaquina, cuando su padre hacía ya cuatro años que había fallecido. Se ignora si ambos músicos llegaron a tener algún contacto personal. En todo caso, como nos asegura en las acertadas notas al disco Jaime Tortella, ambos conocieron el talento del otro y los dos fueron grandes violonchelistas. De Porreti no conocemos casi nada y es lástima, pues las dos sonatas incluidas en esta grabación dejan intuir un mundo propio y una voz que pugna todavía por hacerse notar en medio del tráfago de la vida contemporánea. José Carlos Gosálvez, el imprescindible bibliotecario del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, (entre otras muchas facetas), nos ilumina situando a Porreti, junto a Domenico Scarlatti y el cantante Carlo Broschi “Farinelli”, como el trío de músicos necesarios para amenizar las veladas palaciegas de Fernando VI y Bárbara de Braganza. Una de sus sonatas incluidas en este disco, la que está en la tonalidad de Sol Mayor, es la primera vez que se graba. Hay que decir que ha merecido la pena el esfuerzo.
De su ilustre yerno se ha incluido la que fue, tal vez, la sonata más conocida en vida del compositor, Sonata en La Mayor, G-4, y otra no menos hermosa, en Mi bemol Mayor, que faltaba del catálogo de Gérard y fue publicada por Aldo Pais con el número 26 (Editorial Zanibon) y descubierta en un manuscrito del siglo XVIII que se guardaba en la Biblioteca del Conservatorio de Milán. La tercera Sonata que se incluye, se atribuye a Boccherini, aunque en rigor es de origen desconocido y apareció conservada en un manuscrito musical de la parroquia barcelonesa de Santa María del Pi. Como se observará, no es el repertorio más transitado del músico madrileño, y ello redobla el interés del aficionado curioso.
La interpretación de Iagoba Fanlo y Alberto Martínez Molina logra brindarnos todo el encanto aristocrático de estas obras, en su suave melancolía. Si además sabemos que han sido grabadas –detalle final- en la sala de música del Palacio del Infante Don Luis , ese magnífico edificio neoclásico diseñado por Ventura Rodríguez donde Boccherini pasó años venturosos y que hoy, rosa y ocre, nos recibe a la entrada de Boadilla del Monte, no nos queda más que suspirar y escuchar atentos. La dulzura del violonchelo de Fanlo y el acompasado clave de Molina nos transportan a ese siglo XVIII de intrigas palaciegas del que el pobre Infante Don Luis salió tan perjudicado. La música arrastra su cohorte de fantasmas y nos convoca a nosotros, los oyentes, con su hechizo evocador.

