Concierto en Madrid
Anne-Sophie Mutter cierra el ciclo de
Juventudes Musicales de Madrid
(Por Ana María del Valle Collado)
Más allá de los comentarios frívolos sobre su vida personal o su vestuario a los que estamos acostumbrados, Anne-Sophie Mutter es hoy en día una de las mejores violinistas de nuestra época. En esta nueva visita a nuestro país que cierra la temporada de Conciertos Extraordinarios de Juventudes Musicales de Madrid vino acompañada de la Orquesta Nacional de Francia dirigida por el que es su director desde 2002, Kurt Masur.
La noche del sábado 12 en el Auditorio Nacional de Madrid comenzó con la interpretación del Concierto para violín y orquesta "Anne-Sophie" que André Previn compusiera en 2001 para la violinista alemana por encargo de la Orquesta Sinfónica de Boston. Este concierto, que oíamos por primera vez en España, no es la primera obra que Previn compone para Mutter, ya en 1996 -cuando ésta aún no era su esposa- le había dedicado su obra Tango, Canción y Danza para violín y piano.
El concierto Anne-Sophie, compuesto de tres tiempos, resulta en conjunto "agradable" con momentos de cierto lirismo y resonancias cinematográficas -no olvidemos la vinculación de Previn con la música de cine- pero de mediana calidad. La orquesta acompaña desde un puesto discreto, brillando en algunos pasajes pero nunca robando protagonismo.
El primer tiempo resulta de un convencionalismo romántico no demasiado brillante. La cosa mejora bastante con la llegada del segundo, gran cadencia protagonista que encierra una parte solista más elaborada e interesante con reminiscencias a Shostakovich. El tercer tiempo, compuesto de variaciones sobre el tema infantil alemán Wenn ich ein Vöglein war ("Si fuera pájaro, volaría hacia tí . . ."), resulta más intimista y da pie a Mutter para desplegar todo su lirismo efectista en el fraseo sin tener que abordar –característica general en todo el concierto- grandes dificultades técnicas propios de un concierto más virtuosístico; mucho menos para Mutter, para quien la técnica no es en ningún momento un desafío. Una larga nota tenida suspendida en el aire en pianísimo, a la que solo el vibrato flexible de la violinista alemana era capaz de dar peso suficiente para que no echase a volar, supuso el culmen de dicho movimiento y, todo sea dicho, de toda la obra.
Un concierto, en definitiva, cómodo para Mutter pues le permite cantar con su sonido bello y limpio, aunque siempre nos quedará la sensación final de que se le queda "pequeño". Los abundantes aplausos manifestaban cierta expectación del público por un bis que no se dió; Mutter no quiso alargarse quizá por sus habituales visitas a nuestro país, aunque todos nos quedamos con las ganas de algo más: el concierto nos había dejado con hambre.
La Novena de Schubert
Tras el descanso venía la prometida Sinfonía en Do Mayor, D. 944, conocida como la Novena, especialidad de Masur. Esta obra supone una muestra del talento de Schubert para llevar la maestría y belleza de sus lieder a las grandes formas. La Orquesta Nacional de Francia dirigida por el maestro alemán nos mostró que todo el encanto e intimismo de la obra no estaban reñidos con su dificultad. Quizá a la interpretación orquestal se le pueda achacar en algunos momentos la excesiva fuerza con que los metales abordaban algunos pasajes, lo que hizo perder puntualmente el equilibrio sonoro de los matices, dificultando la audición de otros instrumentos. Tanto el oboe como la flauta estuvieron magníficos, brillantes y ágiles en sus pasajes pese al tutti que parecía tener demasiado peso.
Los puntos negativos de la noche los debemos a los ruidos de parte del público que parece no entender que en los espacios entre un movimiento y otro la obra aún no ha terminado. Los comentarios en voz ¿baja? y, sobre todo, las toses y demás carraspeos fueron protagonistas entre el segundo y el tercer tiempo del concierto, como si los aparatos de aire acondicionado del Auditorio Nacional se hubiesen puesto a expeler ántrax... incluso tuvimos el gozo indescriptible de escuchar un sonoro taconeo de unos zapatos a la fuga en mitad de una frase en pianísimo.

