Crítica de discos

The Andrés Segovia album

(Por José Prieto Marugán)

Autor–Obra: The Andrés Segovia album. Original compositions. Intérpretes: Agustín Maruri, guitarra. Sello–Refer: EMEC E–070. CD. Durac. 45’44”. Grabación: Museo de la R.A. BBAA, de San Fernando (20/22–9–2006).
The Andrés Segovia album

Nadie pone en duda que Andrés Segovia (1893–1987) fue el máximo impulsor de la guitarra del siglo XX. Gracias a él surgió un gran repertorio de calidad, muchas de cuyas obras le fueron dedicadas y muchas, también, nacieron  a sugerencia suya.

Segovia, sin embargo, no fue compositor, porque no lo deseó, porque prefirió dedicarse enteramente a la interpretación, y, en consecuencia, no tuvo una formación académica adecuada para encarar el mundo de la creación musical .No obstante, escribió una serie de pequeñas piezas, se habla de unas cincuenta, que nunca incluyó en los programas de sus conciertos y que no se publicaron mientras vivió. No debía considerarlas demasiado importantes, aunque escuchando algunas de ellas,  se puede afirmar, con permiso del maestro, que se equivocaba.

El disco que comentamos recoge una importante muestra de estas composiciones, algunas complejas desde el punto de vista técnico, y casi todas ellas de gran expresividad, poéticas y descriptivas, siempre con un fondo hispánico evidente.

No vamos a detenernos en cada una de las 32 piezas aquí grabadas, algunas de las cuales forman tres obras de una cierta entidad: Tres preludios en La mayor, Cinco anécdotas, y Once preludios. Todo este conjunto forma un legado guitarrístico de primer nivel, que debería incorporarse al repertorio habitual.

Como era de esperar Agustín Maruri se muestra como un consumado intérprete. Su pulsación firme y limpia y su sonoridad  llena, están al servicio de cada una de estas pequeñas obras, intentando destacar de ellas lo más característico: el contrapunto del segundo de los Estudios diarios, pieza brillante y directa que recuerda al Bach que tanto admiraba el maestro de Linares; la claridad de los acordes en el Estudio–vals; la gracia y el sabor criollos de Tonadilla; el colorido del sexto de los Once preludios, que el guitarrista convierte en un verdadero diálogo, o la gracia de Macarena, con su arrebatador ritmo de sevillanas.

No podemos asegurarlo, pero es posible que una de las piezas más personales sea Estudio sin luz, escrita antes de someterse a una operación que, de salir mal, podía haber dejado ciego al maestro. Todo el universo de la guitarra está condensado en los menos de tres minutos que dura. Muy interesantes, también, los Tres estudios en La mayor.

Quizá obra más importante sean los Once preludios que cierran el disco y que son un compendio del mundo de las seis cuerdas: clásico y español el primero, armónico el segundo, denso y meditativo el tercero, breve, pimpante y danzarín el cuarto, vertical y armónico el quinto, cortesano el sexto, alegre y chispero el séptimo, académicos el octavo y el noveno, juguetón el décimo y evocativo el undécimo.

Agustín  Maruri ha utilizado una de las guitarras del maestro, una Hermann Hauser II construida en 1962 y perteneciente a la colección de instrumentos del Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, por donación de la Marquesa de Salobreña. Instrumento de potente y noble sonoridad que ha recogido magníficamente Antonio Palomares.

El disco incluye unas interesantes notas firmadas por Gilardino Castellanos y publicadas en castellano e inglés.

El guitarrista Agustín Maruri en OpusMusica

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Escribir a José Prieto Marugán