Crítica de discos

Xavier Benguerel

(Por José Prieto Marugán)

Autor–Obra: Xavier Benguerel. Impuls. Intérpretes: K. Pere Gil, clarinete. I. Etxepare, violonchelo. J. López Roig, piano. O. Rigau, flauta. J. Torrent, guitarra. N. Ruera, piano. I. Burzinska, violín. C. Tieles, piano. Sello–Refer: COLUMNA MUSICA 1CM0120. CD. Durac. 63’33”. Grabación: Auditori Josep Carreras, de Vila–seca (16/17–6–2003)
Xavier Benguerel: Impuls

Xavier Benguerel y Godó, nacido en Barcelona en 1931, es uno de nuestros grandes compositores, a pesar de que su música no esté en los atriles de nuestras orquestas con la frecuencia deseada. Inició su formación con Cristóbal Taltabull y se le encuadra en la llamada generación del 51. Su obra, importante en número, ofrece páginas como  Spleen, ópera de cámara de 1984, un Réquiem, y quizá su obra maestra, El Libre Vermell, de 1988, basada en el célebre códice montserratino del siglo XIV. En el disco de que nos ocupamos, se contienen ocho obras, para uno o dos instrumentos, escritas a lo largo de un amplio período de tiempo, desde 1957 hasta 2003.

La primera de ellas es Introspecció, para clarinete; curiosamente la de más reciente nacimiento (2003). Dedicada a José Pere Gil, su intérprete en este disco, es página mesurada, atenta al detalle  de las pequeñas células que la forman, explorando todo el registro del instrumento..

Con el título de Estructura, Benguerel ha compuesto usa serie de obras, para distintos instrumentos, en las que trabaja nuevas posibilidades de cada uno, empleando serie de influencia dodecafónica, explorando timbres y densidades y transformando el material sonoro constantemente. Estructura I, para violín, expone sonoridades extremas y etéreas, casi intangibles, con las que la violinisa Iwona Burzinska, construye una pieza expresiva y virtuosa. La segunda tiene como destino la flauta y es una página grave y concentrada, aquí traducida por el flautista catalán Oriol Rigau. Estructura III fue compuesta para el violonchelo, instrumento que ofrece la posibilidad de explorar grandes densidades de sonido; el solista es el irunés Iñaki Etxepare. La última de estas obras, Estructura IV, es para piano. Formada por variadas y breves frases es una de las composiciones más atractivas del disco; se luce en ella, la pianista barcelonea Núria Ruera, controlando siempre la dinámica, destacando las estructuras y marcado la personalidad de cada frase.

Del año 1963 data el Dúo para clarinete y piano, composición de contrastes, que comienza con la explotación de fórmulas rítmicas que nos recuerdan un típica danza argentina y en la que el piano tiene un gran protagonismo. Como otros compositores Benguerel entiende aquí que los dos instrumentos son igual de importantes, no se trata de que uno acompañe al otro, como ocurre en otros casos. Joan Pere Gil, clarinete y Jordi López Roig, piano, son los encargados de traducir esta partitura.

Preludio indefinido, para guitarra, es obra muy adecuada para el carácter del instrumento; ofreciendo una guitarra sutil y delicada, que el propio compositor denomina “virtuosismo íntimo”. no cabe duda que la amistad del compositor con el guitarrista alemán Siegfried Behrend, ha influido en la escritura para el instrumento de las seis cuerdas. Preludio indefinido, encargado por el guitarrista Gabriel Estarellas –a quien tanto debe la guitarra contemporánea– está magnificamente interpretado por Jaume Torres.

La página que cierra el CD, Impuls, de 1984, es la que da título al disco. Es, además, la de mayor duración y, quizá la más elaborada. Escrita para violín y piano, se estructura en distintas secciones claramente diferenciadas, y ofrece una constante presencia del ritmo. Finaliza de manera un poco sorprendente, como si la música quisiera continuar.  Iwona Burzinsky, violinista polaca, y Cecilio Tieles, pianista cubano, son sus intérpretes.

El disco contiene unas interesantes notas, en catalán, castellano e inglés, de Jesús Rodríguez Picó, que permiten conocer un poco más al compositor catalán.

 

Xavier Benguerel en OpusMusica
Escribir a José Prieto Marugán