Crítica de discos
Jordi Cervelló
(Por José Prieto Marugán)
Autor–Obra: Jordi Cervelló. Divertiment. (Obras para cuerda). Intérpretes: Ilia Ioff e Ilia Teplyakov, violines. Sergei Slovachevsky, violonchelo. Sello–Refer: COLUMNA MUSICA. 1CM0156. CD. Durac. 45’16”. Grabación: Iglesia de Santa Caterina, San Petersburgo (Abril, 2003).
No es ningún secreto que comentar ciertos discos es una verdadera satisfacción. Tampoco lo es, aunque esto no lo digamos tanto, que en ocasiones es un auténtico descubrimiento. Este es el caso que nos ocupa: la música para cuerda de este importante compositor catalán (Barcelona, 1935) es un hallazgo y un deleite.
Decir que Jordi Cervelló comenzó a estudiar violín a los seis años, en Barcelona, Milán, Siena y Estrasburgo, no es más que resumir escuetamente muchos años de trabajo y práctica; recordar que a lo largo de su vida profesional le han otorgado premios en su país y fuera de él, y que sus obras se han tocado en Europa, México Estados Unidos e Israel interpretadas por grandes orquestas es insistir en datos biográficos que están al alcance de cualquiera. Pero disfrutar con esas obras y darse cuenta de que estamos ante composiciones que explotan las características propias y naturales de los instrumentos que las protagonizan, lo que el propio Cervelló denomina “técnica natural”, sólo está al alcance de quienes escuchen estas obras en disco o en directo.
Son seis las obras aquí grabadas: tres para violín (Sonatina, 4 Capriccis, y Leggenda), dos para dos violines (Divertimento I y Divertimento II) y una para violonchelo (Homenatge). En la primera de las citadas, escrita en 1994 y dedicada a su hija Susana, Cervelló se plantea ayudar al progreso técnico de los estudiantes, pero no es un trabajo mecánico ni aburrido, sino un derroche de virtuosismo lírico, de concentrada intensidad, y de extraordinaria vitalidad, conseguida a base de las tradicionales dobles cuerdas, escalas velocísimas, arcadas complejas… que se distribuyen en sus cuatro movimientos.
Los 4 Capricci datan de 1990 y obedecen a la misma finalidad docente, pero ya desde el título se advierte la intención de seguir la línea marcada por los Caprichos de Paganini, aunque me atrevería a decir que estos son menos fríos que los el italiano.
Leyenda es la versión para violín de un movimiento escrito en 2000 para viola; sus casi seis minutos de duración nos transportan a un clima de misterio casi místico.
Los dos Divertimentos, para dos violines datan de 1996, constan cada uno de cinco movimientos y son de naturaleza similar. Al “allegro” inicial del primero arranca con fuerza extraordinaria y en algunos momentos nos recuerda vagamente a Bartok; el contraste lo ofrece un “andante” en el que se entrecruzan ondulantes líneas melódicas; un “scherzo” alegre y chispeante es el centro de la composición que continúa con un velado, sosegado y contemplativo “andantino”, para desembocar en un veloz y brillante “allegro molto” final. El segundo Divertimento es de características similares al primero: todo es melodía intensa, y llena; ambos instrumentos están tratados en plano de absoluta igualdad, y la sensación que despierta hace que no se adviertan los problemas técnicos que plantea.
La última obra, Homenatge, encargada en 1994 por el violonchelista Lluis Claret como homenaje al abogado barcelonés Josep María Vilasera y Marcet, presidente de la Fundación Pau Casals, está presidida por la nostalgia y es, como las anteriores, modelo de escritura para un instrumento de cuerda.
Tan brillante música nos lega en la apasionada y excelente lectura de tres jóvenes músicos rusos, los violinistas Ilia Ioff e Ilia Teplyakov, y el chelista Sergei Slovachevsky, nacidos y formados en San Petersburgo. Los tres ofrecen un sonido claro y poderoso, una afinación exacta, sin vacilaciones, y disponen de una preparación técnica capaz de hacerles superar todas las dificultades que estas obras ocultan. De esta manera pueden dedicarse sólo a lo que debe ser: hacer música.
Es lástima que en la duración el disco se quede corta, que no se haya añadido ninguna otra obra –de viola, por ejemplo– para completar el estándar de un CD. A pesar de todo, este es un disco imprescindible.

