Reapertura y renovación total

El Teatro Colón de Buenos Aires, esa leyenda

(Por Alicia Perris)

El 25 de mayo del 2008 y al cumplirse 100 años de su inauguración, la famosa institución lírica argentina volverá a abrir sus puertas, después de una renovación total.

Teatro Colón de Buenos Aires

Al final de "Hannibal", de Thomas Harris, sus protagonistas, Clarice Starling y el famoso psiquiatra Lecter, acuden a una función en el Teatro Colón, en Buenos Aires.

Pocos conocen este detalle final de la novela, porque se acostumbra más a ver la versión adaptada de las películas, que a leer las obras que le dieron origen.

Harris, un escritor exquisito y bien documentado, probablemente incluyera al Colón, en un escenario privilegiado de su "palacio de la memoria", porque escribe: "A finales del milenio, Buenos Aires sigue poseído por el tango y sus noches tienen un encanto especial...El Teatro Colón, el espectacular teatro de la ópera de Buenos Aires...los asistentes a una noche de estreno en Buenos Aires son una multitud digna de ver".

También el escritor argentino Manuel Mujica Láinez, "Manucho", autor del laureado "Bomarzo", escribió en 1979 una obra que buceaba en los mimbres de esa sociedad porteña rica y pretenciosa,  el "Gran Teatro", rodeada de buscadores de tesoros y relaciones para medrar, hacerse ver y continuar con la ilusión de una existencia plagada de vacío y apariencias. Joyas pesadas, vestuario caro y peluquería teatral, sin elegancia. Perfumes excesivos que embalsaman la atmósfera quitándole autenticidad y buen gusto. Lujo fácil de exterior, para ser visto, superficial.

Interior del Teatro Colon

Dejando abajo los oropeles de los pudientes que se alojan en las localidades cercanas al escenario del teatro, los habitantes del "Paraíso", "los de arriba", esos seres capaces de soportar de pie horas enteras una ópera de Wagner o de Strauss, o de dejarse llevar por la luminosa música de Verdi o de Bellini. Los que van al teatro subiendo a la carrera varios plantas por las escaleras, para encontrar un hueco donde apoyarse y empezar a soñar. Los que saben de verdad de música y siguen las audiciones escudriñando sin fatiga las partituras. Los que aplauden cuando se debe y puede, a los mejores cantantes, a los directores de orquesta, a los solistas.

 El caso es que en Buenos Aires había ya espectáculos teatrales a finales del Siglo XVIII, todavía en tiempos en que gobernaban los españoles. Después de la Revolución de Mayo, que cortó la dependencia política con España, se produjo un hondo movimiento musical. Llegó a la ciudad la ópera y en 1825 se estrenó la primera  completa, "El Barbero de Sevilla", al tiempo que se organizaba la primera compañía lírica.

En 1857 abrió sus puertas el primer Teatro Colón, con una función de "Traviata". Tenía una capacidad aproximada para 2500 personas, y los planos llevaban la firma de un nombre ilustre, Carlos E. Pellegrini, padre del futuro presidente de la república.

El complejo era majestuoso, luces de gas, armazones de hierro, pero el proyecto se terminó en 1888, cuando el teatro puso fin a sus representaciones para convertirse en un banco.

El teatro Colón actual, hijo de aquél, responde a la genuina tradición musical de la ciudad que empieza a diseñar, a finales del siglo XIX, su nueva sala de ópera.

Hay una repetida desaparición de técnicos y responsables que fallecen,  pero por fin la obra queda terminada por el arquitecto belga Jules Dormal, que la orienta dentro de los cánones del gusto de la época.

Diversos estilos aportan una imagen ecléctica al teatro, que, según palabras del arquitecto Meano, "sin tener aspecto de masas colosales...nuestro edificio tendrá el privilegio de indicar a primera vista su propio destino".

La inauguración tiene lugar otro 25 de mayo, en 1908 y se trata de un verdadero acontecimiento social y cultural.

 Ubicado en la zona céntrica de Buenos Aires, muy cerca del Obelisco, el icono más conocido que se exhibe en el mundo para representar a la ciudad, en un lugar donde los automóviles y la vida precipitada de la urbe, se mezclan con el perfume de los árboles violáceos y centenarios  de la avenida 9 de julio. El teatro tiene sus entradas por cuatro calles diferentes, cada una de las cuales da acceso a distintas localidades o dependencias del teatro.

Cuenta con un aforo de 2487 plazas, que pueden extenderse hasta 4000 si contamos las entradas de pie de platea y en funciones de lleno absoluto.

La sala

La cúpula fue vuelta a decorar y el maestro Soldi, un pintor reconocido, diseñó 51 figuras vinculadas al universo de la música.

Danzarines, monarcas, pajes, músicos, se hacen acompañar en las pinturas de Soldi, por personajes de la Commedia dell´Arte. Los paños y las pinturas utilizados en la decoración de la cúpula fueron traídos de Francia.

Son de destacar el Foyer de los Bustos, el Salón Blanco, de los más bonitos del coliseo y el conocido Salón Dorado, donde se celebran recitales y conferencias. Un piano Pleyel vigila las evoluciones de los melómanos.

Se lo considera uno de los grandes teatros de ópera del mundo, junto con la Scala de Milán, el Metropolitan de Nueva York, la ópera Garnier de París y uno de los pocos donde las llegadas tarde no se negocian: "es imposible acceder a la sala una vez comenzado el espectáculo".

Construido en materiales nobles, mármoles de distintas canteras europeas, artistas franceses en la obra, la cúpula original fue llevada a cabo por Marcel Jambon.

Todos los accesorios, decorados y vestuario que se utilizan en las representaciones ven la luz en el propio teatro, que cuenta además, con un Archivo Musical, la sede de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, el Coro y Coro de Niños y Ballet estables del teatro y otros organismos anejos al mundo de la música, la ópera y la danza. Se realizan también, visitas guiadas.

En la actualidad, por encontrarse en obras, la actividad musical del Teatro Colón se ha diseminado por otras salas de la ciudad y se espera la reapertura para el 25 de mayo del año próximo.

Declarado Monumento Histórico Nacional en 1989, se está llevando ahora una restauración completa, la primera en su siglo de vida, con una inversión de importante calado. Se modernizará la tecnología, las luces y las molduras, se volverán a tapizar las butacas, se remozarán el techo, las fachadas, el interior y el entorno del teatro.

Grandes cantantes como Rossi Lemeni, Crespin, Caruso, Callas, Caballé, Pavarotti, Carrera, Plácido Domingo, bailarines de la talla de Pavlova, Nijinsky, Nureiev, Fonteyn, Barishnikov, Plissetskaya, los argentinos Donn, Bocca y Neglia, además de los Ballets rusos de Diaghilev y el ballet del Siglo XX de Béjart entre otros, han brindado representaciones paradigmáticas al Teatro Colón.

Compositores y directores como Richard Strauss, Stravinsky, Falla, Zubin Mehta, Toscanini, Baremboim y von Karajan, por no citar sino algunos, han jalonado sus actuaciones mundiales en la capital lejana pero fulgurante del cono sur.

A partir del 2008 con la reposición de "Aída", se renueva una etapa de creatividad y esperanza. De una belleza rara, con su pátina italianizante bañada en ocres y tierras que atesora la luz, el alma y la historia de Buenos Aires, el Teatro Colón ha sido faro y guía para la ciudad durante décadas, testigo emocionado de nostalgias y gestas.

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