Ópera en Coruña

Exitosa Flauta Mágica en Coruña

(Por Julio Ramales)

Die Zauberflöte
Wolfgang Amadeus Mozart: Die Zauberflöte (La flauta mágica). Festival Mozart A Coruña 2007. Palacio de la Ópera de A Coruña, 5 de julio de 2007. Sorin Coliban (Sarastro), Tomislav Muzek (Tamino), Maite Alberola (Pamina), Alex Esposito (Papageno), Judith Halász (Papagena), Erika Miklósa (Reina de la Noceh), Sigrid Plundrich (1ª dama), Mireia Pintó (2ª dama), Marta Knörr (3ª dama), Jürgen Sacher (Monostatos), Wojtek Gierlach (Orador), Tölzer Knaben Chor (Tres genios), Pablo Carballido (Hombre armado I / Sacerdote II), Marco Moncloa (Hombre armado II / Tercer sacerdote), Tobias Beyer (Esclavo Monostatos), Martin Olbertz y Matthias Bernhold (Esclavos de Monostatos). Orquesta Sinfónica de Galicia. Coro de la Comunidad de Madrid. Dirección musical: Antoni Ros-Marbà. Dirección de escena: Daniele Abbado. Coproducción de los Teatros Reggio Emilia, Comunale de Módena y Comunale de Ferrara (2005).

Aunque resulte atípico en una crítica operística empezar hablando de la orquesta, en este caso no sólo está justificado hacerlo sino que resulta de justicia, ya que nuestra primera orquesta gallega por su inusual calidad resulta un instrumento idóneo para la ópera mozartiana. Así fue en esta Flauta Mágica que cerraba el Festival Mozart A Coruña 2007, cuyos excelentes resultados se debieron en muy buena parte a la intachable prestación de la Orquesta Sinfónica de Galicia, que sonó clara y precisa, luciendo las maderas un bonito color, bajo la sólida batuta y la adecuación estilística del maestro Antoni Ros-Marbá.

No es esta coproducción de los Teatros Reggio Emilia, Comunale de Módena y Comunale de Ferrara, la primera vez que Daniele Abbado, hijo del célebre director de orquesta, se enfrenta a la dirección escénica de La Flauta Mágica, y en esta ocasión el maestro italiano ha querido reflejar el mensaje filosófico de esta obra a través de una puesta en escena muy despojada, inspirada en la idea del espacio vacío de Peter Brook, sin olvidarse de referencias a Peter Stein o Patrice Chérèau, de quien fue asistente. Numerosos efectos escénicos salpican continuamente la acción que paradójicamente huye de la espectacularidad. El punto débil de esta escenografía radica en su dispersión y su aparente falta de unidad, pero al menos deja la obra en manos de los cantantes a los que no resta protagonismo.

La Reina de la Noche

De estos sobresalió el trabajo de la Reina de la Noche y Papageno, ambos especialmente premiados por el público en la tanda final de aplausos. La húngara Erika Miklósa luce su registro sobreagudo de sorprendente brillantez especialmente en su segunda aria, mientras que el italiano Alex Esposito se mete en el bolsillo al público gracias a una prestación vocal y actoral sin fisuras en el rol especialmente agradecido de Papageno. El Tamino del alemán Tomislav Muzek estuvo muy buen resuelto, con bonita línea de canto y un color vocal de calidad, junto al que se pudo escuchar a una jovencísima Pamina a cargo de la valenciana Maite Alberola, de importantes medios vocales quizás no del todo acordes con las características de este rol. El Sarastro de Sorin Coliban sufrió ciertas limitaciones en el registro grave que suplió con una idónea presencia escénica. Las Tres damas, defendidas por las voces de la alemana Sigrid Plundrich y las españolas Mireia Pintó y Marta Knörr, muy bien conjuntadas musicalmente y  desenvueltas en escena ofrecieron junto a Tomislav Muzek y Alex Esposito en el quinteto del primer acto uno de los momentos musicales de mayor calidad de la velada. La voz de Judith Halász es más grande de lo que habitualmente se escucha en el rol de Papagena, papel que bordó, disfrutó e hizo disfrutar al público. Los Tres Genios del Tölzer Knaben Chor encandilaron al público con su simpatía y su espontaneidad, mientras que el Coro de la Comunidad de Madrid que dirige Jordi Casas Bayer ofreció una excelente prestación y un perfecto empaste, como viene siendo habitual en sus ya numerosas visitas a Galicia.

En resumen, salvo puntuales altibajos, un reparto homogéneo que con el apoyo de una excelente orquesta ofrecieron una exitosa Flauta Mágica fue premiada con largos aplausos del público que llenaba el Palacio de la Ópera en esta clausura del Festival Mozart A Coruña 2007.