DVD
Los 24 Caprichos de Paganini
(Por Ana María del Valle Collado)
Título: Alexander Markov: 24 Caprices. Autor: Bruno Monsaingeon. Sello–Refer: Warner–50-51011-5467-2-3 DVD. Durac. 88 min. Autor–Obra: Paganini. 24 Caprices for violin solo, op. 1 Intérpretes: Alexander Markov. Subtítulos Español, Inglés, Alemán, Francés e Italiano
Prueba de fuego para cualquier violinista, los 24 Caprichos para violín solo de Paganini exploran las posibilidades técnicas y melódicas del instrumento al máximo. Sin embargo, a pesar del exahustivo desarrollo del uso de los golpes de arco, dobles cuerdas, armónicos, intervalos de octava, de décima, pizzicati de mano izquierda…etc, la música de Paganini, va más allá de todo tipo de destreza acrobática y entraña una profunda sensibilidad romántica unas veces y una exuberancia barroca en otras.
Alexander Markov
Se abre este DVD con una pequeña entrevista a Makov a modo de introducción en la que éste nos cuenta, entre otras cosas, sus motivaciones para tocar Paganini y algo que sorprende: ¡Se aprendió los 24 caprichos en un solo verano!
Superadas con creces las dificultades técnicas, Markov se atreve con la serie completa de 24 caprichos, lo que muy pocos han hecho, y menos aún en una grabación en directo. Su interpretación es todo un espectáculo: con una nada disimulada apariencia fisica estilo “Paganini” deja fluir la música resaltando la fantasía, el color y la idea propia e individual de cada uno de los caprichos.
Bruno Monsaingeon
El realizador de este documental, Bruno Monsaingeon, es él mismo violinista y cuenta en su haber otros documentales de tema musical –todos ellos altamente recomendables- como David Oïstrakh : Artist of the People? (1998), Richter, l'insoumis (1998), Dietrich Fischer-Dieskau: La voix de l'âme (1995), L'Alchimiste, Récital Glenn Gould, y las más recientes L'Art du Violon y Yehudi Menuhin, Le Violon du Siècle (2006). Esta vez Monsaingeon nos ofrece algo un poco diferente a sus trabajos anteriores: un concierto grabado en vivo en el teatro italiano de Regio Emilia en 1989.
Paralelamente a este “festival” de dificultades y posibilidades violinísticas implícito en toda obra paganiniana, Monsaingeon trata de ofrecer su catálogo de recursos de imagen acompañando la música con una realización que muchas veces entorpece la visión y otras muchas, además, resulta un irritante ejercicio de escuela por su abuso en el uso de recursos y posibilidades en el montaje y la realización. Ante tanto despliege de fundidos encadenados entre imágenes de las gradas del teatro, fotos de Paganini...etc, planos cenitales, frontales, detalle, zoom-in y out, cambios en la iluminación…serían de agradecer planos fijos, más largos y una realización menos elaborada pero más clara. La intención es buena, pero no hay que olvidar que el lenguaje de la imagen no es el de la música.

