Crítica de discos
Miserere de José de Nebra
(Por Ana María del Valle Collado)
José de Nebra: Miserere. Intérprete: Los Músicos de Su Alteza. Sello: Ediciones Música Antigua de Aranjuez, 2006. MAA 005
Desde aquel año de 1994 en el que se celebrara la primera edición del Festival de Música Antigua de Aranjuez, muchos han sido los artistas y las actividades llevadas a cabo siempre desde la idea de promocionar y dar a conocer el repertorio español de música antigua. Entre otras iniciativas, la organización creó el sello Música Antigua Aranjuez, respaldado por la distribución de Harmonía Mundi.
Este sello presenta ahora el Miserere y El Diablo mudo de José de Nebra interpretado por Los Músicos de Su Alteza, grabado en su edición 2006 en la Capilla del Palacio Real de Aranjuez. Fue la posterior incorporación de Patrimonio Nacional al festival lo que permitió que se pudieran llevar a cabo conciertos en recintos como éste.
El grupo Los Músicos de Su Alteza trabaja desde 1992 con el propósito, compartido por el festival de Aranjuez, de rescatar del olvido relevantes obras del barroco español y europeo. Además de la labor de investigación que desarrollan en colaboración con el Departamento de Musicología del CSIC, se caracterizan –como en el presente caso- por el uso de instrumentos antiguos y la rigurosidad en la interpretación.
El Miserere, grabado por Los Músicos de Su Alteza bajo la dirección del que, además, es fundador del grupo, Luís Antonio González, es obra del aragonés José de Nebra. Aparte de su labor de recuperación, de este trabajo merecen especial atención las sobresalientes voces de las sopranos Raquel Andueza y Olalla Alemán, cuya firmeza en el caso de la primera y finura de la segunda, se ven respaldadas por la magnífica acústica de la Capilla del Palacio.
La partitura del Miserere procede del Archivo de Música de las Catedrales de Zaragoza y de la catedral de Guatemala, aunque esta última fuente aparece como incompleta. Resulta una obra influenciada por el Stabat Mater de Pergolesi, en la que solo se pone música a algunos de los versos del salmo, pero cuya originalidad destaca por sus contrastes. La otra pieza que lo acompaña en el CD es una escena de El Diablo mudo, que Nebra puso en música a partir del auto sacramental que Calderón de la Barca había escrito en 1660, casi un siglo antes, para su representación en Madrid.

