Festival de Torroella de Montgrí

Torroella Triumphans

(Por Ovidi Cobacho Closa)

Juditha Triumphans; Oratorio; música de Antonio Vivaldi sobre libreto de Giacomo Cassetti. Gemma Coma-Alabert (Juditha), María Hinojosa (Abra), Mireia Pintó (Vagaus), Lola Casariego (Holofernes), Marta Infante (Ozias); Cor de Sant Esteve de Vila-Seca y Orquestra Barroca del Festival de Torroella de Montgrí – La Principesca Filosofa. Dirección musical y clavicémbalo: Ottavio Dantone. Producción: Festival de Músiques de Torroella de Montgrí. Iglesia de Torroella de Montgrí, 13 – VII – 2007.
Ottavio-Dantone

Entre el florido panorama de festivales veraniegos de la Costa Brava catalana – Peralada, Jardins del Cap Roig, Porta Ferrada, etc -, el Festival de Músiques de Torroella de Montgrí brilla un año más con luz propia. Frente al eclecticismo de las programaciones de la mayoría de estos escenarios, instaladas en una deriva de competitividad comercial y escaparate social, Torroella de Montgrí se erige como modelo de madurez y firme apuesta hacia criterios programáticos donde la calidad, la modernidad y la integración de nuevas tendencias musicales se dan cita y encuentran su puesta al día en el estío catalán. Basta solo un repaso del programa, solistas y formaciones de este certamen – Ottavio Dantone, Piotr Anderszewski, Carl Davis, Francesca Patanè, María Bayo, Joaquín Achúcarro, Camerata Salzburg, Sinfónica Nacional de Lituania, Vespres d’Arnadí, etc – para entrever los aciertos de un proyecto musical donde el impulso de la producción, las nuevas tendencias en la interpretación y la recuperación del patrimonio musical encuentran un marco para el diálogo y la proyección mutua. Sin olvidar la interesante e innovadora apuesta del Offestival para la promoción de nuevos valores, formaciones y proyectos creativos.

Una de las apuestas más interesantes de la pasada edición, la creación de una orquesta residente de instrumentos históricos, que tuvo su debut en este escenario con la producción del oratorio mozartiano  Die Schuldigkeit des ersten Gebots, fue la encargada de inaugurar el festival de este año con una nueva producción del oratorio vivaldiano Juditha Triumphans, bajo la dirección musical de Ottavio Dantone,  director titular de la Accademia Bizantina y una de las batutas emergentes más reputadas de la interpretación historicista. Esta obra, estrenada en el veneciano Ospedale della Pietà el noviembre de 1716 y enmarcada en el conflicto bélico de la Serenissima contra los turcos (1714-1716), es el único ejemplo conservado de los oratorios vivaldianos y una muestra de la sutil y rica escritura musical del compositor veneciano. Una partitura donde la riqueza y la agudeza tímbrica, utilizada para describir cada uno de los personajes alegóricos de la obra, el colorismo expresivo de los tempi y las dinámicas y la caracterización dramática de los recitativos y los números vocales constituyen todo un reto interpretativo que encontró en esta producción ampurdanesa un meritorio resultado.

Las claves del éxito cabe buscarlas sin duda en la excelente labor de su director y la prestación de los músicos de la orquesta del festival. Dantone buscó una lectura intensa y entusiasta de la partitura, subrayando el contraste y el colorismo de las dinámicas, explorando las combinaciones instrumentales y el dialogo con las voces y apurando la cadencia y los acentos con un exquisito sentido estilístico del fraseo. Una labor que los integrantes de la orquesta barroca La Principesca Filosofa, capitaneados por el prodigioso violín de Farran James, secundaron con extraordinaria eficacia y dando muestras de las estimables expectativas de futuro que se plantean de su matrimonio con este festival de verano. 

No quedaron tampoco al margen del éxito las cinco voces solistas concertadas, ni el coro de adolescentes de Sant Esteve de Vilaseca. En primer lugar cabe destacar las intervenciones de Gemma Coma-Alabert en el rol titular de Juditha, con una voz de timbre exquisito y un extraordinario sentido del fraseo que hizo sus delicias en  arias como “Veni, veni, me sequere fida” i la bellísima “Transit aetas”. La también mezzo catalana Marta Infante sorprendió gratamente en sus intervenciones como Ozias de la segunda parte, exhibiendo una voz poderosa y un canto rico en matices (exquisita su aria “O Sydera, o stellae”). La única soprano del reparto, María Hinojosa (Abra), dio muestras de su fulminante carrera en el repertorio de la música antigua, destacando por su depurado sentido estilístico y su impecable coloratura. Lola Casariego supo dar también toda su intensidad vocal y dramática al personaje de Holofernes, y la veterana Mireia Pintó (Vagaus), aunque quizás algo menos contagiada estilísticamente, logró imprimir todo el carácter a su aria di furure final. El coro femenino de Sant Esteve de Vila-seca, dirigido por Xavier Pastrana, estuvo siempre a la altura de las circunstancias y dio buenas muestras de sintonía con la formación instrumental.

Una producción y un trabajo conjunto francamente logrado que el año próximo año podrá verse de gira en otros escenarios del estado y  que augura un estimulante futuro a esta doble apuesta orquestal y de nuevas producciones del Festival de Torroella de Montgrí.

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