Crítica de libros

La ópera vasca

(Por José Prieto Marugán)

Título: La Ópera Vasca (1884–1937). Autor: Natalie Morel Borotra. Editorial: Ikeder (Col. Minima) INIM. Fecha publicación: Bilbao, 2006. Núm. de páginas: 480. ISBN: 84–88916–53–1
La Ópera Vasca

Vaya por delante que este libro es el de referencia sobre el tema, incluso definitivo para alguna de las obras reseñadas por la ingente cantidad de datos que se ofrecen. Es decir, un libro fundamental para los interesados en el nacimiento y desarrollo de la ópera éuscara, a pesar de que la autora confiese que su trabajo “no tiene la pretensión de envolver (abarcar) toda la cuestión, sino de proponer una primera base de datos y una primera parrilla de lectura”.

La musicóloga Natalie Morel Borel, de madre vasca y padre gascón, profesora del Departamento de Música de la Universidad Michel–Burdeos Montaigne III, escribe que la ópera interesaba a todas las clases sociales hasta el punto de que tener ópera significaba ser un país civilizado; tener teatro de ópera suponía para una ciudad ser culta y tener ópera propia (española, vasca, alemana…) venía a demostrar un gran nivel cultural. La ópera vasca tiene los mismos problemas de identificación que otras óperas nacionales o locales: ¿qué es ópera vasca? ¿la escrita por vascos o en vasco? ¿la ambientada en la historia propia?. Quizá un poco de todo, a lo que habría que sumar un basamento en la cultura y la música popular. Natalie Morel apunta la utilización de termas históricos relacionados con procesos de recuperación de lo nacional, exaltación del mundo rural, en ocasiones idealizado. El resultado de obras de este tipo era un inmediato éxito a nivel local y, en ocasiones, fuera del propio territorio.

Además de consideraciones sociológicas  (no oculta la autora la importancia de los coros y orfeones y el especial interés del vasco por el canto), la autora analiza con detalle todas las óperas vascas, desde El borracho burlado, del Conde de Peñaflorida, considera como “precursora” y Pudente, que lleva la etiqueta de “primera ópera vasca”, escrita por Serafín Baroja, con música de José Antonio Santesteban y ofrecida en el carnaval de San Sebastián de 1884, hasta los títulos más representativos del tema: Iparraguirre, Chanton Piperri, Anboto, Ortzuri, Urlo, Larraldeko lorea y  los de mayor trascendencia fuera del País Vasco: Amaya, Mirentxu y Mendi.Mendiyan.

El libro se estructura en tres grandes apartados: I – “Ópera, nación, país” (contiene 4 capítulos). Sitúa la ópera vasca en el movimiento nacionalista en Europa y más concretamente en Francia y España. II – “Los avatares de la ópera vasca” (10 capítulos), “recompone”, en el sentido de redactar por primera vez, la historia de la ópera vasca desde 1884, partiendo de los testimonio de la prensa de la época. III – “Auténticamente vasca” (5 capítulos”, trata de encontrar la “autenticidad vasca” que pueda existir en la ópera vascongada, porque “considerar la ópera vasca no es solamente interesarse por un  (relativamente modesto) conjunto de piezas líricas, sino que también intenta comprender el asentamiento o la afirmación de representaciones de las que la cultura vasca actual es aún tributaria en parte”.

A todo ello se añaden  interesantes anexos: Relación de aires populares hallados en las obras posteriores a 1905; clasificación cronológica; relación de obras y sus puestas en escena; glosario de topónimos; una muy amplia bibliografía; una escueta discografía (porque no existen grabaciones), y el indispensable índice onomástico. Echamos de menos un índice de las obras citadas, que siempre facilita labores de búsqueda.

La Opera Vasca, obtuvo el Premio de la Cultura Vasca Eusko Ikaskuntza–Ville de Bayone, en 2003.

Otros libros de la editorial Ikeder reseñados en OpusMusica:

En busca de Arriaga

De música popular vasca

Escribir a José Prieto Marugán