Crítica de discos
El paradís de les Muntanyes
(Por José Prieto Marugán)
Autor–Obra: Jesús Rodríguez Picó. El paradís de les Muntanyes. (Ópera de cámara en un acto). Intérpretes: Francesc Garrigosa, tenor. Lluís Sintes, barítono. Martha Mathéu, soprano. Gabriel Blanco, tenor. Antoni Fajardo, bajo. Barcelona Modern Proyect. Director: Marc Moncus. Sello–Refer: Columna Música 1CM0158. CD. Durac. 54’23”. Grabación: SGAE, Barcelona (21–25 noviembre 2005)
Escribir hoy una ópera, aunque sea de cámara, es una aventura si se piensa en darla a conocer; estrenarla es una verdadera suerte, y tenerla grabada en disco –documento histórico sin discusión alguna–, es casi como un buen premio de la lotería. Todo esto se da en la grabación de El paradís de les Muntanyes, del compositor y clarinetista barcelonés. El libreto fue escrito por Miguel Desclot, basándose en Au paradis ou le vieux de la montagne, de Alfred Jarry. Concluida en febrero de 1994 se estrenó en el Teatre Lliure, de Barcelona, en noviembre de 1998.
Una decena de fragmentos, al estilo clásico, forman esta obra que desarrolla un argumento que aúna elementos fantásticos, grotescos y alucinantes con momentos trágicos e incluso truculentos, a los que la música sirve con sonoridades incisivas, marcadas por la presencia del ritmo y no exentas de algún detalle humorístico, como la cita de una melodía popularizada por Mario lanza, aquí encomendada al clarinete.
El canto se mueve más en el terreno de la declamación que en el de las melodías tradicionales, no obstante, el conjunto merece la pena ser escuchado con atención. El paradís comienza con una obertura adecuada a un ambiente de cuento: misteriosa, enigmática, divertida, inquietante. La primera intervención vocal es un dúo entre Marco Polo y Genguis, en el que ya encontramos ese tipo de canto–declamación que, como decimos, será constante en la obra. El “primer miratge” (primer espejismo) destaca por el acompañamiento del clarinete y la percusión; deja paso al “tercer miratge” más melódico que el anterior, con importante presencia del saxo, y en el que aparecerá la Princesa Bellor, por primera vez. Con un título tan tradicional como “Aria i mort de Genguis Ca”, encontramos un fragmento prácticamente “a capella”, apoyada por sencillos efectos electrónicos. A pesar de que un “Interludio” nos sugiere un intermedio instrumental, en esta ocasión se trata de un terceto protagonizado por Marco Polo, el Escita Albá y el Astrólogo cristiano. El “Aria” de Marco Polo es uno de los momentos más intensos, de los más melódicos de toda la ópera protagonizada en los instrumental por el violín. La flauta es el instrumento que abre el octavo número, la muerte de Marco Polo”, que va preparando el ambiente tenso de “El setge” (El asedio), uno de los más atractivos, que concluye en el dramático y desolador “Final”.
Cinco cantantes dan vida a siete personajes y cubren sin problemas sus respectivos papeles, bien es verdad que por el estilo de la obra no existen las habituales dificultades de la ópera tradicional. Cumplen, también, los componentes del Barcelona Modern Proyect (Nèlia Sanxís, flauta y flautín; Carles Pertegaz, clarinete; Sara Hernández Pons, clarinete bajo; Luis Ignacio Gascón, saxofón alto; David Casanova, piano; José Luis Moles, violín; Roger González, viola; Amparo Lacruz, violonchelo, y Narcís Bidal, teclados y sampler) que tiene un importante cometido.
La grabación incluye comentarios en catalán, castellano e inglés y el texto original de la ópera.
Una primera audición de El paradís sorprenderá a quienes estén acostumbrados a la ópera italiana, a sus melodías, a sus coros, a sus dificultades vocales, pero, pensando con tranquilidad, obras de este tipo son una vía de supervivencia del género en nuestro tiempo.

