Ópera en Peralada
Les contes d'Hoffmann
(Por Ovidi Cobacho Closa)
Les contes d'Hoffmann; música de Jacques Offenbach sobre libreto de Jules Barbier y Michel Carré. Aquiles Machado (E. T. A. Hoffmann), Felipe Bou (Lindorf, Coppelius, Doctor Miracle, Dappertutto), Annie Vavrille (Nicklausse), Maria José Moreno (Olympia), Annamaria Dell’Oste (Antònia), Giuseppina Piunti (Giulietta), Armando Ariostini (Luther, Crespel), Manel Esteve (Andrés, Spanlanzani, Pittichinaccio), Francois Testory (Cochenille, Franz) ; Coro Lírico de Cantabria y Bilbao Orkestra Sinfonikoa. Dirección musical : Miguel Ortega. Dirección escénica y vestuario: Lindsay Kemp. Producción: Palacio de Festivales de Cantabria, Festival Castell de Peralada y Quincena Musical de San Sebastián. Peralada, Auditori Jardins del Castell, 29 de julio de 2007.
Un año más, siguiendo la tónica de las últimas ediciones, el Festival Castell de Peralada ha vuelto a apostar por una programación ecléctica y orientada hacia criterios más comerciales que propiamente artísticos, por lo que cabe lamentar que en el cartel de este año no figure, como se había anunciado, la representación de La favola d’Orfeo, en el año que se conmemoran los 400 años de su estreno. A pesar de ello, este festival ampurdanés ha vuelto a acoger dos nuevas producciones operísticas, Les contes d’Hoffmann y el barbiere rossiniano, la primera una coproducción estrenada el pasado 27 de julio en el auditorio de este festival.
En la función del día 29 de julio pudimos gustar de otra noche musical de alta volada en este certamen, a pesar de algunas de las irregularidades de la producción y de las características del propio escenario, al aire libre. La partitura de Offenbach, atractiva y muy exigente, siempre constituye un reto para cualquier escenario que se preste a representarla y por ello cabe saludar positivamente el esfuerzo de Peralada en esta coproducción. La mejor parte de su puesta en escena corrió a cargo del reparto vocal, encabezado por un Aquiles Machado como Hoffmann que lució un canto refinado en las regulaciones y el fraseo, a pesar de alguna tirantez en los agudos que mejoró en los últimos actos y el epílogo, y tuvo una prestación escénica más que aceptable. Felipe Bou fue un intérprete completo en los cuatro papeles “satánicos” que desenvolvió con autoridad escénica y aptitudes canoras.
Entre las protagonistas femeninas de las tres historias, destacó la Olympia de María José Moreno, magnífica en el papel muñeca e impecable vocalmente a la hora de afrontar los endiablados sobreagudos que exige este rol. Muy notable también Annamaria Dell’Oste como Antònia de canto matizado y bello timbre, mientras que la Giuletta de Giuseppina Piunti, a pesar de una buena caracterización escénica, acusó una emisión excesivamente opaca y faltada del candor y la musicalidad deseables. Annie Vavrielle supo sacar partido, tanto vocal como escénico, de su papel de Nicklausse, y Manel Esteve, Armando Ariostini y Francois Testory (graciosísimo Cochenille) cumplieron con eficacia sus respectivos papeles.
La labor del coro, a pesar de algunos evidentes desajustes, fue esforzada y correcta, y la orquesta bilbaína, liderada por la batuta de Miguel Ortega, sonó ajustada con las voces aunque su aplicación estuviera lejos de mostrar el brillo y las sutilezas de la orquestación de Offenbach. El montaje escénico ideado por Lindsay Kemp resultó eficaz narrativamente y muy colorista, con no pocas ideas prestadas de la célebre versión cinematográfica de Michael Powell.

