Zarzuela

Lo que hemos visto

(Por José Prieto Marugán)

Curro el de Lora (J. Tellaeche–M. de Góngora / F. Alonso). J. J. Frontal. E. Matos. R. Rosique. A. Puente. T. Bibiloni. E. Fernández. F. Valladares. Orquesta y Coro de la RTVE. Escolanía de Ntra. Sra. del Recuerdo. Director: Juan de Udaeta. Dirección artística: Fernando García de la Vega. Teatro Monumental, de Madrid, 8 de septiembre de 2007.
zarzuela de bolsillo

Hay que felicitarse por haber tenido la ocasión de asistir a la recuperación de una importante zarzuela, firmada por uno de los autores más conocidos y apreciados del pasado siglo. Hay que felicitar a los herederos de Francisco Alonso por haberse empeñado en rescatar una zarzuela excelente y por haber conseguido interesar a entidades no siempre inclinadas a iniciativas zarzueleras, y a KL-Ópera que ha trabajado mucho y bien en la coordinación de todos los elementos que intervienen.

Hay que felicitar, naturalmente, al amplio reparto de solistas, a una gran orquesta, a un gran coro y una bien educada escolanía, por llevar a cabo un trabajo excelente y entusiasta, de calidad ejemplar.

Con estos dos párrafos, y aplausos para todos, podríamos cerrar este comentario; en nada faltaríamos a la verdad de lo ocurrido, pero la importancia del acontecimiento exige algo más.

En esta misma revista ofrecíamos el argumento y algún comentario sobre esta desconocida zarzuela que no se ha vuelto a escuchar –con excepción de algún número aislado, grabado incluso– desde hace 82 años. A ellos nos remitimos, aunque hemos de añadir ahora, tras escucharla, que Curro el de Lora, es una obra grande, una zarzuela importante, con mucha música (13 números) muy elaborada, repleta de temas que el compositor usa y reutiliza con frecuencia, a la manera de leit–motiv, muy bien instrumentada para lo que es habitual en el género y con el empleo de recursos extraordinarios como son el coro de niños, un guitarrista y una cantaora gitana.

Con estos elementos, mucho trabajo y el deseo evidente de hacer algo grande, el maestro Alonso  compuso su Curro que, sin embargo, le dejó un regusto amargo. La razón de que su trabajo no fuera éxito multitudinario, fue, sin duda, una interpretación pobre en recursos, porque Curro requiere una orquesta importante que Apolo seguramente no tenía, y unos solistas de gran nivel a los que se les exige mucho, en especial a la soprano protagonista. También tuvo su papel en este “rechazo” la respuesta del público a una música que no esperaba, diferente a la que entonces era habitual y apreciada en el teatro. Hoy, en la sesión que comentamos, todos los números fueron aplaudidos con entusiasmo y el comentario generalizado era que ¿cómo había estado olvidada esta música tan bella y atractiva?

El éxito de la velada del Monumental se debió al trabajo dedicado de los intérpretes que han estudiado con detalle cada compás, cada nota; todos ellos aglutinados por Juan de Udaeta, a quien hemos de agradecer su dedicación al proyecto. En su labor interpretativa estuvo muy atento a los detalles, destacando cada entrada, resaltando acentos y colores, aunque no pudo sustraerse a lo que significa tener enfrente una gran orquesta y la permitió sonar algo más fuerte de lo deseable. Se lució en el magnífico bolero instrumental.

La parcela vocal estuvo servida por media docena de excelentes intérpretes. La soprano portuguesa Elisabete Matos, de amplio registro que ha de emplear completo para dar vida a Lola Cortés, superó sin problemas tanto los graves como los exigentes agudos del número final, sobresaliendo por encima de coro y orquesta. Ruth Rosique, soprano andaluza, hizo el personaje de Trini con gracia y picardía; sobresalió en el “tango del ki–ki–ri–ki” que cierra el primer acto con su voz cálida y de bello timbre, muy bien graduada en la dinámica. La tercera mujer es Angustias, madre de Curro, una gitana encarnada por la sevillana Esperanza Fernández, que dio a su interpretación una gran intensidad expresiva en los ademanes, aunque en lo vocal parecía algo “acobardada” por el entorno.

En los papeles masculinos, José Julián Frontal, barítono madrileño de voz llena y densa, especialmente en el centro de su registro, cantó con autoridad el papel protagonista. Triunfó, junto a Elisabete, sin reservas. Aurelio Puente, barítono granadino, dio la réplica a Trini, con la que forma la tradicional pareja cómica de la zarzuela, aunque su papel es menos importante que el de ella. Tomeu Bibiloni, hizo el Ecijano, el traidor de la historia, que, sin embargo tiene una atractiva romanza en el segundo acto. El reparto se completó con la voz del actor Francisco Valladares que leyó un texto explicativo de la acción. Lo hizo muy bien, como era de esperar.

Este Curro el de Lora va a ser editado en CD y en DVD, con dirección artística de Fernando García de la Vega. En cuanto tengamos noticia de ellos se lo haremos saber.

Adiós, Julián. (Varios autores). C. Campos. J. Checa. I. Egea. P. Vao Bel. Miembros de la Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid. Director: Manuel Coves. Dirección de escena: Marina Bollaín. Teatro Albéniz, de Madrid, 13 de septiembre de 2007.
Adiós, Julián

Con un desacostumbrado apoyo previo de la prensa, lo que evidencia el gran poder de convocatoria de Marina Bollaín, se estrenó en el Teatro Albéniz un espectáculo denominado “zarzuela de bolsillo”.

Lo que hemos visto, y oído, en esta ocasión no es zarzuela, porque no hay diálogo hablado (recuérdese que, según Calderón de la Barca, la zarzuela es un espectáculo en el que “se canta y se representa” o consúltese el Diccionario de la Lengua), pero sobre todo, no lo es porque no está presente el espíritu –y el contenido– de las obras que se han utilizado. Tampoco es muy propio hablar de espectáculo "de bolsillo", cuando son diecinueve, pertenecientes a trece obras distintas, los números que se escuchan.

Lo que hemos visto, y oído es un vodevil, sin texto ni prácticamente argumento, formado por conocidos números de zarzuela, en arreglos pobres y machacones (¡qué trabajo el de la tuba!) que alejan la gracia y la chispa de algunos de los números. Los cuatro protagonistas cantaron con micrófonos, lo que hace muy plano el canto y no mostraron el suficiente nivel para dar vida a sus personajes (hubo desajustes e incluso alguna desafinación del Julián, más preocupado por dar la imagen de chuleta y “macarrilla” que de ofrecer una correcta línea de canto). Las ocho componentes del coro salvaron con solvencia vocal sus intervenciones, a pesar de que en algún número se las hizo rozar el ridículo (por ejemplo, el “Coro de fumadoras” de Los sobrinos del capitán Grant que cantaron tumbadas en el suelo). El conjunto, más parecía una función de fin de curso que un espectáculo profesional a 22 euros la butaca, a pesar de ser una producción de la Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid.

No obstante, hubo quien se rió, y mucho; incluso se escuchó alguna carcajada en cuanto apareció una corista sentándose en el suelo; hay gentes que se ríen por todo, o por nada. Se escucharon bravos que alguien, detrás de nosotros, adjudicó a la “claque” de la Bollaín. Cada uno es libre de reír y aplaudir lo que le parezca, pero estas risas y aplausos no legitiman como zarzuelero un espectáculo que no lo es. Mal servicio hacemos a nuestro género lírico si lo enseñamos en el extranjero con estos ropajes, porque, como muy bien dice nuestro refranero, “la primera impresión es la que vale”. Decimos esto porque Adiós Julián se estrenó en 2002 en Berlín, dicen que con muy buena acogida (si se hizo como aquí, sin texto hablado y con las canciones en castellano, ¿cómo entendieron los alemanes el “mensaje”?). Si esta es la “zarzuela” que se enseña por ahí, ¿qué pensarán de ella cuando tengan ocasión de ver una producción “a lo clásico”?

En el diario “La Razón” (12–9–2007), se pone en boca de Marina Bollaín esta frase: “No actualizar la zarzuela es hacerle un flaco favor”. Discrepamos totalmente; lo que hace un flaco favor a la zarzuela son espectáculos en los que, bajo el pretendido ropaje del humor y de la desinhibición, se alteran sustancialmente obras maestras de nuestro teatro. La revoltosa tiene 110 años, La verbena de la Paloma, 113 y El barberillo de Lavapiés, 133. Si han llegado a esa edad, ¿no será por méritos propios? ¿Cuánto durará Adiós Julián, salvo que sea editado en DVD por algún ente público?.

Fotografía cortesía de "RA7 Diseño Gráfico y Audiovisual, S.L".
Escribir a José Prieto Marugán