Ópera en Barcelona
Andrea Chènier en el Gran Teatre del Liceu
(Por Enid Negrete)
Para Juan Pablo en este viaje: porque tú sabes que, como en esta ópera, hay amores y cosas por las que valdría la pena morir, pero elegimos seguir vivos.
Andrea Chènier de Humberto Giordano. Dirección de escena, escenografía e iluminación: Phillipe Arnaud, Vestuario de Andrea Uhmann, dirección musical: Pinchas Steimberg. Elenco del 3 de octubre de 2007: Fabio Armilato (Andrea Chènier), Daniela Dessí (Maddalena), Anthony Michaels Moore (Gèrard), Marina Rodríguez cusí (Bersi), Viorica Cortez (Commtessa de Coigny). Elenco 11 de octubre: José Cura (Andrea Chènier), Debora Voight (Maddalena), Carlos Álvarez (Gèrard), Irina Mishura (Madelon).
El problema de las puestas en escena de ópera contemporáneas, no es su modernidad, ni su capacidad polisémica, el problema es que no sean capaces de tener la misma capacidad expresiva a nivel visual que a nivel musical. En este caso, en especial, es mucho más difícil porque se trata de una ópera profundamente pasional, de bellísimas melodías que son capaces de crear atmósferas de una intensidad inmejorable. Esta ópera es uno de los mejores ejemplos del verismo italiano y cuenta con todos los ingredientes de una gran ópera: hermosas arias, grandes escenas de concertantes y coro, y una historia que combina amor, ideales y tragedia.
El montaje de Philippe Arlaud apostó por una estética geométrica, con perspectivas equivocadas que recuerdan el cubismo y quieren dar la idea de un mundo que se tambalea. Además de utilizar el recurso de la proyección como base para la creación del ambiente. Desgraciadamente el resultado no fue el óptimo. El uso de las proyecciones resultó excesivo, aunque en algunos casos fue interesante. El concepto de la puesta en escena podría haber resultado efectivo pero se llegó a ese punto de incomunicación donde la música dice una cosa y la acción otra, lo que nos lleva a concluir que no fue resuelto del todo. Algunas ideas escénicas por ejemplo el escenario giratorio para el segundo acto, que pudo haber sido una herramienta muy eficiente para plantear las varias caras de una realidad compleja, no fueron resueltas correctamente porque el abuso del movimiento escénico estorba a la música y distrae al espectador.
El montaje de Philippe Arlaud apostó por una estética geométrica, con perspectivas equivocadas que recuerdan el cubismo y quieren dar la idea de un mundo que se tambalea
Por otra parte, se entiende el predominio del blanco en la coloración del escenario, sobre todo por el uso de las proyecciones pero no llegaba a concretarse en una propuesta expresiva. Los cambios de escena lentos. La iluminación al final de los actos es poco acertada y los cambios bruscos durante un aria nos hablan de una falta de sensibilidad al planteamiento musical. Finalmente creo que hay una repetición innecesaria de símbolos que obvia el sentido escénico.
En cuanto a los cantantes de los dos elencos principales que pude ver en escena lo que puedo decir es lo siguiente:
Anthony Michaels Moore no parecía tener la potencia necesaria en la voz pera el papel de Gerard, pero aún así su trabajo está bastante bien logrado y es eficiente. Por su parte Carlos Álvarez logra toda la amplitud del registro que necesita este papel y su trabajo escénico es intachable.
Aunque Fabio Armiliato no siempre tiene homogeneidad en todos los registros de la voz y algunos agudos están apretados, su el fraseo es soberbio y su trabajo actoral excelente. Cura es un tenor efectivo pero la voz tiene una rara emisión que nos da la idea engolamiento. Su interpretación fue correcta pero falta de matices y un tanto fría, lo cual es un defecto impensable en esta ópera y el público lo manifestó con muy pocos aplausos en sus arias.
Daniela Dessí aunque su voz es un poco corta para el papel, hizo una interpretación memorable del personaje de Madalena, sus pianísimos, su musicalidad y su interpretación escénica fueron impresionantes.
Daniela Dessí aunque su voz es un poco corta para el papel, hizo una interpretación memorable del personaje de Madalena,
Por su lado hay que decir que Debora Voight tiene la voz perfecta para el mismo rol pero hubo algunos errores en el texto del libreto, y desde el quinto piso se llegó a escuchar al traspunte. Aún así su poderosa voz y su efectividad nos dio grandes momentos a lo largo de la noche.
Irina Mishura hizo una excelente Madelón, logrando una escena sumamente conmovedora y hermosa, con uno de los mayores aciertos escénicos al hacer caminar al personaje ciego perdido entre las cruces blancas de los muertos. El trabajo de Marina Rodríguez Cusí en el papel de Bersi fue delicioso tanto en el ámbito vocal como escénico.
Las escenas de masas tienen un manejo poco interesante que no reflejan la atmósfera musical y a veces incluso la estropean. Por ejemplo falta fuerza en la acción del coro en general, pero sobre todo en la escena del juicio.
Viorica Cortez como la Commtessa de Coigny, fue el elemento más débil del elenco debido sobre todo a su vibrato exagerado y amplísimo, pero en general, aún en los papeles más pequeños el reparto fue de excelente calidad.

