Crítica de libros

Carmelo Bernaola

(Por José Prieto Marugán)

Título:   Carmelo A. Bernaola. Estudio de un músico. Autor: Jesús Villa Rojo (Editor). Editorial www.ikeder.es  (Col. Minima. Musica–Danza–Drama). Fecha publicación: Bilbao, 2003. Núm. de páginas: 248. ISBN: 84–88916–82–5
Carmelo Bernaola

Son cinco ya los años en que la figura inconfundible de Carmelo Bernaola no se encuentra entre nosotros; cinco los años en que este vasco apasionado dejó este mundo en la madrileña calle de Ruiz, en la misma casa donde murió el compositor Gerónimo Giménez; cinco años de ausencia de un gastrónomo impenitente, como era natural; un lustro desde que el Athletic Club de Bilbao no cuenta con uno de sus socios más vehementes, autor, además, de su Himno. De su pasión por este equipo da fe José Luis Balbín: “recuerdo la ocasión en que le telefoneé a su casa para algo medianamente urgente y me respondió a voces, bien que simpáticas como siempre: “Sólo a ti se te ocurre telefonear ahora. Debes ser el único español que no sabe que están televisando el partido del Athleti”.

Pero Bernaola era músico, uno de nuestros mejores compositores del pasado siglo. Quienes todavía no lo sepan, tienen ocasión de conocer varias de sus facetas con la lectura de este libro que contiene ocho extensos artículos de otros tantos autores precedidos de un prólogo de Jesús Villa Rojo, compositor y clarinetista como Bernaola, que se ha encargado de su edición.

El primero de los artículos (“Algo del Carmelo que conocí”), lo firma José Luis Balbín, para el que escribió la sintonía de “La clave”, el famoso programa de televisión. Balbín nos acerca a la persona, con un estudio breve pero certero en el que no falta alguna que otra anécdota.

De José Luis García del Busto, autor de una documentada  biografía de Carmelo (Iberautor, 2004), se reproduce un artículo (“Pequeño retrato de un gran músico”) publicado con motivo del 70 aniversario del compositor, que se traduce en un apunte biográfico completo y detallado.

Carlos Villasol (“Un encuentro con C. B.”), nos ofrece opiniones y pensamientos del maestro, vertidos en una charla celebrada dentro del marco del Festival Música del Siglo XX de Bilbao, en su edición de 1993. Es también un trabajo biográfico que incluye recuerdos de los compositores que más le influyeron, comentarios sobre su propia obra y sobre la de otros y una interesante referencia a su música para el cine.

Juan Antonio Zubikarai, en su trabajo  “Músico vasco”, se ocupa del estudio y del análisis de los aspectos vascos en la obra de Bernaola, quien nunca renunció a sus orígenes.

José M. Sánchez–Verdú se ocupa de la música instrumental de Bernaola, a través  del estudio detallado de Fantasías, su última obra sinfónica (2001). El artículo – “Fantasías o el elogio de la repetición”– es un estudio de carácter técnico muy interesante.

Bernaola fue uno de los compositores españoles que con más intensidad y dedicación se ocupó de la música para el cine y para la televisión. En este apartado su catálogo impresiona. Bernaola siempre confesó que la música cinematográfica fue un importante soporte económico en su vida que le permitió mostrar su enorme capacidad de trabajo,  su versatilidad, el conocimiento de su oficio y su especial habilidad para adaptar su música a la película. Esta faceta la estudia Joan Padrol, en una treintena de páginas agrupadas bajo el título de “Carmelo Bernaola, músico de cine”.

Sabin Salaberri se ocupa de la faceta educativa del maestro, quizá menos conocida, pero importante porque desde que se hizo cargo del Conservatorio “Jesús Guridi” de Vitoria, en 1981, tuvo ocasión de mostrar su vertiente pedagógica e ir ganándose, con el esfuerzo diario, un gran prestigio como educador. En el trabajo de Salaberri se encuentran las claves de sus ideas sobre la enseñanza de la música.

Luis Mazorra Incera, para terminar, se ocupa del amplio catálogo del músico vasco en su trabajo “Inventario y retóricas”.

El libro incluye, como  ilustraciones, varias fotografías del compositor con distintos personajes de la música, de alguna de sus partituras y de dibujos ornamentales de la Alhambra o de C. Escher y hasta de diseños de alfombras que ilustran el artículo de Sánchez–Verdú.

Aunque no es objeto de la publicación, y a pesar de las numerosas referencias, echamos de menos un catálogo de la producción del músico vasco.

Otros libros de la editorial Ikeder reseñados en OpusMusica:

En busca de Arriaga

De música popular vasca

La ópera vasca

Escribir a José Prieto Marugán