Crítica de discos
Cantatas profanas de José de Torres
(Por Antonio José López Domínguez)
Cantatas Profanas. José de Torres (ca. 1665 – 1738). Manuscrito Mackworth. Gabinete Armónico: María Luz Álvarez, soprano; José Manuel Hernández, violoncello; Jesús Sánchez, guitarra barroca y archilaúd; Manuel Vilas, arpa de dos órdenes; Carlos García-Bernalt, clave. Arsis 4195. D. L. HU- 92 / 2006. Geaster
Conservado en la Biblioteca Pública de Cardiff (Gales), el manuscrito Mackworth recoge una amplísima colección de música europea de la primera mitad del siglo XVIII. Esta colección fue presentada el pasado siglo por el musicólogo Malcolm Boyd y entre los manuscritos, el 1.14 recoge variado repertorio de cantatas dieciochescas españolas que ha publicado hace pocos años el musicólogo aragonés Juan José Carreras.
Este manuscrito se compone de una colección de dieciocho cantatas. Once de ellas son obra de José de Torres y el resto de Durón, Literes, Zanduey… La inmensa mayoría están compuestas para soprano y bajo continuo con alguna excepción, como la cantata “Quién podrá…” en la que se especifica arpa y violón obligado.
El disco que presentamos, grabado para el sello Arsis, por Gabinete Armonico y la soprano María Luz Alvárez, nos presenta cinco cantatas profanas del compositor y editor madrileño José de Torres procedentes de una fuente discográficamente inédita como es la colección Mackworth. Esta colección abre nuevas perspectivas en torno a la difusión y recepción europea de la música española de este siglo. Su importancia no radica únicamente en la cantidad, sino en la calidad, trascendencia y madurez de su estilo, siendo un hecho verdaderamente relevante el comprobar que todas las cantatas aquí representadas son de temática profana.
Nacido en Madrid en 1665 y muerto en la misma ciudad en 1738, durante su vida José de Torres Martínez y Bravo cultivó distintas facetas del arte musical: organista, editor, y teórico además de ostentar el título, desde 1718, de Maestro de la Real Capilla (Madrid). Destacaríamos aquí su importante tratado de bajo continuo: “Reglas generales de acompañar en órgano, clave y arpa” (Madrid, 1702) destacando como verdadero impulsor del estilo italiano en España.
Sólo en tiempos recientes ha comenzado la cantata española a ocupar un lugar, aún discreto, en la literatura musicológica y en la sala de conciertos. El interés emergente por este género ha propiciado que a la conservación relativamente abundante de cantatas sacras en archivos eclesiásticos españoles se haya sumado en la última década un apreciable corpus de cantatas profanas que había pasado desapercibido, en parte por el escaso número de piezas conservadas, en parte por el estigma historiográfico que pesaba sobre este repertorio. Lo cierto es que, con sus particularidades cronológicas y estilísticas, el cultivo de la cantata profana y sacra en la España del setecientos comparte numerosos aspectos con la cantata tal y como se desarrolló en otros países europeos, proporcionando así unos materiales cuyo estudio permitirá ampliar nuestra perspectiva sobre el devenir de este género.
Pese a la escasez de fuentes conservadas de este tipo de repertorio se pueden establecer una serie de características que definen la cantata profana “típicamente” española, por un lado como heredera de la música hispana del siglo anterior (el villancico y el tono) con su estructura en secciones de estribillo - copla, y por otro del “nuevo estilo italiano” recitado y arias da capo. Siendo esta mezcla entre las formas tradicionales y las novedades italianas, tal vez, una de sus características mas personales e interesantes. Es de reseñar también la complejidad en la secuencia de movimientos frente a la aparente sencillez de su homónima italiana (generalmente en cuatro movimientos).
En cuanto a su temática, no difieren en absoluto del contenido de las europeas, presentando los típicos temas de contenido mitológico, pastoril o de sentimientos atormentados y utilizando los mismos y recurrentes convencionalismos poéticos de la época.
Siguiendo con la frecuente costumbre de separar obras vocales con alguna pieza instrumental, Gabinete Armonico ha recurrido a dos breves sinfonías de Jayme Facco (1676-1753), excelente compositor italiano afincado desde 1713 en Madrid, aunque, en seguimiento de su protector, el marqués de los Balbases, pasó algún tiempo en Lisboa. Nacido en Marsango, pequeña población véneta de la provincia de Padua, Facco comienza a ser conocido en la capital española, donde vivió y murió gracias a la interpretación y posterior grabación de su preciosa ópera “Las Amazonas de España”.
Las sonatas de esta grabación, aparecen recopiladas con el título de “sinfonías a due violoncelli”. Realmente sólo difieren de una sonata con bajo continuo en su denominación, respondiendo a la estructura en cuatro movimientos típico de estas obras de inspiración italiana. Eso permite el lucimiento de los cuatro instrumentistas que han realizado la grabación, especialmente el del violonchelista José Manuel Hernández.

