OpusMusica Educación

Libros y educación

(Por Hertha Gallego de Torres)

Hace poco he recibido la tentadora invitación para un curso llamado “Música y lectura”, que, dirigido por Elvira Ontañón, iba a ser impartido en La Fundación Francisco Giner de los Ríos (Institución Libre de Enseñanza) estos días de octubre. Cuestiones de horarios y de fechas me han impedido asistir, bien a mi pesar, porque la idea era en verdad atrayente: conjugar la enseñanza de la música desde la lectura, contar las bondades de la práctica musical para el desarrollo y disfrute del amor a los libros, dar diferentes visiones sobre la vinculación de lo escrito y lo sonoro…con las aportaciones de escritores como Andrés Ibáñez, críticos (Luis Suñén), profesores de música (Leticia Sánchez), etc…

En Opusmusica siempre tratamos de incluir una novela, un libro de poesía, un ensayo que a veces es estrictamente musical y otras trata de temas artísticos que en el fondo están íntimamente asociados, en todos los números. Ello no obsta para que también comentemos sesudos tratados musicológicos. Pero los sonidos, como la representación visual de la realidad, impregnan todo, y no nos queremos ceñir a una especialización que nos parece absurda. Y ello me lleva a otro tema: ¿Dónde se adquiere el amor por la letra impresa? Uno de los sitios, aunque no parezca obvio, es Internet, donde casi toda la información se lee. O se escribe. ¿Qué es un e-mail si no una carta a la nueva usanza? También había misivas a la antigua que empezaban “Espero que al recibo de la presente esté Vd. bien.” igual que hoy hay quien escribe con fórmulas y “emoticonos” prefabricados. Todo hay que saber hacerlo. De todas formas, el sitio clásico para aprender, es una buena biblioteca. Hay quien la tiene en casa. Pero mucha gente, más de la que pensamos, carece de esa oportunidad, en la España desarrollada de nuestros días.

En Valdemorillo, donde resido, un pueblecito pequeño de la sierra madrileña, hay una biblioteca, la María Giralt, que me llama la atención. Forma parte de un complejo más grande, la Casa de la Cultura, en la que los niños pueden aprender violín, viola, violoncello, contrabajo, saxofón, trompeta, trompa…y de donde, cuando paso andando, salen sonidos musicales de alumnos ensayando todas las tardes. También tienen danza, teatro, artes plásticas, encuadernación… Está situada en unas antiguas chimeneas que pertenecieron a una fábrica de cerámica que dio mucho renombre al pueblo en el siglo XIX y de las cuales he visto algunos platos, muy bellos, por cierto.

Pero a mí, con encantarme esto, lo que me fascina es la propia Biblioteca. No es muy grande, pero siempre tienen las últimas novedades. No me refiero sólo a best-sellers, que también. Hablo de Haruki Murakami, de Banana Yoshimoto, de Nick Hornby, de Ian Mac Ewan. En libros de música me he encontrado libros recientes como “Las músicas del siglo XX” de Goldáraz, o los de Josep Jofré i Fradera sobre lenguaje musical, en un intento de ir adaptando también este sector a las nuevas demandas. Aunque tengo para mí que leer algunos de los poemas incluídos en “Los lunes, poesía”, con su música rabiosamente enloquecida para los jóvenes, puede incitar a alguno a ponerse al menos algún blues…

En mi última visita a la “María Giralt” vi de lejos a Lorena Moreno, la directora, que había preparado una mesa de cancioneros, retahílas y versos infantiles…Sin embargo, en los foros sobre el pueblo, se charla de muchos temas, pero no se dice ni una palabra de todo esto, actividades promovidas por la concejalía de cultura. Como si no existiera. Parece que la educación tenga que ser horas de lengua en los colegios, más matemáticas, accesos para los coches, etc…Estos proyectos en los que se invierten horas, creatividad, donde hay niños que buscarán un libro de Gerónimo Stilton o a lo mejor esa edición del Mahabaratha maravillosa que también poseen ilustrada por una niña de diez años hindú ¿quién los valora?

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