Crítica de discos

Ricard Lamote de Grignon

(por Joaquim Zueras Navarro)

Obra completa per a piano (volum 2), Ricard Lamote de Grignon. Intérprete: Jordi Masó. Sello: Anacrusi. Ref.: AC 058.
Ricard Lamote de Grignon

Cuando uno piensa en Lamote de Grignon, suele venirle a la memoria Joan, quien fundara la Orquesta Sinfónica de Barcelona y renovara y dirigiera la Banda Municipal, padre del compositor que hoy tratamos. Si la música de Joan es poco conocida, la de Ricard ha permanecido prácticamente en el olvido, por lo que hemos de aplaudir la iniciativa del sello Anacrusi de divulgar sus obras para piano.

Ricard Lamote de Grignon nació en Barcelona en 1899 y,  como su padre, estudió en el Conservatorio del Liceo, en la Academia Marshall, fue vilinista en la Orquesta Sinfónica de Barcelona y en la orquesta del Gran Teatro del Liceo y, desde 1932, subdirector de la Banda Municipal.. Tras la guerra, una denuncia anónima  e ignominiosa acusó al padre de colaboración con el enemigo,  sin duda una revancha personal, por lo que fueron destituidos de sus cargos en Barcelona, trasladándose a Valencia y regresando a la ciudad condal en 1947, sobreseido el expediente. Sin dejar de componer en ningún momento, recibe varios encargos de música para películas de las que se contabilizan más de veinte así como gran número de colaboraciones en programas radiofónicos. En 1957 fue nombrado subdirector de la Orquesta Municipal de Barcelona (el director era Eduardo Toldrá). Recibió numerosas premios y distinciones por su obra, entre las que destacamos la ópera “La cabeza del dragón”, ballets como “Un prat” y “Somnis i divertiments”, la suite “El rusc de l´abella reina”, el poema sinfónico “Enigmes” y el oratorio “El càntic dels càntics”. Murió en Barcelona en 1962.

La característica más relevante de Ricardo Lamote de Grignon es su eclecticismo: una enorme capacidad para abordar toda clase de estilos con indudable acierto. Horai (Balada japonesa)  es una pieza cercana al lenguaje armónico de Debussy, a quien el compositor nos remite a traves  del orientalismo y, por momentos, un homenaje al Chopin de las Baladas. Las tres piezas de Ofrena son tres danzas españolas de carácter andaluz, en la línea de Falla y de Albéniz, utilizando ritmos como el fandango, el zapateado y la farruca. Sonatina podría ser  un ejercicio de composición en tres partes por el academicismo que impregna la obra; en la primera parte recuerda a Scarlatti y al padre Soler, en la segunda –una zarabanda a dos voces- a Bach, así como la tercera parte que es una fuga rigurosa. Los Tres apunts muntanyencs, con su delicadeza e intimismo,  se acercan a la estética de Manuel Blancafort. Las Engrunes (Migajas) son doce modestas miniaturas escritas en 1923, una de las primeras obras del compositor. Otras doce piezas componen Alborada; de dificultad progresiva, están pensadas para el aprendizaje del piano, siguiendo el modelo del “Album de la juventud” de de Schumann. Finalmente Epifanía, en algunas ediciones con el subtítulo “En el jardín de los reyes”, es una obra para piano a cuatro manos, también de carácter didáctico, de atmósfera danzante, infantil y despreocupada.

Jordi Masó, el intérprete, cuenta con más de cuarenta grabaciones, muchas dedicadas a integrales; ya en su día ponderamos la de Mompou del sello Naxos, por su lirismo, fraseo transparente y sentido de los tempi, cualidades de las que vuelve a hacer gala en este disco.

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