Un libro y un disco
Recuerdos y olvidos
(Por Hertha Gallego de Torres)
Rosario de Acuña y Villanueva, Obras reunidas, I Artículos (1881-1884) Edición de José Bolado, Ayuntamiento de Gijón, Instituto Asturiano de la Mujer, Cajastur, KRK Ediciones, 2007,.ISBN: 978-848367-016-3
Del 27 al 51 Recuperación de una modernidad, Julián Bautista, Eduard Toldrá, Xavier Montsalvatge y Evaristo Fernández, Intérpretes: Dúo Genicio- Segura, Dúo García-Esteban, Trío Salduie (Joan Chic, violín, Claudia Gabrielli, violoncello, Consuelo Roy, piano); Asociación Aragonesa de Intérpretes de Música, Fundación Caixa Catalunya, Edición Coda Out, COUT 2025 DL : Z 3272-2006
Ha sido el notable escritor Francisco Ayala quien llamó a sus memorias “Recuerdos y olvidos” acuñando un término que se me ha grabado de manera imborrable. Porque, en efecto, vivir, como dijo otro gran novelista cuyo nombre ya no logro retener, es construir futuros recuerdos, pero a la vez es ir borrando, de manera consciente o inconsciente, muchas huellas de lo anterior. Los que moramos en la música sabemos que ésta es un arte del tiempo, que necesita del concurso de la memoria, pero también que la reminiscencia es engañosa: “La música nos crea un maravilloso pasado, nos instala en otro país”, así empezaba un precioso poema de Bousoño, que buscaba la salvación en este arte…
En todo caso, recuerdos, olvidos, todo se mezcla, esto es la vida, e infatigables los investigadores exhuman documentos, desempolvan viejas revistas, abren los arcones. Así es como, por ejemplo, hemos llegado a saber últimamente muchas cosas de Rosario de Acuña, una feminista “avant la lettre” que nació en Madrid en 1850 y murió en Gijón el 5 de mayo de 1923, en la misma ciudad que alberga ese precioso museo que es el Nicanor Piñole (¡tan bonito, con sus marinas y sus escenas de damas y niños en la playa, y al que tampoco se hace demasiado caso…!)
Rosario de Acuña tiene interés por muchas cuestiones. Fue la primera mujer que intervino en el Ateneo de Madrid, en una velada poética, en la primavera de 1884. Publicó libros de prosa, teatro y lírica y colaboró con frecuencia en los principales diarios y revistas españolas, con artículos a veces muy polémicos. Si nos interesa musicalmente hablando, es porque en 1876 estrena con éxito su primera obra dramática, “Rienzi el tribuno”, en el teatro del Circo, de Madrid. Aquí, Rosario de Acuña da su particular vuelta de tuerca a un tema que estaba en la mente de todos los aficionados al teatro y a la literatura, como ha señalado la estudiosa de esta obra, Carmen Simón Palmer. Bulwer-Lytton (el famoso autor de “Los últimos días de Pompeya”) había escrito un “Rienzi” muy popular, varias décadas antes, y, por supuesto, en el Teatro Real de Madrid, aún seguían los ecos del”Rienzi” de Wagner y las controversias sobre “la música del porvenir”. Incluso se había publicado un grabado de Madrazo, como señala José Bolado, sobre la casa de Rienzi en Roma, en la conocida revista de la época “La Ilustración Española y Americana”.
Parece ser que Rosario de Acuña salió con bien de la experiencia y fue elogiada incluso por Clarín, que le dedicó estos versitos (un tanto paternalistas, si se quiere): “sólo juzgo oportuno/ reservar un aplauso cariñoso/ para “Rienzi el tribuno”,/ brillante ensayo de una señorita,/ liberal, inspirada y muy bonita.” Una comparación de los diferentes “Rienzis” musicales y literarios sería un buen ejercicio para saber hasta qué punto es más influyente Wagner que Bulwer-Lytton, y para rastrear la influencia del tema en la época. ¿Por qué llegó a interesar tanto a esta mujer? ¿Qué tuvo ella que lo hizo distinto, (o similar)? Como es sabido, “Rienzi” fue rechazado por Wagner posteriormente y no se representa en Bayreuth. ¿Tuvo que ver la música? ¿El argumento? ¿Llegó a saber esto Rosario de Acuña?
Hay más gente así de la que pensamos, que ha tenido un atisbo brillante en su vida, se ha dedicado a crear pero a la que la mala suerte, o las circunstancias, le han impedido la difusión de su obra. Evaristo Fernández Blanco, por ejemplo. Había nacido en Astorga en 1902. Murió en Madrid, en 1993. Tuvo mucha relación con varios músicos de la Generación del 27 , como Rodolfo Halffter, Bacarisse, Remacha, Pittaluga o Bautista. Sin embargo, nuestra desgraciada guerra civil diezmó su obra, y tuvo que permanecer escondido durante varios años en una aldea de Galicia. Luego, una niebla se cernió sobre su figura.
Ahora, el Trío Salduie (Joan Chic, violín, Claudia Gabrielli, violoncello, y Consuelo Roy, piano) hacen una lectura cuidadosa y matizada de una obra que merecía el rescate, el Trío en Do. En el mismo disco podemos encontrar las “Tres ciudades” de Julián Bautista, de hondo dramatismo y desgarro, en la versión del dúo Genicio-Segura. Este compositor cada vez se empieza a escuchar más, afortunadamente. No todo es preterición. Ahí está Xavier Montsalvatge para demostrarlo. La Self-Paráfrasis para clarinete y piano (dúo García-Esteban) asume los lenguajes de vanguardia y nos sitúa en la contemporaneidad. Hace unos años ya, Cristóbal Halffter homenajeó al gran pianista Rubinstein en un encargo debido a Paloma O´Shea con una obra llamada “El ser humano muere solamente cuando le olvidan”. Siempre recordé ese título.

