Aniversario

Domenico Scarlatti: corazón italiano y pulso español

(Por Paula Coronas Valle)

Domenico Scarlatti

Introducción

Domenico Scarlatti (Nápoles, 1685-1757), representa una de las cimas de la literatura musical para tecla de todos los tiempos.  Considerado excelente intérprete (clavecinista) de su época, experto conocedor de la técnica instrumental y fecundo compositor de un valioso patrimonio de producción clavecinística (casi 600 sonatas para tecla), el músico napolitano es recordado especialmente en esta efeméride que conmemora el 250 aniversario de su muerte.

Les proponemos en estas líneas recorrer brevemente la trayectoria vital y artística de este creador decisivo en la evolución del propio lenguaje musical.

Trayectoria artística

            Italia y España son los países que marcan el origen y el final de su biografía. Nacido en Nápoles, el 26 de octubre de 1685 (el mismo año en que nacen J. S. Bach y Haendel en Alemania), ocupa el sexto lugar de entre los diez hijos que tuvo el matrimonio formado por Alessandro Scarlatti(1) y Antonia Anzalone. La educación autoritaria y el fuerte dominio ejercidos por su padre marcaron sus primeros pasos en la música. Alessandro guía la primera etapa de formación del joven, así como sus comienzos profesionales, haciendo hincapié en el año 1701, en que siendo aún adolescente, Domenico es nombrado organista de la capilla virreinal napolitana, de la que su padre había sido maestro.

Tras un fugaz paso por Roma y Florencia, recala en Venecia en  1705, siendo su estancia allí, breve pero intensa. Poco tiempo después  (1709) Domenico se instala en Roma, nuevamente introducido por su padre para entrar a formar parte de los círculos del Cardenal Ottobini, mecenas de la época. Completa su actividad por estos años con un puesto secundario en el Vaticano, como maestro de la Capilla Julia, compaginándolo con algún que otro trabajo ocasional para la embajada portuguesa, alcanzando ya 32 años de edad, y consiguiendo legalmente la emancipación de la tutela paterna. Durante esta etapa su composición se dedica a música religiosa, serenatas y óperas.

En 1719 acepta la propuesta del embajador portugués de instalarse en Lisboa, desempeñando allí los cargos de maestro de capilla de la catedral, en la corte de Juan V de Portugal, y profesor de clave de algunos miembros de la familia real, entre ellos, de su hija, María Bárbara de Braganza, quien al convertirse en reina de España tras su boda con Fernando VI, príncipe de Asturias, hace que posteriormente,  el maestro se instale en Madrid. El rey Juan V de Portugal (1707-1750) fue un gran melómano y conocedor de la tradición musical de Alemania y Austria, admirador de la música litúrgica y de cámara. Cultiva el gusto por la música italiana, cuyas influencias se transmiten hacia los músicos portugueses del siglo XVII.

La estancia de Domenico en Lisboa estuvo marcada al parecer por períodos de mudanzas y cambios de residencia, por causas desconocidas. En cuanto a su actividad en la corte portuguesa, sabemos que cesa en el año 1727, en que finalizan sus funciones como responsable de la capilla de la casa real, manteniendo sin embargo, su relación y contacto personal  con María Bárbara de Braganza.

En mayo de 1728 contrae matrimonio en Roma con María Catalina Gentili, y entre 1729-1733, el compositor se establece en Sevilla, donde reside en la corte, contribuyendo con su arte a  mejorar el débil estado anímico de Felipe V.(2)

Integrado plenamente en la corte española, Scarlatti goza de prestigio y relevancia hasta el año 1737, en que el famoso tenor Carlo Broschi, más conocido como Farinelli, adquiere el protagonismo musical del momento, asumiendo el encargo de la dirección artística de la brillante vida operística de la corte, y por tanto desplazando a Domenico a un segundo plano.

Observamos que casi las tres últimas décadas de su vida transcurren en España (primero en Sevilla y luego en Madrid). En 1738 Scarlatti ya se había instalado en Madrid, tenía 53 años y había quedado viudo de su primera mujer, María Catalina Gentili, con quien había tenido cinco hijos, tres de ellos nacidos en Sevilla.

Casi las tres últimas décadas de su vida transcurren en España (primero en Sevilla y luego en Madrid)

Anastasia, la segunda esposa de Domenico era gaditana. No se tiene certeza de la fecha exacta de esta segunda boda, pero los datos apuntan que debió celebrarse entre 1740 y 1742. Fruto de este matrimonio nacerán cuatro hijos más.

Los últimos años de Scarlatti son de absoluta discreción. Se retira al servicio de una antigua discípula, dedicando toda su atención a la creación musical para instrumentos de teclado.

El maestro fallece en Madrid,(3) en su domicilio privado de la calle Leganitos, el 23 de julio de 1757. Poco tiempo después los monarcas concedían una pensión a sus hijos más jóvenes. Recordemos, tras el fallecimiento de la reina María Bárbara de Braganza en 1758,  estas palabras dedicadas a Scarlatti en su testamento:

            “a Domingo Escarlati, mi maestro de música y que me ha servido con grande aplicación y lealtad”, donándole “2.000 doblones en dinero y una sortija”, que percibieron sus herederos.

Creación musical

            A la edad de 34 años, Scarlatti era ya un prestigioso compositor de óperas, pero esta parcela de creación se verá interrumpida pronto debido a su traslado a Lisboa, donde fundamentalmente cultiva la música religiosa, que acompañaba a ceremonias reales y de iglesia. Escribe varios salmos y cantatas. Destaca entre su producción de esta época, el Stabat Mater para voces y órgano.

Pero sin duda, su obra maestra es la colección de Sonatas para clave, llenas de serenidad y fantasía, desarrolladas en un estilo magistral, sin perder por ello, la sencillez.

Ya hemos comentado anteriormente que durante su estancia en la corte portuguesa, una de sus obligaciones era la enseñanza del clave a miembros de la familia real, por lo que no es de extrañar que gran parte de estas Sonatas alumbradas para este instrumento, fueran escritas para ellos y para algunos discípulos aventajados.

Observamos que el estilo italiano predomina en buena parte de ellas; otras en cambio, presentan características que podrían relacionarse con las formas musicales populares portuguesas (precedente del Fado), como es el caso de la Sonata K(4). 426.

También encontramos una gran influencia del folclore andaluz en su obra clavecinística. Como ejemplo citaremos tres sonatas correlativas en su ordenación: la  K. 490, que está construida sobre los redobles de tambor, y melismas de la saeta; la K. 491, es una danza que recrea el típico aire de sevillana; y la K. 492, que muestra una bulería, en los ritmos y en la melodía de la danza. Estas tres espléndidas páginas representan pues un claro arquetipo de aire andaluz en la obra scarlattiana.

También encontramos una gran influencia del folclore andaluz en su obra clavecinística

Pero no son las únicas. Encontramos gran número de sonatas basadas en modelos y diseños andaluces: la K. 450, que es un tango gaditano; la K. 516, es un fandango andaluz; y la K. 502, inspirada en una petenera.

Apuntamos como dato curioso el uso del modo frigio en su composición, que como sabemos es habitual en la mayoría de la música popular andaluza. Su escritura incluye en ocasiones el uso de la versión morisca del modo frigio, que era característico entonces de los gitanos. Es probable que tuviera oportunidad de escuchar esta música en el sevillano barrio de Santa Cruz, donde parece que residió y bautizó a su primer hijo. Vemos reflejada esta práctica en las Sonatas K. 116, y en la K. 519, donde también se advierte el típico cambio rítmico andaluz de 3/8 a 3/4 y el cambio de tonalidad mayor a menor.

La influencia andaluza es palpable en otras muchas sonatas, como ocurre en la K. 6, uno de los treinta Essercizi, publicados en Londres en 1738.  Es evidente que el creador italiano se había empapado de los rasgos autóctonos del arte andaluz, durante su estancia en Sevilla, asimilando por completo la naturaleza armónica de esta música tan característica. Particularmente interesante resulta esta profundización en materia de folclore andaluz, que posteriormente, ha sido objeto de estudio por parte de otros compositores, entre ellos Manuel de Falla, gran estudioso y admirador del legado scarlattiano.

En relación a la ordenación cronológica de las Sonatas,  sabemos que los esfuerzos realizados en este sentido han sido nulos. Los manuscritos originales no se han encontrado. Se conservan tan sólo las dos grandes colecciones de quince volúmenes cada una. Gracias a la donación testamentaria de la reina María Bárbara de Braganza a Farinelli, permanecen hoy en las Bibliotecas de Parma y Venecia, aunque el orden que presentan estos códices no corresponde con la fecha de alumbramiento de las Sonatas.

El ciclo podría dividirse en dos grupos de Sonatas: por un lado, aquellas que los investigadores denominan arcaicas, compuestas bajo la influencia de Corelli(5), como transcripción del Concerti grossi, o a modo de Sonatas para un instrumento solista con bajo continuo; y por otro, aquellas que conocemos como las portuguesas, de estilo más sencillo, cuyo origen está relacionado con los fines pedagógicos de la casa real, que como  recordaremos, hemos especificado anteriormente.

Inmediatamente después se situarían los mencionados Essercizi ( Ejercicios), que constituyen obras de gran dificultad técnica, que exhiben una fuerte españolización del lenguaje scarlattiano, descrito a través de elementos incorporados a su escritura, como son los ritmos de baile, sones de trompa de caza, rasgueos y punteos de guitarra, ecos de campanas, tambores, tacones, palmas y chasquidos de dedos.

En la fecha de su publicación puede leerse en el prólogo estas palabras del propio Scarlatti, dirigidas al lector:            

“No esperes en estas obras (que se publican sin interés ni ambición, sino sólo por obediencia) una profunda composición, pues sólo son bromas ingeniosas del Arte, para que consigas adiestrarte con desenvoltura en el clavicémbalo. Espero sean de tu agrado y después, más gustosamente obedeceré a otros mandatos para complacerte en un estilo más fácil y variado. ¡Vive feliz!”.

Pero tras esta atmósfera de aparente desenfado e inocencia, hallamos una gran complejidad en el interior de estas páginas clavecinísticas que recogen el sello scarlattiano. Utilizando un lenguaje muy depurado, conciso en el uso de melodías pulcras y cristalinas, de brillante pero delicado trazo, el músico napolitano procura un ambiente intimista y delicado para sus partituras, concebidas con exquisitez y equilibrio, por lo que plantean grandes exigencias de sonoridad y  estilo a la hora de su interpretación.

Con elegancia y naturalidad, Scarlatti supo extraer la máxima belleza tímbrica de sus Sonatas para clave,

Con elegancia y naturalidad, Scarlatti supo extraer la máxima belleza tímbrica de sus Sonatas para clave, paradigma de experimentación sonora en la evolución de la técnica y de la escritura para los instrumentos de tecla.

El 250 aniversario de su muerte nos trae el recuerdo de su música, cuyas innovaciones no dejan de sorprendernos, por la genial aportación de sus diseños armónicos y modales, por la variedad de ritmos y por el inmenso colorido de su paisaje sonoro. Continuemos recorriendo las sendas de su patrimonio, conociendo los entresijos de su aún desconocida biografía artística y personal. Domenico Scarlatti: referente del arte universal, inspiración musical de corazón italiano y pulso español.

Bibliografía:

C. Murciano y Luis Sagi Vela: Historia de la Música. Editorial Anaya

Dossier Domenico Scarlatti: Revista Scherzo nº 116.

José Subirá Puig: Música. Editorial Bruño

Joaquín Turina: Enciclopedia abreviada de la música. Prólogo Manuel de Falla. Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía.

(1)Alessandro Scarlatti (Palermo, 1660- Nápoles, 1725). Compositor de óperas, oratorios y música instrumental.

(2)Desde la muerte de su primera esposa en 1714, el rey, Felipe V, se había vuelto melancólico y apático, había perdido su autoestima y autoridad.

(3)Scarlatti fallece tras una enfermedad que padece desde el año 1752.

(4) La letra K con que se enumeran las Sonatas scarlattians, procede de Ralph Kirkpatrick, quien hace una catalogación rigurosa de la colección.

(5)Arcangelo Corelli (1653-1713). Violinista y compositor italiano. Sentó las bases para la futura evolución de la sonata y de los conciertos.

Escribir a Paula Coronas Valle