Crítica de discos
Claudio Prieto
(Por José Prieto Marugán)
Autor–Obra: Claudio Prieto (Fandango. España 2000. Preludio a Don Manuel. Peñas Arriba. Fantasía ibérica). Intérpretes: Orquesta Filarmónica de Málaga. Director: José de Eusebio. Sello–Refer: AUTOR. SA 01267. CD. Durac.72’03”.Grabación: Sala de la Orquesta Filarmónica de Málaga, febrero, 2006.
Del amplio y atractivo catálogo musical de Claudio Prieto, uno de nuestros mas acreditados compositores sinfónicos, se incluyen en este disco cinco obras escritas entre los años 1985–1999 y que proporcionan una idea general de las características de su música.
La primera de ellas es Fandango, recreación libre del Fandango de Soler, un acercamiento instrumental a la música del famoso monje escurialense realizado “respetando con sumo cuidado el estilo, la expresión, la dinámica, el espíritu reinante en el discurso” original. Hay alguna que otra “versión” de esta obra soleriana, pero, a nuestro juicio, la de Prieto es la más atractiva, por la riqueza tímbrica y el juego de colores que ofrece. José de Eusebio (Madrid, 1966) nos ofrece una interpretación pausada, un fandango casi aristocrático, en algún momento algo deslucido, aunque, eso sí, destacando cada detalle de la rica instrumentación.
España 2000, obra de 1999, es una partitura “de futuro” pensada en base a una recreación personal de lo que presumo o anhelo será nuestra sociedad”, escribe el autor sobre ella. En contra de los agoreros y catastrofistas que surgieron en el año final del milenio, España 2000 es una obra de ambiente de fiesta, optimista, que arranca con una brillante fanfarria, sueña por momentos a estilizado aire de jota, y en la que algunos instrumentos –fagot, viola, chelo– expresan el lirismo melódico habitual de Prieto. Bien resueltas las intervenciones de estos solistas y el planteamiento de orquesta y director.
La obra central del disco es un homenaje a Falla, Preludio a Don Manuel, escrito, en 1995, para la inauguración de los actos del año Falla. En ella llaman la atención el lirismo de Falla y de Prieto, que muestra su humanismo y su admiración por Falla, recordando imágenes sonoras de la música de ballet del gaditano. La interpretación nos pare muy adecuada, intensa en la expresión y sentida el planteamiento.
Peñas Arriba, página estrenada en 1996, rinde homenaje a José María de Pereda, autor de la novela del mismo título. Es obra más “moderna”, con empleo de disonancias y pequeñas células que quizá describan una cima entrevelada por las brumas de la mañana. Un buen trabajo de José de Eusebio recreando un gran fresco sinfónico que requiere varias audiciones.
La Fantasía ibérica(1993), propone al oyente “un juego que apela más a la imaginación que a la realidad”; música muy emotiva, espiritual y hasta mística, que muestra la dualidad de nuestra idiosincrasia, densa en algunos momentos, alegre festiva y de carácter familiar, en otros. Ambientes religiosos de Semana Santa frente al ingenio, la picaresca y el bullicio de los festejos populares, destacados por una Filarmónica de Málaga de calidad, dirigida por un gran difusor de la música de nuestro tiempo, un gran conocedor que tiene, además, habilidad para interesar a su auditorio en ella.
Es lástima que las notas que acompañan al disco, firmadas por Laura Prieto, no hayan sido traducidas al inglés –incluso a otros idiomas– porque sus interesantes y detalladas informaciones pueden ayudar a comprender mejor la música del autor palentino. Salvo este detalle, sólo inconveniente para quienes no conocen el castellano, el disco en enteramente recomendable.

