Crítica de discos
Don Quijote en la música española
(Por José Prieto Marugán)
Autor–Obra: Don Quijote en la música española (Joaquín Rodrigo – Ausencias de Dulcinea. José García Román – La resurrección de Don Quijote. Francisco A. Barbieri – Don Quijote. Jorge Fernández Guerra – Tres momentos de Don Quichotte. Gerardo Gombau – Don Quijote velando las armas). Intérpretes: J. A. López, barítono. L. Moriani, V. Marchante y C. Alcedo, sopranos. M. J. Suárez, mezzosoprano. F. Cobo, tenor. Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid. Director: José Ramón Encinar. Sello–Refer: NAXOS. 8.570260. CD. Durac. 62’12”. Grabación: Sede de la ORCAM, Madrid, julio 2005.
Han pasado los fastos de las celebraciones del Centenario de la publicación de la primera parte del Quijote; atrás queda el mal recuerdo de carísimos espectáculos absurdos e inadecuados para la efemérides, aunque hayan sido muy “populares”, que suele ser el primer objetivo que persiguen los organizadores. En el recuerdo, en el bueno, queda la recuperación de algunas obras como el Quijote de Manuel García, y la creación de algunas obras contemporáneas inspiradas por el personaje cervantino, que ojalá podamos escuchar antes de que llegue otro centenario. En el disco quedan para hoy y para mañana algunas de las composiciones quijotescas; es una de las consecuencias positivas del aniversario.
El CD que traemos a nuestra revista contiene cinco obras españolas de esta temática que abarcan un período de casi 150 años, desde el Don Quijote de Barbieri, de 1861, a la más moderna de Fernández Guerra, de 2005, el año mismo de la celebración. Cinco obras, de las cuales tres –Barbieri, Fernández Guerra y Gombau– son primera grabación mundial; las otras, en rigor, no lo son, pero casi.
Cronológicamente la primer composición es la de Barbieri. Parece mentira que hayamos tenido que esperar más de 140 años para escuchar una obra tan interesante como ésta, escrita para la primera celebración de la muerte de Cervantes de la Academia de la Lengua (Hay que recordar que Barbieri ha sido el único músico en pertenecer a la Academia). Su Don Quijote son tres ilustraciones musicales para la obra teatral de Ventura de la Vega: un aria para tenor de corte romántico y belcantista, un magnífico y vibrante bailete en “aire de manchegas” y una loa, para tenor, coro de bajos y orquesta, en honor de Cervantes.
De 1945 es la obra de Gerardo Combau, Don Quijote velando las armas, partitura premiada por el Conservatorio de Madrid. Es un poema sinfónico en la línea postromántica, y de carácter programático, en el que aparecen representados con sendos temas musicales, Don Quijote y su amada Dulcinea.
También con destino a un concurso, en esta ocasión el convocado para celebrar el IV Centenario del nacimiento de Cervantes, se creó la obra de Joaquín Rodrigo, que utiliza el texto del poema “Árboles, yerbas, plantas”, incluido en el capítulo XXVI de la primera parte. Fue compuesto para una infrecuente plantilla, cuatro sopranos, un bajo y orquesta y sus doce números internos se mueven entre la expresión de lo heroico y lo amoroso.
José García Román compuso su obra La resurrección de Don Quijote como consecuencia de un encargo de la Orquesta Nacional de España. Escrita para una orquesta de cuerda se estrenó en el Auditorio Nacional en 1994. Se inspira en Cervantes y en el poema “Vencidos” de León Felipe, que también hace referencia al héroe. Es página compleja, densa y hasta obsesiva en algún momento.
La última de las composiciones incluidas en el CD es una selección de tres de los más de veinte números que Jorge Fernández Guerra escribió para acompañar la proyección de la película de G.W. Pabst es el Teatro de la Zarzuela, de Madrid, el 14 de abril de 2005, película que, en su origen, contó con música de Jacques Ibert. La de Fernández Guerra es “música cinematográfica idealizada” y los tres momentos elegidos responden a la primera salida de Don Quijote, al ataque a los molinos, y al final de la película.
Para interpretar este disco se han reunido media docena de cantantes, entre los que destacan José Antonio López, barítono y Fernando Cobo, tenor, no sólo por su interpretación sino por el protagonismo que se les otorga en las obras, la de Rodrigo, para el barítono y la de Barbieri para el tenor. Las cuatro mujeres, en la obra de Rodrigo, tienen un papel secundario. Algo similar puede decirse del coro, magníficamente preparado por Jordi Casas. La orquesta, por su parte, responde con elevada calidad a los planteamientos y requerimientos de José Ramón Encinar que, una vez más, vuelve a dar muestras de sus cualidades como director para adaptarse no sólo a obras de su tiempo –en las que es un ejemplo– sino a las de cualquier otra estética.
Interesantes las notas de Begoña Lolo y las de Fernández Guerra sobre su propia obra, así como los textos de Rodrigo y Barbieri, publicados en inglés y castellano.

