Conciertos en Barcelona y Sabadell

El Réquiem de Verdi en Cataluña

(Por Enid Negrete)

Réquiem de Verdi. Solistas: Verónica Villarroel (soprano), Nancy Fabiola Herrera (mezzo), Aquiles Machado (tenor) y Stefano Palatchi (bajo). Coro del Orfeo Catalá (Joseph Vila director) y Orquesta Sinfónica del Vallès bajo la dirección de David Giménez Carreras. 26 de octubre, Teatro La Farándula de Sabadell y 27 de octubre, Palau de la Música Catalana en Barcelona.
Verónica Villarroel

Verónica Villarroel

Obras tan conocidas como este Réquiem siempre tienen el problema de que, al ser escuchadas con tanta frecuencia, son muy pocas las interpretaciones que realmente pueden sorprendernos. Las hemos oído con grandes cantantes, directores legendarios u orquestas de ensueño, ¿por qué escucharlas de nuevo? ¿qué puede darnos de novedad una nueva ejecución de esta obra? Entendiendo que la música es un arte del tiempo, definida por su naturaleza efímera, podemos decir que necesitamos escucharlas de nuevo porque si no, simplemente, no existirían. La música existe para ser ejecutada. Al igual que en el teatro, donde el texto es literatura hasta que un actor lo convierte en acción, la partitura no es música hasta que un intérprete hace algo con ella. Por este fenómeno, tan interesante es por lo que podemos escuchar nuevas versiones de una obra tan famosa y constantemente interpretada como ésta. Y es por ello que una versión sorprendente y sólida como esta tiene la posibilidad de ser escuchada.

La Orquesta Simfònica del Vallès abre su temporada con este concierto, cuyo elenco extraordinario no decepcionó en ningún momento. Disfrutar de cualquiera de estas dos actuaciones de un reparto tan bien constituido, fue realmente un privilegio. ¿Con qué nos quedamos los espectadores? Con el inolvidable el Ingemisco de Aquiles Machado,  la dulzura de los pianissimos de Verónica Villarroel, la potencia aterciopelada de Nancy Fabiola Herrera y con la eficiencia de Stefano Palatchi.

Todos estos artistas hablaron en la conferencia de prensa de su larga amistad, de las posibilidades dramáticas y musicales de esta obra y de los antecedentes de su carrera, incluso Palatchi contó que la última vez que interpretara esta obra fue un día después de la muerte de su padre, pero ninguno nos preparó para las noches maravillosas que pudimos disfrutar.

Con una vocalidad sólida y homogénea la mezzosoprano Herrera nos hizo entender muchas de las características que Verdi usó a lo largo de toda su obra para esta cuerda: la necesidad de una voz redonda y compleja, la fuerza que se requiere en el registro grave y la expresividad constante, tan cercana a la naturaleza dramática de su música. Todo esto y más de lo que pueden decir las palabras, es lo que nos regaló la Sra. Herrera con su interpretación.

Hablar de Aquiles Machado siempre nos refiere a un timbre de tenor inolvidable. Pero en este caso fue mucho más allá, la hermosa línea vocal, el fraseo limpio y el cuidado con el estilo, hicieron de su interpretación algo fuera de lo común.

Stefano Palatchi realizó un trabajo eficiente y claro, que nos dejó su potencia vocal y algunas frases exactas en su expresión dramática.

Verónica Villarroel es una soprano que he tenido el placer de conocer de cerca su trayectoria desde hace muchos años,  por lo que, para mí, lo realmente sorprendente, no es su bellísimo timbre o su fraseo perfecto, sino la calidad expresiva de cada nota que canta y la fuerza que es capaz de desplegar en el escenario.

Por otro lado, nada se agradece más que un director de orquesta que deja respirar y trabajar a los cantantes, en una obra que requiere tanta sensibilidad para encontrar el justo equilibrio entre sus partes dramáticas y musicales. En este sentido el trabajo de David Giménez es remarcable.

Es sumamente sorprendente que tanto la Sra. Herrera como la Sra. Villarroel no canten más en esta ciudad, cuyo público, en ambos conciertos, se volcó en aplausos de agradecimiento a estos artistas que nos recordaron porque una obra como ésta debe seguirse representando mientras la humanidad exista.

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