Crítica de discos

Música española para acordeón solo

(Por José Prieto Marugán)

Autor–Obra: Música española para acordeón solo (Obras de David del Puerto, Jesús Torres, Gonzalo de Olavide, Josep Soler, César Camarero y Jesús Rueda). Intérpretes: Ángel Luis Castaño, acordeón. Sello–Refer: TAÑIDOS, Several Records, SRD–322. CD. Durac. 49’59”. Grabación: 2006.
Música española para acordeón solo

Si utilizáramos los sistemas de clasificación que emplean algunos colegas, este disco sería merecedor de cinco estrellas, o cinco claves, o cinco puntos, porque se trata de una grabación interesantísima por muy diversas razones. Porque está dedicada a la música de nuestros compositores vivos, a la que conviene dedicar algo de nuestro tiempo de oyentes, aunque en algunos casos nos parezca “dura” o no la “entendamos”; porque todas las obras grabadas lo han sido por influencia directa, incluso por encargo, del músico que las interpreta (esto es especialmente atractivo porque demuestra la importancia de los buenos intérpretes en el desarrollo de la música de su tiempo), y porque está dedicada a un instrumento que todos conocemos en su entorno popular, pero que en su vertiente clásica y actual está creciendo de manera espectacular.

Seis son las obras contenidas en este CD escritas entre 1994 y 2005. Inicia el disco la Fantasía para acordeón, de David del Puerto estructurada en tres secciones, la primera explota la verticalidad del sonido, la segunda más reflexiva llama la atención por sus pianísimos casi etéreos y la tercera en como una cascada de sonidos que cambian de dirección.

Gonzalo de Olavide escribió en 2005 la que sería su última obra: VOL(e) una partitura en la que se van descubriendo las posibilidades sonoras, dinámicas, tímbricas, polifónicas del instrumento. El curioso nombre  es el de un juego en el que los participantes apuestan sin conocer totalmente sus reglas.

Jesús Torres, con Itzal, de 1994 ofrece la obra más densa del disco, con momentos de gran tensión e incluso de inquietud. Es página virtuosística y a pesar de su título (Itzal significa sombra), sugiere un atractivo juego de claroscuros.

Las Piezas del Ritual de Difuntos, de Josep Soler son nueve pequeñas páginas escritas en 1997 y basadas en melodías de la antigua liturgia mozárabe, concretamente al Oficio de Difuntos. La obra destaca el carácter contemplativo y tranquilo de estas músicas y podríamos decir que se acoplan muy bien al sonido del acordeón, o dicho de otro modo, el acordeón “da el ambiente” adecuado de esta música.

Un interesante trabajo didáctico es el escrito en 2005 por Jesús Rueda, al que ha dado el título de Invenciones para acordeón, y que en momentos suena a Bartók, a canción infantil, a juego de arpegios, de escalas, de acordes… Música  llamada a ser repertorio básico para la iniciación en el acordeón de concierto.

Por último, César Camarero, cierra el disco con Luz azul, una página de 1995 escrita inicialmente para guitarra como un homenaje a Yves Klein, y que reelaboró para acordeón dos años después. 

Ángel Luis Castaño (San Sebastián, 1969), es intérprete ideal para estas músicas, en alguna de las cuales ha intervenido como asesor técnico de los autores, indicándoles las posibilidades de un instrumento que domina, potencia y difunde con excelentes resultados: muchos aficionados conocerán el acordeón de concierto gracias a sus conciertos y los compositores sentirán interés por él gracias a su impulso personal. Del trabajo conjunto entre compositor e intérprete, suele salir mucha música “tocable” (hay muchas obras escritas por el influjo de un intérprete que no se pueden tocar porque el autor desconoce los detalles y posibilidades técnicas del instrumento para el que ha escrito). Cuando se da este binomio los resultados suelen ser atractivos; si escuchan varias veces este CD verán que lo que decimos se cumple.

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