Crítica de discos

Obras para órgano de Jehan Alain

(por Joaquim Zueras Navarro)

Título: Works for Organ. Autor: Jehan Alain. Intérprete: Marie-Claire Alain. Sello: Warner Classics / Erato. 2 CDs. Ref.: 2564 69928-7
Obras para órgano de Jehan Alain

Si contemplamos la literatura organística francesa de la primera mitad del siglo XX, nos encontramos con compositores como Olivier Messiaen, Joseph Bonnet, Louis Vierne, Charles Tournemire, Marcel Dupré o Jehan Alain, con un lenguaje muy personal y complejo, que podrá gustar o no, pero que en general es de notable solidez.

Jehan Alain nació en Saint-Germain-en-Laye en 1911, en el seno de una familia de músicos. A muy temprana edad ya tocaba el órgano guiado por su padre, Albert Alain, compositor y organista. Una vez en el Conservatorio Nacional Superior de París, fue alumno entre otros de Dukas, Roger Duccase y Marcel Dupré, obteniendo premios en varias disciplinas. Compuso más de cien obras: piezas para órgano, para piano, misas, motetes, etc. Como organista, a la edad de trece años suple a su padre en la iglesia de Saint-Louis en Saint-Germain-en-Laye hasta que es nombrado titular de la iglesia de Saint-Nicolás en Maisons-Laffitte (1929-1935) y de la sinagoga de la calle Notre-Dame de Nazareth en París (1935-1939). Movilizado a comienzos de la Segunda Guerra Mundial, murió el 20 de junio de 1940 a los 29 años, en misión de guerra, cerca de Saumur.

El álbum de dos CDs contiene 32 obras para órgano que abundan en climas y ambientes. Para la interpretación de las mismas, su hermana, Marie-Claire Alain,  ha escogido diversos órganos entre aquellos que mejor se adaptan al carácter de las piezas: El órgano de la Basílica Saint-Ferjeux en Bessançon, el gran órgano de la Madeleine en París, el órgano de la Abadía de Valloires y el órgano de salon de Albert-Alain en Romainmôtier, Suiza.

Hombre de profundas convicciones, Jehan Alain concebía la plegaria, no como una relación complaciente del hombre con Dios, sino como una borrasca que mueve y agita lo más íntimo de nuestro ser. Ésta es la atmósfera de Litanies, su obra más divulgada, basada en un tema obsesivo que se desarrolla a través de ritmos muy contrastados, en donde se impone lo trágico y que desemboca en un paroxístico final. La misma idea del hombre que deambula entre tinieblas implorando que el Cielo le guíe, queda de manifiesto en la Première Fantasíe, basada en un poema de Omar Khayyam, con una melodía que al principio parece un grito, valores intercalados, ásperas disonancias y un ritmo torturado que sólo al final se verá correspondido con un pasaje sosegado. Sobre la Deuxième Fantasía, construida con el motivo gregoriano Exsultabunt Domino y un tema del folclor hebreo, Marie-Claire Alain opina que “es una de sus obras más acabadas, por la originalidad de lenguaje, el equilibrio de su estructura y la intensidad de su inspiración”. Las Variations sur un thème de Clément Jannequin -exposición al oboe, variación al cromorno, fugado, canon a tres voces y conclusión- suponen  un reconocimiento a los antiguos compositores franceses, cuyas partituras Alain conocía y admiraba. Alain trabajó durante dos años la Suite pour orgue, formada a partir de un inquietante tema con variaciones que recuerda el canto llano, un scherzo en el que la melancolía cede el paso a la obstinación, y un coral procesional de polifonía muy densa. Esta obra obtuvo el Premio de los Amis de l´orgue en 1936. Deux Danses à Agni Yavishta (Dios hindú del fuego) son el resultado de la fascinación por lo exótico que la Esposición colonial de 1931 produjo en el compositor. Basadas en una idea fija, como si fuera un mantra, van mutando de aspecto a través de esta obra de regusto oriental. Conforman la Petite Pièce de 1932 un preludio, una variación y un breve coral, bajo el común denominador de una sencilla cantinela, siguiendo la interesante registración del manuscrito pensada para el órgano de Saint-Ferjeux, que es en el que se interpreta en este disco. Tanto el sereno Choral dorien como el algo desolado Choral phrygien y la Ballade en mode phrygien son piezas en las que el compositor, sin abandonar su lenguaje, ahonda  de manera inteligente en las posibilidades de estos modos griegos.

Jehan Alain

De tratamiento más convencional son las magistrales Variations sur Lucis Creator y la Fugue en mode de fa; fruto de los ejercicios de contrapunto en la clase de Georges Caussade, nos muestran a un Alain muy hábil en el arte de la escritura canónica.. Tras la muerte de su profesor, le rendiría homenaje con el Prélude et Fugue, de construcción escolástica, pero de inspiración vanguardista. Alain compuso El Premier Prélude (Wieder an) y el Deuxième Prélude (Und jetzt) en 1933, durante su convalecencia tras una enfermedad respiratoria que se le había complicado; ambas piezas  quizás expresen la resignación de quien espera recobrar la salud, para reanudar las actividades cotidianas con normalidad. Trois Minutes son tres obras cortas, compuestas primero para el piano y después transcritas para el órgano: la impresionista Un cercle d´argent, una apacible Romance y la lastimera Grave. Las Trois Danses han sido bastante difundidas como obras de concierto. Son en palabras del autor “un poema de la vida” en tres partes largamente desarrolladas y sabiamente construidas: Joies, con sus agitados contratiempos, refleja la vitalidad propia de la juventud; en Deuils nos encontramos “una marcha fúnebre para honrar una memoria heróica”; finalmente Luttes, como el combate que ayuda a superar los sufrimientos de la existencia. Si no fuera caer en los recursos de la literatura romántica, diría que este tríptico arcano, acabado poco antes de fallecer, es una premonición sobre el triste destino que le aguardaba. Tanto el  Postlude pour l´office de Complies como el Choral cistercien y el Verset-Choral son piezas para uso litúrgico, de un misticismo intimista y envolvente. Complainte à la mode ancienne, con el añadido “para que Pulgarcito lo toque en el órgano de Valloires”,  es un obsequio de Alain a su hermana Marie-Claire cuando ésta contaba seis años. El Intermezzo abunda en asperezas, utilizando un movimiento continuo; de su polifonía emana una ambientación entre mágica y onírica. El Aria es la última obra para órgano que compuso Alain y evoca la calma después de la tempestad. El compositor escribió: “Le jardin suspendu es el ideal siempre perseguido y fugitivo del artista; es el refugio inaccesible e inviolable”; la pieza transmite con singular delicadeza  tal apreciación. Mediante el Lamento, aunque sea lejanamente, fluye el recuerdo del cromatismo y del canon franckiano. En la Berceuse sur deux notes qui cornent, Alain se entretiene manejando un intervalo de forma despreocupada, pero efectista. Climat significa aquí “ambiente” creado a través de una melodía insistente y unos acordes que producen cierta sensación de frío distanciamiento, tal vez soledad y desamparo, en la misma línea que la Monodie, el Andante y la meditación sobre una cuarteta De Jules Lamaitre.  Los alumnos de armonía llaman Chant donné al ejercicio de escribir las voces para un soprano dado; Alain busca los acordes más eficaces, para dar al coral más animación y variedad. Fantasmagorie es un ejemplo de escritura politonal, con unos acordes y una registración tan curiosos como desconcertantes. Al igual que en las Litanies hay una aroma de humor ácido y desesperación.

Para concluir, recordaré algunas frases de Benjamin Viaud sobre el compositor: “Una vida tan intensa como breve. De haber sobrevivido a la Segunda Guerra Mundial, su genialidad lo hubiera convertido en una de las personalidades musicales más brillantes del siglo XX.  Su música es el reflejo directo de una personalidad rica en contrastes, tratando de conjugar alegría, poesía, humor, entusiasmo y gravedad profunda. Una música interesante y atractiva, porque habla directamente al corazón. No busca forzosamente ser bella, aunque lo es a menudo, sino que busca construir un mundo sonoro con algunas notas y una sensibilidad a flor de piel”. Y Marie-Claire Alain, excelente organista, es la intérprete más indicada para la ejecución de las obras de su hermano, pues le escuchó tocar sus composiciones y él le explicó lo que quería transmitir en ellas.

Escribir a Joaquim Zueras Navarro