Crítica de discos

Ruperto Chapí: obra sinfónica

(Por José Prieto Marugán)

Autor–Obra: Ruperto Chapí. Obra sinfónica (Sinfonía en Re. Obertura de Roger de Flor. Combate de Don Quijote contra las ovejas). Intérpretes: Orquesta de la Academia del Gran Teatro del Liceo. Director: Guerassim Voronkov. Sello–Refer: Columna Música 1CM0176. CD. Durac. 61’01”.Grabación: Gran Teatro del Liceo, Barcelona, enero 2007
Ruperto Chapí: obra sinfónica

La mayoría de los aficionados españoles reconocen la figura de Ruperto Chapí (Villena, Alicante 1851–Madrid, 1909) solamente como autor de zarzuelas (El barquillero, Las bravías, La revoltosa, El rey que rabió, El tambor de granaderos…); algunos saben que, además, escribió grandes zarzuelas y óperas (La bruja, La tempestad, Curro Vargas, Margarita la tornera, Las naves de Cortés, Circe... )  y los menos, que compuso música orquestal, obras para banda, partituras para canto y piano y hasta cuartetos de cuerda. Para unos y otros, este disco puede ser un auténtico descubrimiento.

Se abre con la Sinfonía en Re, escrita en París en febrero de 1877 y estrenada en Madrid por Mariano Vázquez dirigiendo a la orquesta de la Sociedad de Conciertos. Se trata de un trabajo práctico, podríamos incluso decir de estudiante, pues está escrita como consecuencia de su pensionado en Roma. Articulada en cuatro tiempos, se pueden reconocer en ella elementos de influencia germánica, los únicos, por otra parte disponibles entonces en el terreno de la sinfonía. El primer tiempo, “Adagio”, recuerda en algunos momentos al primer Beethoven e incluso a Mendelssohn. El segundo, “Andante con moto, molto expresivo”, el más largo de toda la obra, tiene como protagonista a los instrumentos de viento y de metal, en detrimento de la cuerda. El tercer tiempo, “Presto”, es quizá el más atractivo, más chispeante, llevando el tema que lo identifica por todos los elementos de la orquesta. La sinfonía concluye con un “Molto allegro e vivace”, de instrumentación más alegre encomendada a la madera, que desarrolla una juguetona melodía. 

La segunda obra incluida es la obertura de su ópera Roger de Flor, con texto de Mariano Capdepón y estrenada en el Teatro Real en 1878. La Obertura es obra más teatral que la Sinfonía y en ella Chapí hace hincapié en la intensidad del drama al que precede.

Por último el Scherzo. Combate de Don Quijote contra las ovejas, escuchado por primera vez en el Circo de Price, temporada 1869‑70, es una página de carácter e intencionalidad descriptivas.

El trabajo del músico moscovita Guerassim Voronkov, afincado en Barcelona, primer director asistente del coliseo operístico barcelonés, al frente de la Orquesta de la Academia del Gran Teatro del Liceo, de la que es titular, es excelente, construyendo el entramado arquitectónico de la Sinfonía, destacando planos sonoros e intervenciones de los solistas. Los miembros de jovencísima orquesta –nació en 2002– de clara intencionalidad pedagógica, muestran en este disco una gran calidad, producto, sin duda, del entusiasmo de sus componentes.

El sonido, por último nos ha parecido algo oscuro en algunos momentos, como si la orquesta estuviera en el foso, pero es sólo un pequeño detalle que en nada empaña la feliz iniciativa que supone este disco, recomendable sin reservas, no porque sea música sinfónica española, sino porque esta música es buena. Es hora de ir descubriéndola y disfrutándola.

El disco contiene notas excelentes –en catalán, español e inglés– de Assumpa Sánchez Tormo y Albert Ferrer i Flamarich que se ocupa de la obra sinfónica del músico alicantino y que merece la pena leer.

Escribir a José Prieto Marugán