Cooperación cultural
La importancia de la cooperación cultural
a través de la Música
(Por Susan Campos)
En el número de diciembre-enero (2007) de OpusMusica, publicamos un artículo dedicado a “La música entre América y España: 2007” artículo que realiza un breve recorrido por lo que fueron los festivales, conciertos, encuentros y conferencias dedicados a la cooperación cultural entre América (entendida como un todo) y España. El artículo mencionaba a los compositores y compositoras incluidos así como a las instituciones y organizaciones, resaltando la importancia de mantener viva la creación actual y el patrimonio en todas sus posibilidades intelectivas y estéticas entre ambas orillas. Pero en esta ocasión, queremos dedicar un espacio a escuchar las voces de los que hacen posible la cooperación cultural a través de la música, sea desde la dirección de una institución que respalda los proyectos, desde la creación misma, o, lo que es fundamental: la interpretación al más alto nivel de compromiso técnico y artístico.
Raúl Miguel (trompeta) y Aránzazu González (piano).
Jorge Molinera©2007
Sobre esto conversamos con algunos de los participantes Ciclo ACIMUS 2007 quienes coincidieron en dos asuntos fundamentales: 1) la cooperación entre instrumentista y compositor a la hora de estrenar obras contemporáneas, y 2) la importancia de abrir espacios de encuentro y cooperación entre músicos, intelectuales y compositores de América y España.
Iniciamos con el Cuarteto ACIMUS, integrado por cuatro jóvenes españoles: Carolina Paterson (violín 1º), Ignacio Ramal (violín 2º), Elena Fernández, (viola) y Oriol Catalá, (violonchelo), quienes realizaron el estreno en España de tres cuartetos de compositoras iberoamericanas: las “Tres Piezas”, op. 5 para cuarteto de cuerdas de Alicia Terzian (Argentina, 1934), “STRINGando” de Marisol Gentile (Argentina, 1972), y el “Cuarteto Modal” de Ma. Teresa Prieto (México, 1896-1982), partituras que llegaron a ACIMUS gracias a la colaboración de la musicóloga y especialista Dra. Cecilia Piñero Gil. Los estrenos se realizaron en el marco del Congreso Internacional de Mujeres en el Arte-2007y el programa también incluyó el estreno español de “Kuartet 1936” de la compositora checa Vitezslava Kapralova (1915-1940), gracias a la colaboración de The Kapralova Society con sede en Ontario, Canadá.
Cuando le preguntamos a Elena Fernández (viola) sobre que implicó para ella trabajar estas obras, siendo conciente de que sería la primera vez que se ejecutaban en vivo en España, comentó: “Mi experiencia ha sido altamente enriquecedora puesto que me ha permitido conocer y vivir la música que se escribe en hispanoamérica (…) creo necesaria la existencia de ciclos como este ya que existen muy pocos referentes en cuanto a música contemporánea latinoamericana”.
A este respecto, y continuando con obras de compositoras, la soprano argentina (residente en España) Cecilia Di Marco, quien interpretó las “Dos Canciones” de la compositora española Consuelo Díez en el Ciclo ACIMUS 2007, enfatizó lo significante que resultó para ella “estar en contacto con la compositora Consuelo Díez”, lo que le aportó “una visión muy particular del concepto teatral de las canciones. Sin duda fue una experiencia enriquecedora y un gran desafío”. Ahora bien, ¿qué opinan las instituciones? Sobre este tema, la directora del Departamento de Música de la Universidad de Valladolid, Dra. Ma. Antonia Virgili comentó que:
“Desde hace aproximadamente diez años, la Universidad de Valladolid, a través de su Sección y Aula de Música, ha incorporado tanto en sus actividades investigadoras como de difusión una línea de actuación en cooperación con países Hispanoamericanos, fundamentalmente Cuba y México. Nuestra colaboración por tanto con el “Ciclo ACIMUS” se enmarcó perfectamente en este contexto y nos satisface tener la oportunidad de sumar nuestros esfuerzos a los que viene realizando la Asociación de cooperación Ibero Americana en la Música. La presencia en Valladolid de Marvin Camacho, compositor y etnomusicólogo y la actividad desarrollada en nuestra Universidad dentro del Ciclo ACIMUS abarca ambas facetas que se plasman en su conferencia sobre la música indígena en Centroamérica y el concierto cuyo repertorio se engloba bajo el título “El piano, entre Indigenismo y Realismo Mágico”. Sin duda una oportunidad de seguir estrechando lazos entre ambos mundos así como de abrir nuevos caminos a la cooperación en el ámbito de la música”.
Marvin Camacho (compositor) y Jesús Mozo-Colmenero (acordeón)
Jorge Molinera©2007
Sobre Marvin Camacho, compositor costarricense invitado por el Ciclo ACIMUS 2007, se estrenó su “Sonata para trompeta y piano”, a cargo de los españoles Raúl Miguel (trompeta) y Aránzazu Gónzalez (piano), obra que compartió estreno con “Tromba di pace” (para trompeta sola), del renombrado compositor español Tomás Marco, lo que abrió un espacio de encuentro único entre ambos compositores, quienes se conocieron el día de estreno, no sólo a través de su música, sino también personalmente, lo que facilitó un intercambio “real” entre ambos creadores, y a través de ellos, entre Centroamérica y España. A este respecto, y continuando ahora con la opinión de los creadores, el compositor español Alejandro Moreno, quien no sólo estrenó obras suyas, sino que compartió una clase magistral con Marvin Camacho, y el compositor, también español Jesús Nava (otro invitado especial del Ciclo ACIMUS), describió su experiencia de la siguiente manera:
“El día del estreno de mis “9 corales” fui a la iglesia del seminario del Cerro de los Ángeles con la seguridad de que todo iba a ir bien (como así fue). Esto no siempre ocurre pero es que, en este caso, en los encuentros previos con los intérpretes se había generado una confianza basada en el trabajo de Raúl Miguel y Paco Amaya, tan cuidadoso como creativo, más allá de la mera “profesionalidad”. Me pareció que ambos compartían conmigo la ilusión de que esta nueva obra viera la luz. Primero fue Raúl quien me mostró su trabajo con la trompeta y con el que discutí detalles tan importantes como la elección del tipo de instrumento y las sordinas. Después un encuentro muy esperado con Paco, ante el órgano, en lo que fue un auténtico descubrimiento de este instrumento con su riqueza infinita de colores. Paco ya traía una propuesta de registración, pero se mostró muy abierto a mis ideas. En resumen: unas sesiones de trabajo inolvidables. A partir de aquí todo fue sobre ruedas. Desconozco cual fue la recepción de la obra por parte del público, salvo la de algunas personas cercanas, pero sé que escucharon los “9 corales” de la mejor manera posible”.
A este respecto el trompetista Raúl Miguel comentó: “Para mi ha sido de una gran importancia en vida profesional, el estrenar estas obras escritas para la trompeta de los compositores más importantes actualmente en el ámbito de la música tanto de España como América Latina, dándome la oportunidad de desarrollarme tanto en el aspecto musical como personal”. Destacando, además, la labor “tanto por los compositores como de los intérpretes… cuyo único interés ha sido el bien de la música”. A lo que Alejandro Moreno, agregó:
“Hoy día, pese a las facilidades que la tecnología ofrece para acceder a todo tipo de información, el conocimiento de la actividad musical latinoamericana es muy escaso entre el público español, incluso entre los músicos: apenas se programa música del otro lado del atlántico en las salas de conciertos, ni forma parte de los programas de los conservatorios. No sé si la situación es simétrica, pero me temo que sí. Por eso agradezco cualquier iniciativa que me permita disfrutar de estas aportaciones. Conciertos “mixtos” integrados por música actual americana y española, presentación de grandes figuras como, en esta ocasión, la del costarricense Marvin Camacho, conferencias y exposiciones, y contando siempre con la colaboración intérpretes de gran categoría. ACIMUS ha sabido poner en marcha un ciclo verdaderamente interesante y bien organizado, ejemplo de lo que debería multiplicarse en el futuro, bien en próximas ediciones, o a través de otras propuestas. Es sólo un primer paso, pero en la buena dirección.”
En este sentido, y para concluir nuestra entrevista, elegimos las palabras del acordeonista clásico español Jesús Mozo-Colmenero, quien respondió a nuestra dos preguntas diciendo:
“Es muy gratificante a la par que interesante, desde un punto de vista interpretativo, el tener la suerte de poder encontrarte con una partitura concebida en un tiempo presente. La música a la que te puedes enfrentar hoy tiene la estética del mundo actual, del mundo en el que vivimos, esto es, un mundo bastante pequeño gracias a la inmensa cantidad de comunicaciones, donde confluyen todo tipo de conocimientos que vienen de diferentes culturas, eso para el creador y para el intérprete de una obra no pasa desapercibido. Por ello a la hora de enfrentarte a una partitura actual la estética, la imagen, la música pueden atender a muchas y diferentes cuestiones que el intérprete tiene la obligación de recrear, comprender y trasmitir, con la suerte de poder contar con el compositor para poder llegar a la obra de una manera mucho más honesta y sincera. Esto es lo que para mí lo más importante, además de poder contribuir de manera muy humilde a la creación de un repertorio que en mi instrumento poco a poco crece con más fuerza en este siglo XXI.
El primer ciclo ACIMUS ha sido todo un descubrimiento personal. La verdad es que si soy verdaderamente honesto, para mí, el ciclo ACIMUS comenzó en la clase de los cursos de doctorado en Musicología de la UAM de la mano de la Profesora Piñero. Donde gracias a la investigación que ella me propuso sobre el compositor brasileño Radamés Gnatali pude ver que en algunos países iberoamericanos como Brasil o Uruguay, había obras escritas para mí instrumento con un tratamiento más cercano al acordeón clásico que al tradicional, esto supuso que desde hace poco tiempo me interesara por la música escrita en iberoamerica. Por eso la propuesta de la Presidenta de ACIMUS Susan Campos a intervenir en el ciclo como artista invitado fuera para mí un verdadero honor además de una oportunidad de acercarme por vez primera y en primera persona a una música muy distinta en colores musicales y rítmicos de la tradición europea. Un ejemplo clarísimo para mí ha sido tener la oportunidad de conocer al compositor costarricense Marvín Camacho porque a pesar de tener culturas tan distintas la manera de entender cuestiones musicales no eran tan dispares y había una cuestión común para los dos el cariño y el respeto por hacer bien y entender la música. El encontrarme y conocer a nuevos músicos jóvenes como yo pero con una gran experiencia como el caso de la pianista Aranzazu González o la cantante Cecilia Di Marco ha supuesto para mí un nuevo impulso personal además de musical".

