Crítica de discos

Música española para piano a cuatro manos

(por Joaquim Zueras Navarro)

Música española para piano a cuarto manos, vol.1. Obras de M. De Falla, J. Rodrigo, E. Granados, A. Oliver, J.L. Turina y A. García-Abril. Intérpretes: Ángel Ruidobro y Juan Manuel Consuegra, piano. Sello: Tañidos / Several Records. Ref.: SRD-35
Música española para piano a cuatro manos

Son pocas las ocasiones en que al melómano se le ofrece poder escuchar obras para piano a cuatro manos. En cambio, una mirada atenta a la historia de este instrumento permite observar que, al igual que las obras para dos pianos, era un recurso utilizado con cierta frecuencia: dentro del sistema pedagógico, como resultado de la creatividad (la Sonata a cuatro manos de Mozart, La Fantasía en fa menor de Schubert, las 21 Danzas húngaras de Brahms, etc.) y como un medio económico para difundir, mediante la transcripción, obras orquestales de envergadura. No obstante, la interpretación de una obra a cuatro manos supone un reto nada desdeñable. Aumenta el volumen sonoro, los planos deben distinguirse con claridad, la sincronización ha de ser perfecta, vencer la limitación del espacio físico, las manos se cruzan, los cuerpos se unen... La iniciativa por parte del sello Several Records de dar a conocer las composiciones españolas para piano a cuatro manos, ha sido una idea feliz, inicio de lo que promete ser una integral sin precedentes.

Pedrell convenció a Falla para colaborar en el esfuerzo de hacer que España volviera a figurar en el mundo musical internacional. Su estancia en París desde 1907 a 1914 -donde conoció a Debussy y Ravel, y tomó contacto con Diáguilev, Stravinsky y los ballets rusos- hizo que pudiera llevar a cabo esta tarea. En 1907, mientras investigaba las raices del patrimonio musical español, compuso la ópera  (otros hablan de zarzuela grande) “La vida breve”, que tuvo una excelente acogida en la capital francesa. En ella, sus dos Danzas Españolas, transcritas para piano a cuatro manos, constituyen los dos momentos orquestales más brillantes y significativos.  Ambas de carácter andalucista, airosa la primera, refleja la alegría de la fiesta por los esponsales de Carmela y Paco, más fogosa la segunda, muestra los ritmos entrecortados de una petenera.

Joaquín Rodrigo contrajo matrimonio en 1932 con la excelente pianista Victoria Kamhi. Siempre animosa y comprensiva, influyó en muchos aspectos de la vida del Maestro y posiblemente fue el mayor acicate para que el compositor escribiera piezas para piano a cuatro manos, cuya integral queda recogida en este disco. Juglares fue escrita para orquesta en 1923 y estrenada en 1824, recibiendo la crítica entusiasta del compositor valenciano Eduardo López Chavarri. Fue el primer ensayo sinfónico de Rodrigo y su primer éxito. En 1955 se editaría la versión  para piano a cuatro manos. Es una pieza sencilla y por momentos áspera que, aunque en ella queda plasmada la personalidad de Rodrigo, comparte algunos rasgos del lenguaje de vanguardia. Atardecer data de 1975. A un tema contemplativo algo debussista, se le opone una segunda parte endiablada, de acentos sombríos. En 1941 compuso la Gran Marcha de los subsecretarios “en la modalidad menor porque no son ministros”; obra llena de un humor cercano al sarcasmo en su ingenio rítmico y sus irónicas fanfarrias.   La Sonatina para dos muñecas, de 1977, fue escrita para el estudio al piano de sus dos nietas. Su perfume es infantil, de una expresividad un tanto ruda, salvo “Recogimiento”, el movimiento más calmo e intimista.

Enrique Granados nació en Lérida en 1867. La circunstancia de su nacimiento en la ciudad ilerdense fue fortuita, ya que su padre era oficial del ejército nacido en Cuba. Su primera formación musical corrió a cargo de un tal capitán Junquera. El pequeño Granados tuvo numerosas ocasiones para familiarizarse con la música militar que le rodeaba y aplicarse en este género. Los resutados fueron publicados más tarde con el título “Seis marchas militares, dedicadas al Rey Alfonso XIII”, dos de ellas están arregladas para piano a cuatro manos. Es justo reconocer que estas marchas tienen poco de marcial, más bien participan de los giros propios de la música de salón, pero son graciosas y no carecen de intención.

El compositor aragonés Ángel Oliver Pina falleció inesperadamente en Madrid, donde vivía y ejercía su magisterio, en el 2005. Sencillo y afable en el trato, una de sus mayores alegrías fue la grabación por parte del pianista Albert Nieto de su obra integral para piano. De él dijo  Enrique Franco: “Acumula Oliver éxitos y premios de los que nunca hizo alarde, pues sabe bien que el rostro de la autenticidad ético-artística es siempre humilde, desnudo de vanagloria, más amigo de la reflexión y el ensimismamiento que del vocerío. Quizá para Oliver, como para Falla, la profesión musical es un noble oficio". Aquí se nos brinda la oportunidad de escuchar sus seis Piezas infantiles, miniaturas que sorprenden por su exquisita y tierna delicadeza. Destacaría el “Canon”, en el que se pueden apreciar reminiscencias de Mompou,  y la  “Triste habanerita” por su contenida melancolía.

José Luis Turina, nieto del prestigioso compositor Joaquín Turina, nació en Madrid en 1952. Desarrolló en los conservatorios de Barcelona y de Madrid su formación musical, estudiando piano, violín, clave y composición, esta última bajo la tutela de Antón García Abril, Román Alís, Rodolfo Halffter y Carmelo Bernaola. Catedrético de Armonía de la Escuela Superior de Música “Reina Sofía”, realiza una actividad incansable en el ámbito de la composición y de la enseñanza, como las “master classes” impartidas en la “Manhattan School of Music de Nueva York”. En este disco se interpretan sus Tres palíndromos: “Madam I´m Adam”, “No deseo ese don” y “Anita, la gorda lagartona, no traga la droga latina”. Las tres obras poseen un lenguaje muy personal, en un clima de rotundidad un tanto desangelada.

Concluye el CD con un desenfrenado  Zapateado de A. Garcia Abril. Nacido en Teruel en 1933, su obra sinfónica es muy extensa, abarcando la mayoría de las Formas Musicales: ópera, obras para orquesta, cantatas, conciertos, (violín, piano, guitarra, violonchelo, flauta, dos pianos, dos guitarras), música de cámara, destacándose en esta última sus numerosos ciclos de canciones inspirados en los más notables poetas españoles. Al igual que José Luis Turina, ha ejercido diversas cátedras y numerosas distinciones como recompensa a su constante labor.

Los pianistas Angel Ruidobro y Juan Manuel Consuegra, en excelente compenetración, cumplen su cometido con claridad y eficacia, dando pruebas de su virtuosismo con naturalidad y buen gusto.

Escribir a Joaquim Zueras Navarro