Disco del mes
Un Don Giovanni diferente
(Por Adolfo del Brezo)
W. A. Mozart: Don Giovanni, ossia Il dissoluto punito. Johannes Weisser (Don Giovanni), Lorenzo Regazzo (Leoporello), Alexandrina Pendatchanska (Donna Elvira), Olga Pascichnyk (Donna Anna), Kenneth Tarver (Don Ottavio), Sunhae Im (Zerlina), Nikolay Borchev (Masetto), Alessandro Guerzoni (Il Commendatore). RIAS Kammerchor, Freiburger Barockorchester, René Jacobs (director). 3 Cd's, Harmonia Mundi HMC 901664.6
René Jacobs completa con este 'Don Giovanni' sus grabaciones de la trilogía operística Mozart-Da Ponte para el sello Harmonia Mundi, y para hacerlo no ha recurrido a cantantes de renombre presentes en sus anteriores 'Così fan tutte' y 'Le nozze di Figaro', como Véronique Gens, Patrizia Ciofi, Angelika Kirschlager, Simon Keenlyside, Bernarda Fink, Werner Güra o Pietro Spagnoli. Jacobs ha decidido por el contrario apostar por un elenco de cantantes jóvenes y el resultado es, como la grabación en sí, novedoso y original. Esta búsqueda de originalidad se traduce en sorprendentes libertades de tempi —con pausas y cambios súbitos de tempo no indicados en la partitura—, en la inclusión de adornos vocales y cadencias no escuchadas en otras grabaciones —y quien sabe si justificadas estilísticamente— y —aquí sí, un pleno acierto— en una realización de los recitativos llena de teatralidad. Para éstos René Jacobs opta por la utilización de pianoforte, papel extraordinariamente defendido por Giorgio Paronuzzi, quien con pleno sentido dramático logra una recreación de gran fantasía que se convierte en una de las mejores bazas de esta grabación.
Otro de los puntos fuertes de esta versión de Don Giovanni es la espléndida Freiburger Barockorchester que René Jacobs conduce con brío y energía, logrando extraer de ella abruptos contraste dinámicos que otorgan la necesaria teatralidad a esta música que es en definitiva una genial amalgama de comicidad y drama. Los violines suenan livianos, mientras que la sección de cuerda grave, la de viento y la de percusión suenan por contraste más reforzadas, de manera que el enfoque de Jacobs consiste en hacer que escuchemos la orquesta en un balance diferente al habitual. Habrá a quien este balance le guste más y a quien le guste menos, pero no deja de ser un enfoque diferente del equilibrio orquestal que permite escuchar una obra conocida con diferente perspectiva. El citado énfasis en las secciones de viento y percusión se adapta perfectamente a la teatralidad de la escena de la cena con el Comendador, resultando más chocante en otros pasajes de la ópera mozartiana.
Respecto a los tempi sin embargo, la búsqueda de la novedad parece más caprichosa y menos justificada
Respecto a los tempi sin embargo, la búsqueda de la novedad parece más caprichosa y menos justificada. Como ejemplos, baste citar el cambio abrupto del tempo en mitad del aria de entrada de Leoporello, el tempo inusualmente rápido de la sección lenta del aria del catálogo, los abruptos cambios de tempo en el aria de Masetto, los tempi rapidísimos de minueto ("Vedrai carino" de Zerlina y el minueto de las músicas superpuestas), los cambios de tempo en el aria "Mi tradì" y en el largo recitativo previo "In quale eccessi" de Elvira, o la excesiva libertad rítmica del cuarteto del primer acto que llega casi a desfigurar sus contornos rítmicos. En general los tempi rápidos están llevados al extremo por René Jacobs, buscando el máximo efecto.
Sin necesidad de entrar a analizar la aportación de cada uno de los cantantes del solvente aunque no brillante elenco, si hubiera que resumir en pocas palabras esta nueva versión de Don Giovanni, se podría decir que resulta mucho más consistente en lo que se refiere a lo orquestal que a lo vocal, que su punto fuerte es la muy teatral realización de los recitativos y su punto más débil son los ocasionales caprichos de tempi. En cualquier caso nos encontramos ante un planteamiento interpretativo refrescante y novedoso de una obra de la que existen ya numerosísimas referencias discográficas y en la que decir algo nuevo no es tarea fácil. René Jacobs lo consigue, aunque a veces uno se pregunte si la búsqueda de lo diferente es en este caso un fin en sí mismo o bien fruto de una necesidad musical.
La presentación de los tres cd's es modélica, incluyendo un libreto de más de trescientas páginas con una serie de artículos entre los que se puede leer una completa visión de René Jacobs de esta ópera, sus roles y la razón de haber grabado la versión de Viena con el añadido de un apéndice con los números de la versión de Praga. Lo podrán leer quienes conozcan el francés, el inglés o el alemán: es la política del sello Harmonia Mundi frente a los potenciales compradores hispanohablantes.

