OpusMusica Jazz
Tete Montoliu & Bill Evans, dos pianistas
(Por Ángel González Rodríguez)
Dos pianistas. El año pasado se cumplieron 10 años de la muerte de Tete Montoliú. A finales de año se publicó esta grabación de 1995. Global Rythm, por su parte, nos hace recordar a Bill Evans. Música y lectura.
Tete Montoliú, Javier Colina
Tete Montoliú, Javier Colina. 1995. Karonte. Tete Montoliú, piano; Javier Colina, contrabajo.
Quizás sea este un disco para empezar a escuchar por el final. Porque ahí está el inicio en Un blues. Porque ahí está el origen de todas estas músicas, y el alma de esta grabación: en el blues, en una forma de compartir los sentimientos, la música. Y de este tema firmado por los dos podemos seguir con T’estimo tant o con Acuarela, las dos composiciones de Montoliú. Y con Brown Basajaun, de Colina. Y acabar con el resto de standards.
En 1995 Tete Montoliú (1933) y Javier Colina (1960) compartieron escenario durante varias semanas en el Café Central de Madrid. Dos generaciones compartiendo sus composiciones y dando un paso más en la evolución del jazz, reinterpretando una y otra vez viejas canciones, intentando llevarlas a un punto al que nadie las había llevado anteriormente. Cuando dos personas se unen en un escenario la relación tiene que ser perfecta. Su interacción tiene que parecerse a la de dos enamorados que “adivinan” lo que su pareja piensa, la forma en el otro va a reaccionar y hacia donde se quiere dirigir. Y yo creo que lo lograron
A partir de aquellos conciertos, sin ensayos, totalmente improvisados, nace este cd. Se recogen las grabaciones realizadas en dos días en los estudios Cinearte. El resultado es una de las mejores grabaciones de jazz hechas aquí.
Estamos ante un Tete Montoliú en su máxima madurez, a dos años de su muerte. Su forma de tocar el piano es la de los grandes, la de las grandes figuras del jazz. Simplemente acompañado por un contrabajo, su piano es libre para improvisar y crear un sonido rico, fuerte, con actitud, único. Colina parece querer mantenerse en un segundo plano. Tímido, respetuoso. Pero en este caso el segundo plano no existe. Esto es cosa de dos y ambos son imprescindibles. Aunque Tete lleve la voz cantante, la juventud del contrabajo de Molina aporta algo nuevo a los viejos standards y es un complemento perfecto.
Tete Montoliú fue nuestro músico de jazz más internacional. Sólo hay que echar un vistazo al nombre de aquellos con quienes compartió escenario: Roland Kirk, Ornette Coleman, Art Farmer o Dexter Gordon entre otros. Incluso llegó a formar un trío con Doug Watkins y Art Taylor en el festival de Jazz de Cannes en el 58.
Javier Colina, por su parte, es uno de los músicos más interesantes en la actualidad del jazz en España. Su contrabajo aparece en multitud de grabaciones y es de los más solicitados. Simplemente, recordar uno de sus últimos discos junto a Perico Sambeat y Marc Miralta comentado en esta sección.
Más información:
Karonte: Página web de la distribuidora del disco.
Contrabaix. Los responsables de llevar a cabo este proyecto.
Vida y música de Bill Evans
Vida y música de Bill Evans. Peter Pettinger.GlobalRythm
Global Rythm acaba de publicar otro libro imprescindible para los amantes del jazz. Vida y música de Bill Evans nos cuenta toda la historia del pianista: sus principios, sus colaboraciones, la formación de sus tríos, la grabación de sus discos, sus conciertos. Todo aquello que los aficionados necesitábamos saber y que ahora se recoge aquí, centrándose principalmente en los aspectos musicales por encima de los personales.
El libro se divide en 4 partes y en 21 capítulos, cuyo título rápidamente nos centra en un lugar de la historia de Evans.
La primera parte, El nacimiento de un sonido, nos habla de sus primeros estudios como pianista clásico, su primer acercamiento al jazz, la primera influencia de Nat King Cole o la importancia que Tony Scott o George Russell tuvieron para el nacimiento de ese sonido de Evans que ya se muestra en su primera grabación como líder, New Jazz Conceptions.
Personalmente, mi parte favorita del libro es la segunda. La que abarca de 1958 a 1961, la que va desde que Miles Davis llama a Bill Evans para su grupo hasta los conciertos de Sunday at the Village Vanguard, pasando por la grabación de Portrait in Jazz y Explorations. Es ésta la época en la que Evans se convierte en un pianista que aporta un sonido nuevo, desconocido hasta entonces en el mundo del jazz. Un pianista que reconoce que muchas de sus aportaciones vienen de la música para piano de Bach y que usa todo su bagaje clásico para aportar nuevos sonidos, haciendo uso de los silencios y de una sensibilidad hasta entonces desconocida.
Entre 1961 y1977, con un sonido ya prácticamente definido, Evans lo consolida actuando por todo el mundo. Infinidad de conciertos y de grabaciones que hoy ya son clásicos del jazz: Moonbeans, Conversations with Myself o a Simple Matter of Conviction. Pero también aspectos sórdidos y oscuros causados por su adicción a la heroína. Como la semana que tuvo que actuar en el Village Vanguard tocando su piano con solo una mano por culpa de las jeringuillas que le hacían perder sensibilidad en los brazos.
La última parte recoge sus tres últimos años. Eddie Gómez deja el grupo y aparecen más problemas, ahora con la cocaína. Sus última giras y grabaciones. Y su lenta agonía.
Como complemento un magnífico apéndice con todos los discos de un pianista único, de uno de los músicos capaces de crear un estilo propio, de hacer una aportación imprescindible para la evolución del jazz. Un libro de lectura obligatoria para todos los aficionados al jazz. Este tipo de libros, además de informar y entretener, tiene la cualidad de hacernos buscar músicas que no conocíamos y repasar viejas grabaciones ofreciéndonos una nueva perspectiva.
Más información:
Global Rythm Press. Probablemente la editorial más importante en cuanto a la publicación de libros de música.
+jazz.
Philip Roth. La mancha humana. Obviamente este no es un libro de jazz. Es un libro sobre el cinismo de la sociedad, sobre lo secretos que las personas guardamos, sobre las relaciones entre padres e hijos, sobre la guerra de Vietnam y sus secuelas e incluso puede ser una historia de amor o, en ocasiones, una especie de novela de detectives. Pero definitivamente no es un libro de jazz. Pero la banda sonora de su protagonista está formada por la música de Benny Goodman, Count Basie, Roy Eldridge, Artie Shaw, Jimmy Dorsey, Tommy Dorsey e incluso Frank Sinatra. Y también por las danzas sinfónicas e Rachaninoff o el segundo concierto de piano de Prokofiev. Un autor al que un día se le dará el Nobel. Seguro.

