Fundación Scherzo

Ciclo de Jóvenes Interpretes: Valentina Igoshina

(Por Antonio José López Domínguez)

VI Ciclo de Jóvenes Intérpretes de la Fundación Scherzo. Valentina Igoshina, piano. Teatro de la Zarzuela de Madrid. Martes, 18 de diciembre, 20:00 h. F. Chopin: 14 Valses. S. Prokofiev: Sonata nº 6 en la menor, op. 82 (1939).
Valentina Igoshina

Valentina Igoshina (Briansk, 1978) se presentó en Madrid el pasado 18 de diciembre dentro del Ciclo de Jóvenes Intérpretes para ofrecer un programa con obras de F. Chopin y S. Prokofiev en el Teatro de la Zarzuela.

Ante un nutrido patio de butacas, Valentina no demoró su aparición y nada más tomar asiento abordó los valses de Chopin. Desde un principio llamó la atención la expresividad de su rostro. Es una pianista que gesticula mucho y canta mientras interpreta.

Chopin era un poeta. Sus valses representaron algo absolutamente nuevo en este género. Con este célebre compositor, el vals para piano alcanzó un refinamiento y un contenido emocional que todavía hoy nos sorprende. Cuando hablamos de “los 14 valses” de Chopin se excluyen cinco valses que fueron publicados ya en el siglo XX (tres juveniles, en 1902; y otros dos en 1955). Cinco de ellos se publicaron en 1855, seis años después de la muerte del compositor; y otro, catalogado como opus póstumo, en 1868.

La versión elegante y sentimental de Valentina Igoshina evocó el carácter propio de la música de Chopin: delicada e íntima, destilando toda su sutileza poética con gran instinto romántico a la vez que virtuosístico. Transmitía los contrastes, las virtudes tímbricas y armónicas, con una tensión y una poética que caracterizaron todos y cada uno de los valses.

Entre 1939 y 1944, Sergei Prokofiev compuso las tres sonatas llamadas “Sonatas de Guerra”, las sonatas nº 6, 7 y 8, que marcan la cima de su producción para piano sólo. La primera sonata del tríptico, su Sonata nº 6 (La m, op.82) fue compuesta entre 1939 y 1940. La idea era crear las tres sonatas como una especie de sonata inmensa en once movimientos. Esta sonata se inspira, según Myra Mendelsshon segunda esposa de Prokofiev, en el libro de Romain Rolland sobre Beethoven. Es una obra de atrevimientos armónicos que apenas tienen paralelo en otras obras contemporáneas de Prokofiev. La obra tiende a la abstracción y respeta a su manera la forma sonata.

Valentina Igoshina entendió a la perfección su interpretación consiguiendo un tratamiento del piano casi percutivo pero manejando con gran intensidad expresiva la enorme riqueza tímbrica de la obra. Las pulsaciones violentas, la vivacidad de casi toda la obra, el tratamiento de la disonancia… no fueron obstáculos para que Valentina Igoshina diese un paso más y, no sólo se limitara a exhibirse técnicamente, sino que articulara y fraseara el complejo discurso musical de la obra con un sentido completo.

Su versión de la Sonata nº 6 de Prokofiev realmente constituye una firme declaración de intenciones de su calidad interpretativa y demuestra por qué es una de las grandes promesas de nuestra actualidad.

Más información
Fotografía © Rafa Martín, cortesía de la Fundación Scherzo
Escribir a Antonio José López Domínguez