Disco del mes

Händel a la española y sin complejos

(Por Ana María del Valle Collado)

Georg Frideric Händel: Amadigi di Gaula, ópera en tres actos HMW 11. Intérpretes: Maria Riccarda Wesseling, Elena de la Merced, Sharon Rostorf Zamir, Jordi Domenech, Al Ayre Españo, Eduardo López Banzo (dirección). 2Cd's, sello Ambroisie, ref.: AM 133. Distribuido por Diverdi.
Amadigi di Gaula

Tras la magnífica grabación en 2006 del disco José de Nebra: Arias de Zarzuelas para Harmonía Mundi, Al Ayre Español sorprende con Amadigi, la primera grabación de esta formación para el sello francés Ambroisie. Viene este registro a suplir un hueco dentro de la discografía haendeliana, ya que de Amadigi solo existía una versión grabada por el francés Marc Minkowski en 1989 con Les Musiciens du Louvre, actualmente descatalogada. Pero la colaboración de Al Ayre Español con Ambroisie no termina aquí, porque si Amadigi di Gaula ha sido la primera obra de Händel grabada por una agrupación barroca española, este año 2008 -vigésimo aniversario de la formación- ésta continuará su labor de difusión del repertorio barroco dando a luz la grabación de otra obra de Händel, Rodrigo.

Tras un año sin componer operas, Händel  compone la que sería su última opera en la década: Amadigi, de 1715 (excepto algunas arias para los revivals de Rinaldo y Pirro e Demetrio). De un marcado carácter heroico y mágico –en el concepto más barroco de la palabra-, la obra está estructurada en tres actos y cuenta la historia del Amadís de Gaula del regidor de Medina Garci Rodríguez de Montalvo (1508), uno de los libros de cabecera de nuestro Quijote. Tratando de adaptarse a los gustos del público inglés, Händel introduce en Amadigi, una de sus primeras óperas en Londres, elementos “purcelianos” y reutiliza otros que ya habían aparecido en obras anteriores, como algunos fragmentos de Acis y GalateaIl Trionfo del Tempo e del Disinganno. Por otro lado, la presencia de overturas, sinfonías o danzas en sus óperas indica que Händel pudo escribirlas como música independiente o puramente orquestal y después decidir añadirlas a sus operas.

Además de la dirección de Eduardo López Banzo, en esta versión volvemos a ver a algunos de los intérpretes que  acompañaron a la orquesta aragonesa en la gira nacional de presentación que, con la coproducción de la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, llevaron a cabo en el 2006; es el caso de la soprano Sharon Rostorf Zamir (Melissa) y el contratenor Jordi Doménech, que da vida a Dárdano. El resto de los papeles se reparten entre la soprano española Elena de la Merced (Oriana) y la mezzosoprano –con amplia experiencia en papales haendelianos- Maria Riccarda Wesseling en el papel de Amadigi. De un reparto escaso compuesto principalmente  por cuatro voces agudas, Händel consigue una escritura cálida para la voz con la que, tanto el tratamiento de las voces como la orquestación derrochan inventiva por su variedad tímbrica, rítmica y expresiva. Es en arias como “Ah spietato, e non ti move” de Melissa o en el dúo de ésta con Amadigi “Crudel tu non farai” donde alcanza sus momentos más bellos, y es que la soprano israelí Sharon Rostorf Zamir aparece especialmente inspirada sin caer nunca –y esto es extensivo al resto del elenco principal- en la superficialidad, exceso de asepsia y falta de expresividad teatral con la que se tratan a veces las obras de Händel. De entre los instrumentistas destacaríamos a los vientos, muy acertados en sus solos sobre una cuerda a veces quizá excesivamente empastada.

Al Ayre Español es un buen ejemplo del magnífico estado en el que se encuentra el nivel de instrumentistas de música antigua en España (especialmente de cuerda) pese al escaso apoyo que se les brinda desde las instituciones tanto a este tipo de agrupaciones como a la propia difusión del patrimonio musical español. En este sentido, Al Ayre Español puede considerarse afortunado, pues desde 2004 cuenta con el apoyo del Gobierno de Aragón y el Auditorio de Zaragoza, lo que, entre otras cosas, les ha permitido continuar una estupenda labor de recuperación del patrimonio musical español del barroco desde hace ya veinte años.

López Banzo ya había venido interpretando a Händel en concierto, pero nunca hasta ahora lo había llevado al disco, con un resultado muy satisfactorio en muchos aspectos. Por fín un grupo español –con un elenco de cantantes casi enteramente español- se atreve a recuperar esta obra para el disco. Y el producto resultante es estupendo. Como resultado tenemos un disco magnífico y muy recomendable, en donde solo nos queda señalar una última – y gratificante- sorpresa, y es que las notas que acompañan los dos cedés aparecen también en español, lo que desgraciadamente es muy poco habitual.

Escribir a Ana María del Valle Collado