Ópera en Bilbao
Infrecuente Poliuto
(Por Otis B. Driftwood)
56 Temporada de Ópera de OLBE-ABAO. Palacio Euskalduna. Bilbao, 19 de Febrero de 2008. Poliuto, tragedia lírica en tres actos. Música: Gaetano Donizetti. Libreto: Salvatore Cammarano, basado en el drama Polyeucte de Pierre Corneille. Estrenada en Nápoles, Teatro San Carlo, el 30 de noviembre de 1848. Poliuto: Francisco Casanova. Paolina: Fiorenza Cedolins. Severo: Manel Esteve. Callistene: Giovanni Battista Parodi. Nearco: Maurizio Pace. Felice: Mikeldi Atxalandabaso. Primo cristiano: Carlos Imaz. Secondo cristiano: Santiago Ibañez. Nueva producción ABAO-OLBE. Director Musical: Fabrizio Carminati. Director de Escena: Ignacio García. Escenógrafo y Figurinista: Domenico Franchi. Iluminador: Vinicio Cheli. Orquesta Sinfónica de Navarra. Coro de ópera de Bilbao. Director del Coro: Boris Dujin
Supongo que cuando un festival de ópera se decide a programar un título infrecuente en el repertorio, como este Poliuto, a medida que se acerca la fecha del estreno, la pesadilla que se repite en los sueños del director artístico es que alguno de los cantantes contratados suspenda su actuación.
Y en esta ocasión la pesadilla se ha hecho realidad: después de cantar la primera función de las cuatro anunciadas, el barítono Vladimir Stoyanov, que interpretaba el papel de Severo, sufrió una afección de garganta…. severa (perdón por el fácil juego de palabras, pero es tan difícil resistirse a caer en él).
Según me comentaron, el numero exacto de cantantes en activo en todo el mundo que han interpretado en escena el papel asciende a la astronómica cifra de….uno. Y -Murphy y su ley son inexorables- estaba ocupado, claro. A pesar de todo, ABAO-OLBE consiguió encontrar un sustituto dispuesto a asumir la difícil tarea. El cantante catalán Manel Esteve hizo su debut en el papel en estas difíciles circunstancias y superó la prueba mucho más allá de lo que hubiera sido razonable esperar, dadas las precarias y precipitadas condiciones en que se incorporó el reparto. Estuvo valiente y sin reservas, cantó con gusto y escuela y actuó con gran soltura. Y eso, insisto, en unas circunstancias en las que nadie podía razonablemente exigirle mucho más que cubrir el expediente.
En el papel de Poliuto, volvía a Bilbao Francisco Casanova. Su actuación fue irregular y junto a momentos en los que su voz de bello color, brillaba y su canto emocionaba, hubo otros no tan afortunados. Dejando de lado ciertos agudos objetables, lo que se puede considerar un accidente sin mayor trascendencia, y olvidando también algunos pasajes en los que estuvo calante, pasó apuros, sobre todo en los pasajes más acelerados, para conseguir una adecuada articulación del texto sobre la música, llegando incluso a “descolgarse” del fluir de la partitura. Claro que en esto habría que discutir sobre que parte responsabilidad corresponde a los tempi marcados por el maestro Carminati.
En cuanto a Fiorenza Cedolins….voy a contenerme un poco (muy poco, eso sí) porque en caso contrario corro el riesgo de sonar demasiado ditirámbico. Pero no exagero: es que cuando más le escucho cantar, más me gusta. Cedolins posee una voz maravillosa, lírica pero con los justos acentos dramáticos, que utiliza con absoluta maestría. Su forma de cantar, su manera de recoger la voz, sus filados, sus poderosos agudos, su exquisita sensibilidad, emocionan. Y además es una excelente actriz, que cuida los detalles escénicos de sus personajes. Espero que regrese pronto a Bilbao. Y es que la alternativa de iniciar un peregrinaje tras sus actuaciones, aparte de un tanto incompatible con las obligaciones que me proporcionan las alubias, se me antoja inviable en estos tiempos de crisis económica que parece que se avecinan.
En el resto del reparto es de destacar la sólida actuación de Maurizio Pace. Algunos desajustes nada habituales en el Coro de Ópera de Bilbao y correcto sonido de la Orquesta Sinfónica de Navarra con dirección de Fabrizio Carminati, con un plúmbeo inicio que no presagiaba nada bueno. Luego mejoró aunque con el problema de los tempi antes apuntado.
El montaje que ha preparado Ignacio García para esta nueva producción de OLBE-ABAO, sin caer en lo absolutamente historicista, no invade ni distorsiona la trama original. García ha optado por subrayar la vigencia intemporal del conflicto que presenta la obra. mediante la introducción de referencias contemporáneas a acontecimientos recientes o desgraciadamente habituales (ahorcamientos públicos, derribo de estatuas, fuerzas de ocupación con casco y metralleta modernos, apuntando a civiles indefensos…) frente al pueblo que viste de una forma que sugiere fidelidad a los tiempos históricos de la ocupación de Armenia por Roma en que transcurre la ópera, El resultado es, desde un punto de vista teatral, muy válido, sin invadir ni perturbar en ningún momento el desarrollo puramente musical de la obra. Incluso llega a resultar espectacular en ocasiones, con soluciones dramáticamente muy eficaces en la escena diseñada por Domenico Franchi, que aprovecha al máximo las posibilidades que le ofrece el Euskalduna para las transiciones. En mi opinión, un buen trabajo escénico, que no recorre caminos trillados pero tampoco cae en la provocación gratuita al público, ni traiciona el espíritu original de la obra.

