Necrológica
Se nos fue Miguel Zanetti
(Por Aurelio Viribay)
Miguel Zanetti en la terraza de su estudio, 15 de Abril de 2002.
Foto: Ana Serrano
Miguel Zanetti, que nos dejó inesperadamente el pasado 18 de febrero, siempre será recordado como uno de los grandes pianistas acompañantes del panorama internacional. Y lo será de forma en cierto modo paradójica, pues en su empeño por dignificar la labor del pianista acompañante había emprendido una campaña a través de diversos artículos en los que proponía la supresión del término 'acompañante'. Estos artículos son sólo un aspecto más de la polifacética personalidad de este pianista madrileño cuya maestría en el campo del acompañamiento vocal le llevó a codearse durante décadas con los más grandes de una especialidad que aún hoy es preciso reivindicar como tal, aunque sin duda no tanto como en los difíciles años en los que Miguel Zanetti desarrolló una intensa carrera concertística junto a los grandes cantantes españoles del momento como Pilar Lorengar, Victoria de los Ángeles, Teresa Berganza, Montserrat Caballé, Alfredo Kraus o José Carreras, pero también con otras grandes figuras foráneas de la interpretación vocal e instrumental. Su legado discográfico es enorme aunque gran parte del mismo aguarda aún su reedición o su trasvase a formato compact disc.
Si tuviera que caracterizar y sintetizar con una breve frase la personalidad de este gran músico, maestro, colega y amigo entrañable que nos ha dejado para siempre, ésta sería su inmenso, inusual, inagotable y casi desusado amor por la música. Característica que podría parecer obvia en cualquier músico que se precie, pero que en el mundo profesional de la música lamentablemente no es algo tan extendido como cabría esperar. A Miguel Zanetti le entusiasmaba hacer música, pero también le entusiasmaba hablar de música, leer sobre música, escuchar música, pensar sobre la música, estudiar música...vivía por y para la música hasta el punto de que parecía un niño disfrutando y descubriendo continuamente la música en sus más variadas facetas.
Toda una generación de pianistas acompañantes españoles hemos recibido en algún u otro momento el magisterio de Miguel Zanetti, de quien se aprendía no sólo en cursos o clases privadas sino en cualquier conversación o encuentro. Su inmensa curiosidad era contagiosa y le llevaba a interesarse por los más infrecuentes repertorios, y no sólo aquellos relacionado de forma más directa con el ejercicio de su profesión de pianista acompañante. Compraba discos sin cesar y hasta hace bien poco seguía coleccionando incontables versiones del 'Don Giovanni' mozartiano, obra por la que sentía una veneración muy especial.
De izda. a dcha.: Joaquín Rodrigo, Ana Higueras, Lola Higueras y Miguel Zanetti.
Grabación "Recital de Canciones. Joaquín Rodrigo". Discos TEMPO S.A. - Otoño 1966.
Su grandeza como músico estaba a igual altura que su generosidad: su archivo musical, un auténtico tesoro forjado a lo largo de los años, estaba a disposición de sus colegas más jóvenes, que siempre sabíamos a quien acudir cuando buscábamos partituras de Lieder y canciones difíciles de encontrar. Era imposible sorprenderle con una obra del repertorio vocal de cámara que no conociera o que no hubiera tocado con algún cantante. Las anécdotas, los recuerdos y las curiosidades de sus años de ejercicio profesional fluían de forma incesable en su conversación y en sus clases, y es que pasar un rato junto a Miguel Zanetti suponía siempre aprender algo sobre música. En más de una ocasión expresaba su pesar por no haber fijado su residencia en Viena tras su época de estudios en dicha ciudad, quizás porque sentía una especial devoción por el Lied alemán y echaba de menos vivir en un entorno más favorable a ese repertorio.
En mayo de 2002 Jorge Fernández Guerra como director del CDMC tuvo la valiente idea de programar y llevar a cabo el ciclo 'Acompañantes de leyenda', homenaje a quienes en su nota introductoria del ciclo calificaba como "dos grandes entre los grandes: Félix Lavilla y Miguel Zanetti, dos músicos esenciales de la historia musical española del siglo XX". Inusual, pero plenamente merecido, el hecho de que por un instante excepcional fueran los acompañantes —y no los acompañados—los verdaderos protagonistas de concierto y homenaje. El programa de mano de aquel ciclo, con interesantes entrevistas de Ana Serrano a ambos músicos y un artículo de Miguel Zanetti sobre el arte del acompañamiento, es un documento de gran valor para saber más sobre esta especialidad silenciosa. Una especialidad para cuyo ejercicio hace falta tanta sabiduría como humildad, tanto oficio como modestia. Una especialidad que requiere algo tan complejo y tan simple como saber estar al piano a la vez presente e invisible, algo reservado sólo a músicos que por encima de todo protagonismo aman la música como lo hizo Miguel Zanetti, un gran acompañante a quien no le gustaba el término 'acompañante'.

