Ópera para niños

La ópera para niños también
tiene su lugar en Madrid

(Por Alicia Perris)

Brundibár
Brundibár. Compositor: Hans Krása. Ópera en dos actos para niños, especialmente de 8 a 11 años. Auditorio Universidad Carlos III de Madrid (Leganés). Coproducción entre el Teatro Real de Madrid, el Gobierno de Navarra, la Fundación de la Ópera de Oviedo y la ABAO de Bilbao, en colaboración con la Ópera de Cámara de Madrid. Solistas del Coro de la Escolanía del Orfeón Pamplonés, coro de niños de la Fundación Artemus (Centro de las Artes del Municipio de Arroyomolinos) y niños del Colegio Público Antonio Osuna. Director Musical: Joan Cerveró. Director de Escena: Eduardo Bazo. Libreto de Adolf Hoffmeister.

Se trata de una obra creada por el compositor judío de la antigua Checoslovaquia Hans Krása, nacido en Praga en 1899 y asesinado en Auschwitz en 1944. La ópera contó con 55 funciones que tuvieron lugar en el campo de concentración de Theresienstadt, situado a unos 60 Km de Praga.  El programa se completa con Youkali, de Kart Weill. El Teatro Real ha hecho entrega también de material didáctico ilustrado.

Las crónicas del horror cuentan que este campo de exterminio recibió a 15.000 niños, de los que únicamente sobrevivieron cien, una muestra más de la barbarie que desplegaron los Nazis en la Segunda Guerra Mundial entre las poblaciones de los que ellos consideraron disidentes o apestados (comunistas, gays) o razas inferiores (gitanos, judíos, entre otros). Krása, junto con otros intelectuales judíos, fue llevado al campo cercano a Praga, donde fue ejecutado en las cámaras de gas. La ópera se había estrenado el 23 de septiembre de 1943 y continuó representándose hasta el 16 de octubre de 1944, fecha en que el compositor fue detenido para ser deportado.

El montaje de la partitura especialmente destinada a la participación de los niños, ha sido concebido como una manera de ilustrar la historia, para explicar a las nuevas generaciones el nazismo y el holocausto (la Shoah). Es una iniciativa más que loable iniciar al público infantil en la sensibilidad y la toma de partido frente al dolor y la injusticia, concienciarlos para que defiendan la vida y respeten la diferencia. Y aprendan de la historia para no volver a repetir sus errores.

Brundibár, la ópera para niños

Krása fue educado en lengua alemana y se inició en la música bajo la inspiración de Haydn y Mozart, los compositores por excelencia de la tradición germánica. Bebió en su adolescencia de la cultura de su ciudad natal, que en música estaba influida por la obra de Gustav Mahler y donde empezaban a percibirse los estertores del final del Imperio Austrohúngaro que gobernaba entre extensos territorios también la región de Bohemia.  La ecología social de Krása se vinculó a los sobresaltos históricos que terminarían primero en Sarajevo y la Gran Guerra y después en la Segunda Guerra Mundial. Su obra es amplia. A finales de los años 20 creó las primeras composiciones para voces con orquesta, a las que siguieron la ópera Verlobung imTraum, inspirada en Dostoievski y la Música de cámara para clavicordio y siete instrumentos. El compositor checo participó desde el comienzo de la guerra en manifestaciones antifascistas y en ese contexto pacifista se enmarca su ópera Brundibár, basada en la Lisístrata de Aristófanes. Su voluntad creadora se redujo en el campo de concentración al número 21855. Una señal en el antebrazo para toda la vida. Como expresó Karen Ancerl, “allí nada correspondía a un régimen humano normal, la organización entera giraba en torno al odio y el impulso de matar”.

La partitura de Krása tiene una duración de veinte minutos, pero el montaje se desarrolla aproximadamente una hora, porque hay una exégesis del régimen nazi y una propuesta de comprender cómo la música puede ser una catarsis frente a un mundo estructurado sobre la violación de los derechos humanos y la violencia. Como ya sucedió en América del Sur frente a las dictaduras militares de los años setenta, la oportunidad ofrecida en Madrid, vincula la historia con el instinto de vida y el instinto de muerte tal y como escribía el viejo Freud y ejercita el derecho y el deber de los supervivientes a restaurar el grito firme y convincente de “Nunca más”. Que así sea.

Fotografías cortesía del Teatro Real © 2008 by Javier del Real
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