Crítica de discos
Joan Cererols: Misas y motetes
(por Joaquim Zueras Navarro)
Joan Cererols: Missa martyrum / Missa angelorum / Quatre antífones marianes / Dos tientos. Cor de cambra Francesc Valls /David Malet, orgue / Pere Lluís Biosca, direcció. La mà de guido, LMG 2080
Joan Cererols (1618-1680) nació en Martorell (Barcelona). De niño ingresó en la Escolanía del Monasterio de Montserrat. En 1636 cursó el noviciado y permaneció allí hasta que, posiblemente por los sucesos de la “Guerra dels Segadors”, pasó un tiempo en el Monasterio de Montserrat de Madrid, alrededor de 1648. Cererols se familiarizó con las novedades, prácticas y estilos de la capilla real de los Austrias, de las que absorbió no pocas influencias que supo sintetizar y desarrollar de modo magistral. Al regresar a la Abadía, fue nombrado Maestro de Capilla, cargo que ocupó durante 30 años, y Director de la Escolanía dos años antes de fallecer. Compuso un buen número de obras religiosas, enmarcadas dentro del llamado barroco hispánico. Sabemos que escribió varios libros con finalidades docentes y que muchos de sus discípulos divulgaron su obra ampliamente. Así pues, pese a que las tropas napoleónicas incendiaron el Monasterio en 1811, con paciencia y tenacidad la obra de Cererols, hoy muy valorada, se ha podido reunir y publicar a partir de diversos archivos.
En cuanto a la divulgación de su obra, la música de Cererols en la actualidad ha sobrepasado las puertas de la Abadía y algunos melómanos ya conocen la Missa pro defunctis y algunos motetes grabados con desigual acierto. El conjunto, conocido como Misas tonals, está formado por seis misas compuestas siguiendo los seis primeros modos gregorianos y fueron escritas en su primera etapa como compositor. En este CD podemos escuchar la Missa angelorum de cuarto tono y la Missa martyrum de sexto tono, ambas escritas a cinco voces y bajo continuo; una soprano dialoga y responde a un entramado polifónico muy sólido e inspirado, con momentos de singular hermosura, como en el contrapuntístico descenso del descendit de caelis de la primera misa y los dos et incarnatus est.
Los compositores montserratinos dedicaron especial atención a las obras de carácter mariano. En este disco encontramos cuatro antífonas a ocho voces repartidas en dos coros, obteniendo un bello contraste como resultado. En el Regina coeli los dos coros se contraponen a la manera de la escuela veneciana de los Gabrieli; la alternancia de voces imprime un efecto exultante y grandioso, mientras que el Alma redentoris mater adopta un color de profundo recogimiento en su atmósfera suplicante. Curiosa la Salve Regina con el primer coro en falsete logrando recrear el efecto de eco en la lejanía. En esta plegaria pueden observarse determinados efectos de la estética barroca, como el tratamiento de las síncopas, de las frases descendentes y de las notas rápidas y repetidas, que van amortiguándose hasta llegar a una conlusión suave y reposada.
Finalmente, el más homofónico y solemne Ave Regina coelorum en un clima implorante no exento de vehemencia. Sirven de separación entre las obras dos piezas que David Malet ejecuta con indudable maestría en el órgano barroco de la Capella de Sant Sever de Barcelona: Tiento sobre el Pange Lingua del valenciano Joan Cabanilles (1644-1712) y Tiento de falses del 7è to, del organista Bernabé Iriberia (1647-1677) en el que, tal como indica el título y en palabras de Josep Dolcet, la relación de disonancias sucesivas y de falsas relaciones armónicas y melódicas se convierten en el motor principal del discurso musical. Este compositor era originario de Tudela y fue organista de las catedrales de Tarragona y de Barcelona. Alcanzó gran celebridad, lo que prueba que firmara simplemente como “Bernabé”. Me ha sorprendido muy gratamente el alto nivel de calidad del Cor de cambra Francesc Valls. Acostumbrado a que muchos coros en el mejor de los casos sean correctos, éste ha superado todas mis expectativas con su inteligente empleo de los timbres, de la dinámica y de la precisión, junto con una notable claridad en la dicción latina, en el contexto de una inmejorable toma de sonido.

